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El BCRA perdió u$s80 millones de reservas

ARCA eliminó todos los reportes obligatorios sobre consumos personales y operaciones patrimoniales.

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró este jueves 22 de mayo una caída de u$s80 millones en sus reservas brutas internacionales y cerró la jornada con un total de u$s38.096 millones. La baja profundizó el deterioro acumulado durante la semana, en un contexto en el que la entidad, presidida por Santiago Bausili, evitó intervenir en el mercado cambiario.

El dato coincidió con una nueva caída del dólar oficial, que descendió cinco pesos tras los anuncios del Gobierno de Javier Milei para fomentar el uso de “dólares en el colchón”. En el Banco Nación el billete cerró a $1.155, mientras que el dólar blue retrocedió a $1.317,50.

ARCA eliminó el control sobre consumos personales y operaciones patrimoniales

En paralelo, el titular de la Administración de Recursos y Control de Argentina (ARCA) —organismo sucesor de la AFIP— anunció una batería de medidas orientadas a eliminar buena parte del sistema de control fiscal sobre las operaciones económicas de personas físicas y jurídicas.

Las resoluciones alcanzaron desde consumos personales con tarjeta hasta la compra de inmuebles y vehículos usados. A continuación, los principales puntos del nuevo esquema:

Eliminación de regímenes informativos
  • Consumos personales con tarjeta de débito, crédito y billeteras virtuales: ya no se informarán a ARCA.
  • Operaciones notariales (CITI Escribanos): los escribanos no deberán informar más ninguna transacción.
  • Compra-venta de vehículos usados: los concesionarios quedan exentos de reportar operaciones.
  • Pago de expensas: se elimina el umbral informativo que arrancaba en los $32.000.
  • Código de Oferta de Transferencia de Inmuebles (COTI): ya no será necesario informar a ARCA la puesta en venta de propiedades.
  • Consumos de servicios públicos: luz, gas, agua y telefonía quedarán fuera del radar del organismo.
Nuevos umbrales para reportes financieros
  • Transferencias y acreditaciones bancarias: se eleva de $1 millón a $50 millones (o $30 millones para jurídicas).
  • Extracciones en efectivo: ahora se informarán desde $10 millones.
  • Saldos mensuales en cuenta: el umbral sube de $700 mil/$1 millón a $50 millones.
  • Plazos fijos: el nuevo umbral es de $30 millones para personas jurídicas.
  • Movimientos en billeteras virtuales: ahora se reportarán desde $50 millones o $30 millones para jurídicas.
  • Tenencias en AlyCs: solo se informarán desde los $100 millones.
  • Compras comerciales: se eleva el umbral a $10 millones, sin distinción del medio de pago.

Además, se prohibió a los bancos exigir declaraciones juradas de impuestos nacionales a sus clientes, quienes podrán rechazar esa exigencia y acudir a Defensa del Consumidor en caso de conflicto.

Un giro en la política fiscal

Con estas medidas, el Gobierno desactivó gran parte del aparato de fiscalización que operaba en forma cruzada sobre consumos, patrimonios y movimientos financieros. El nuevo enfoque se inscribe en la idea de Milei de reducir al mínimo la capacidad del Estado para controlar el flujo de información tributaria, en línea con su prédica de «libertad financiera».

Especialistas advirtieron que la eliminación de estos controles podría debilitar la capacidad del fisco para detectar maniobras de evasión o lavado, y afectar la transparencia en el circuito económico formal.

CABA

Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza

El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.
El ingreso laboral promedio en CABA casi no alcanza para superar la línea de pobreza.

En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.

Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.

La trampa de los números: trabajar no alcanza

La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.

El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.

Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28

El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.

La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.

Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras

La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.

El vaciamiento como política

Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.

El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.

Lo que tenés que saber:

  • El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
  • Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
  • El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
  • La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
  • La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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