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Quita de retenciones costaría US$ 1.000 millones y comprometería casi la mitad del superávit fiscal
Un estudio del IARAF advierte que la medida del Gobierno podría poner en riesgo el cumplimiento de las metas acordadas con el FMI para 2025.
⬛ La eliminación temporal de retenciones para el complejo oleaginoso y cerealero hasta octubre de 2025 tendría un costo fiscal de US$ 1.000 millones, equivalente al 46% del superávit previsto para este año, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que pone en duda la sustentabilidad de la medida anunciada el lunes por el Gobierno nacional.
El estudio, que analiza el impacto de la quita de retenciones dispuesta por la administración de Javier Milei, calculó que el costo fiscal directo imputable al año 2025 sería de 0,15% del PBI, aproximadamente US$ 1.000 millones, descontando el efecto positivo en la recaudación del impuesto a las ganancias de 0,14% del PBI.
Riesgo para el equilibrio fiscal
La magnitud de la pérdida recaudatoria genera preocupación por su impacto en las metas fiscales. «La pérdida de recaudación sería equivalente al 46% del superávit fiscal que surge del Presupuesto 2026 de 0,3% del PBI», advierte el informe del IARAF, lo que comprometería especialmente el cumplimiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Para dimensionar el costo de la medida, el instituto elaboró tres escenarios posibles basados en la estimación del valor de los stocks disponibles de soja y maíz:
Escenario 1: 40% de liquidación del stock de maíz y 100% del stock de soja
Escenario 2: 60% de maíz y 90% de soja
Escenario 3: 80% del stock de maíz y 80% del de soja
Pérdida directa de hasta US$ 1.600 millones
El análisis reveló que «dadas las alícuotas vigentes y las nulas dispuestas, la pérdida de recaudación directa (costo fiscal) de esta medida va desde US$ 1.460 millones hasta los US$ 1.600 millones, dependiendo del mix de liquidación que termine ocurriendo». En términos del PBI, el costo directo oscilaría entre 0,25% y 0,28% del producto.
Sin embargo, el estudio también identificó dos efectos indirectos que podrían compensar parcialmente la pérdida. El primero es una mayor base imponible del impuesto a las ganancias, ya que «los menores derechos de exportación aumentan la base imponible del impuesto a las ganancias y, por ende, su recaudación».
Transferencia de renta del Estado a productores
El segundo efecto indirecto surge de que «la renta que antes era capturada por el Estado pasa a los productores». Según el modelo utilizado por el IARAF, «parte de esa renta disponible se destina a consumo y a inversión, lo que debería generar nuevos ingresos fiscales por impuestos como ganancias, IVA y presión tributaria general».
Considerando estos efectos compensatorios, particularmente el aumento en la recaudación del impuesto a las ganancias tras la distribución por coparticipación (aproximadamente 8% de la reducción de derechos de exportación), el costo fiscal neto para el gobierno nacional se reduciría a 0,26% del PBI en el primer escenario, 0,24% en el segundo y 0,23% en el tercero.
La medida, que busca incentivar la liquidación de divisas del sector agroexportador, genera interrogantes sobre su sostenibilidad en un contexto donde el Gobierno mantiene un estricto control del gasto público y compromisos fiscales con organismos internacionales.
Puntos clave:
• El costo fiscal directo de eliminar retenciones alcanzaría US$ 1.000 millones en 2025
• La pérdida equivale al 46% del superávit fiscal previsto en el Presupuesto 2026
• El impacto podría comprometer el acuerdo con el FMI
• La recaudación por ganancias podría compensar parcialmente la pérdida
• La medida transfiere renta del Estado hacia los productores agropecuarios
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Los 20 puntos que el Indec no mide: por qué la pobreza real ya ronda la mitad del país
Mientras el Indec certifica un 32,3% de pobreza en el primer semestre, especialistas advierten que las fallas metodológicas ocultan hasta 20 puntos y que la cifra real ya ronda la mitad de la población. En un comedor de Villa Caraza, las viandas pasaron de 120 a 200 diarias en dos años.
Casi dos millones de personas cayeron en la pobreza en la Argentina entre el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026, a un ritmo de 11.200 nuevos pobres por día. Y la cifra oficial, que ya de por sí describe una catástrofe social, quedó vieja antes de publicarse.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el 32,3% de los argentinos vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), un resultado que superó incluso las proyecciones privadas más pesimistas. Durante la primera mitad del año hubo en promedio poco más de 15 millones de personas en esa situación. La indigencia, que mide a quienes no pueden costear siquiera la Canasta Básica Alimentaria (CBA), trepó del 6,3% al 7,5%: 560 mil personas más, a razón de 3.111 por día, hasta acumular 3,5 millones.
El relato de los millones rescatados
El dato pulveriza la narrativa oficial. En más de una ocasión, el presidente Javier Milei aseguró haber sacado a 12, 13 y hasta “15 millones de personas de la pobreza” durante 2024 y 2025. La cuenta parte de atribuir a la gestión anterior el 52,9% registrado en el primer semestre de 2024, un pico que en buena medida se explica por la devaluación que el propio gobierno libertario aplicó en diciembre de 2023.
La caída posterior, que efectivamente se verificó desde el segundo trimestre de 2024 hasta el tercero de 2025, cambió de sentido a fines del año pasado. Desde entonces, la pobreza no dejó de subir y todavía no encontró techo.
Una foto que ya quedó vieja
El promedio semestral esconde una aceleración. El 32,3% surge de combinar el 30% del primer trimestre con el 34,6% del segundo, cuando la pobreza rozó los 16,1 millones de personas. En solo tres meses se habrían sumado más de dos millones de pobres, un ritmo de 22.250 por día.
Un informe del Instituto Universitario CIAS aporta otro dato revelador: sin los ingresos por transferencias sociales, como la Asignación Universal por Hijo, la pobreza del primer trimestre, que el instituto ubica en el 30,2%, escalaría al 35,3%. La red de asistencia que el Gobierno desprecia es lo único que contiene una caída todavía más profunda.
Los factores que empujaron la suba no se revirtieron; al contrario, se profundizaron. En julio, el Índice de Precios al Consumidor marcó 2,1%, mientras la CBT subió 2,4% y la CBA, 3,5%. En agosto, con una inflación general de 1,7%, las canastas de pobreza e indigencia treparon 2,6%. Los alimentos corren por delante del índice general y castigan primero a quienes menos tienen.
Claudio Lozano, director del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), proyectó que el tercer trimestre “va a tender a mantenerse un poco por encima de los niveles del segundo de cerca del 35% pero por el impacto del aguinaldo”. Para el cuarto trimestre anticipó un 38,5%, con un promedio semestral cercano al 36,5%. Si se desestimara el aguinaldo, conservando la información y la metodología oficial, “la pobreza ya estaría en un 37%”, advirtió. Según esa proyección, hoy hay como mínimo 17,2 millones de pobres en el país, con alrededor de 1,1 millones de nuevos pobres en apenas dos meses.
El golpe es todavía más brutal sobre las infancias, que viven en hogares más numerosos y con menor ingreso por integrante. Según los datos semestrales oficiales, la pobreza alcanzaba al 44,5% de los chicos de 0 a 14 años y la indigencia, al 10,5%. Aplicando los mismos criterios al presente, más de la mitad de los niños argentinos, el 51%, ya es pobre según la propia metodología oficial.
Los veinte puntos que el Indec no ve
Pero ni siquiera esos números reflejan la realidad. La abrumadora mayoría de los especialistas en indicadores sociolaborales coincide en que la metodología vigente subestima la pobreza, como lo señalan los informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la consultora Equilibra, el IPyPP y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
Desde el CELAG sostuvieron que “estos datos están totalmente subestimados y alejados de la realidad por tres factores”: la subestimación de la inflación y de la CBT por la falta de actualización de la Encuesta de Gastos de los Hogares de 2018, la sobrestimación de los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en particular los del sector informal, y la omisión del problema de quienes deben pagar alquiler. “Estimamos que hay unos 20 puntos de subestimación de pobreza real en Argentina”, afirmaron. Y agregaron que si a los pobres se les suman los “casi pobres”, aquellos cuyos ingresos no superan el equivalente a una canasta y media, “estamos en valores de entre el 70 y el 80% de la población”.
Equilibra, la consultora que dirige el economista Martín Rapetti, calculó que la pobreza corregida por canastas actualizadas y por subdeclaración de ingresos afectó en promedio al 44,9% de la población durante el primer semestre, por encima del 44% que arrojaba esa misma medición cuando asumió el actual gobierno. Con esa corrección, la gestión libertaria no solo no redujo la pobreza: la dejó más alta que al principio.
El CEPA, conducido por Hernán Letcher, planteó tres cuestionamientos: la captación de ingresos no laborales tras los cambios en la EPH, los ingresos de los trabajadores no registrados y las ponderaciones que definen la CBT. Según el centro, los cambios en la encuesta “no implican una mejora real en los ingresos de las personas, sino en su captación”. Los ingresos informales, que durante años mostraron “una correlación estrecha” con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, rompieron ese vínculo a principios de 2024 y registran una suba real de más del 36% desde el inicio de la gestión.
A eso se suma la desactualización del coeficiente que convierte la CBA en CBT: el peso de los servicios y el transporte, que en los primeros meses de Milei aumentaron muy por encima de los alimentos, “se mensura muy por debajo de su peso real actual”, advirtió el CEPA. Si se proyectan estas correcciones al presente y se descuenta el efecto del aguinaldo, la pobreza real del tercer trimestre ya superaría a la mitad de la población, según advierten los especialistas.
Endeudados con el usurero del barrio
Ninguna de estas mediciones contempla otro fenómeno que agrava el cuadro: el endeudamiento que carcome el ingreso disponible de las familias más vulnerables. “Cuando escalaron los precios, los más pobres terminaron endeudados con el usurero del barrio y las aplicaciones”, explicó Lozano.
“Volvimos a los niveles de pobreza de Alberto Fernández pero con una situación de fuerte destrucción patrimonial”, describió el director del IPyPP, porque quienes lograron salir de la pobreza tuvieron que “quemar ahorros, tomar créditos o aumentar las horas de trabajo”. Según detalló, más de la mitad de los 20 millones de endeudados lo están con proveedores financieros no bancarios, y de los 6,8 millones de morosos, más de 4 millones deben menos de un millón de pesos. “Los acreedores principales son Galperin y Tarjeta Naranja. Son deudas relativamente bajas que se hacen inmanejables por las tasas que terminan duplicando o triplicando la bancaria”, precisó. Es un deterioro que no se toma en cuenta a la hora de medir y que eleva todavía más la pobreza real.
La percepción social ya registró el derrumbe. Un estudio de la consultora Zentrix, que dirige Claudio Montiel, reveló que “el 55% de la población se define abiertamente como ‘clase baja’ y solo un 30% conserva la percepción de pertenecer a la clase media”. En un país que históricamente se pensó de clase media, la mayoría ya se reconoce pobre.
Caraza: la estadística con nombre y apellido
Fuera de las planillas, los números tienen rostro. En el comedor Color Esperanza de Villa Caraza, en Lanús, coordinado por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), las cocineras preparaban unas 120 viandas por jornada hace dos años. Hoy el promedio llega a 200 táperes diarios para unas 120 familias que llegan no solo de Caraza, sino también de Lomas de Zamora, Villa Fiorito y La Ribera, según reconstruyó un medio local en una recorrida por el lugar. Cada recipiente, de entre tres y cuatro litros, tiene que alcanzar para hogares donde viven cinco o seis chicos además de los adultos.
“Nosotros estamos desbordados. Vienen a pedir un táper personas que están sin laburo, pero cada vez más gente que tiene trabajo en blanco. Ya a nadie le alcanza para poder vivir”, contó Alejandra Ramos, una de las referentas que sostiene el espacio desde abril de 2017. “Hacemos la función de un Estado que desapareció”, sintetizó. Entre quienes se acercan enumeró a trabajadores que no llegan a fin de mes, a “los abuelos que no pasan del día diez con la jubilación de miseria” y a los chicos de las clases de apoyo “que en realidad vienen a ver si desayunan y almuerzan”.
“El Gobierno habla de un Estado eficiente, pero es mentira”, disparó Ramos. “Ahora no alcanza lo que mandan porque cada vez somos más. Ellos dicen que se vienen los mejores meses de la historia de la Argentina, pero nosotros seguimos esperando. No ven la realidad de los barrios, y esto en cualquier momento va a estallar”. La referenta recordó la crisis de 2001 y la hiperinflación de 1989: “Me hace acordar a la híper del ’89 con la caja PAN, pero ahora no hay ni caja ni pan”. Y sumó una pérdida concreta: “Nos sacaron el Potenciar Trabajo, que eran 78 mil pesos, no tenemos sueldo”.
Inés Espinoza, madre de tres chicas en edad escolar, prepara hace dos años el mate cocido de las tardes. “Acá no tenemos el agua al cuello; el agua ya nos tapó la frente con Milei”, afirmó. “Hay que rascar la olla y rebajar raciones. Si tuviera a la ministra Pettovello o al presidente enfrente les diría que nos manden más comida. A ellos no les falta nada”.
Melany Gómez llegó desde Corrientes hace cinco años y asegura que nunca vio algo igual. “El sábado no alcanzó la comida para los chicos. Y duele, duele mucho que 50 pibes se queden sin comer. El Gobierno dice que estamos bien, pero los únicos que están cada vez mejor son los que tienen plata. Los pobres y los barrios populares estamos cada vez peor”, dijo.
En el pasillo espera Samuel, de 28 años, que trabajaba en logística hasta que un accidente y la recesión lo dejaron afuera. Hoy cartonea mientras aguarda su ración. “Vivo de la calle. Si consigo comida, como. Dependo de mí y del comedor, estoy con lo mínimo”, resumió. Mientras el Gobierno celebra el equilibrio fiscal, la organización comunitaria es la única red que evita la caída libre en el Conurbano profundo.
Lo que tenés que saber:
- El Indec informó una pobreza del 32,3% en el primer semestre de 2026 y una indigencia del 7,5%, con casi dos millones de nuevos pobres en seis meses.
- En el segundo trimestre la pobreza llegó al 34,6%, y el IPyPP proyecta un 38,5% para el cuarto trimestre.
- Con la metodología oficial, la pobreza ya alcanzaría al 51% de los chicos de 0 a 14 años.
- El CELAG estima una subestimación de unos 20 puntos, y Equilibra calcula una pobreza corregida del 44,9%, más alta que al inicio de la gestión Milei.
- En el comedor Color Esperanza de Villa Caraza, las viandas diarias pasaron de 120 a 200 en dos años.
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