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Elecciones

Wado de Pedro le respondió a Gabriel Levinas

Gabriel Levinas genera controversia al cuestionar la viabilidad de un presidente tartamudo en Argentina, lo cual recibe un fuerte repudio. En respuesta, el ministro de Interior, Wado de Pedro, promueve la inclusión y el diálogo, enfatizando la importancia de construir una sociedad libre de discursos de odio. De Pedro se dirige a Levinas a través de un video en Twitter, invitándolo a discutir sus experiencias y colaborar hacia una sociedad más inclusiva y contra el acoso.

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El periodista Gabriel Levinas desató polémica al afirmar que Argentina «no está preparada» para tener un presidente tartamudo, lo cual recibió un fuerte repudio.

En respuesta, el ministro de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, destacó la importancia de construir una sociedad inclusiva y libre de discursos de odio. A través de un video en Twitter, invitó a Levinas a compartir su experiencia y trabajar juntos por una sociedad más inclusiva y sin bullying.

Levinas ha generado controversia y repudio al realizar declaraciones controvertidas sobre la posibilidad de que el ministro de Interior de Argentina, Wado de Pedro, se postule como presidente. Durante una entrevista en el canal de noticias TN, Levinas afirmó que Argentina «no está preparada» para tener un líder tartamudo.

Al responder a una frase de la expresidenta Cristina Kirchner que fue interpretada como un apoyo a una eventual candidatura de De Pedro, Levinas criticó la estrategia y cuestionó las habilidades de oratoria del Partido Justicialista al que pertenece De Pedro. En sus declaraciones, el periodista expresó que, aunque le gustaría vivir en un país más inclusivo, considera que la sociedad argentina no está lista para aceptar a un presidente con dificultades en la comunicación oral, ya que la oratoria ha sido un factor importante en la política del país.

Elecciones

Brasil vota con un empate técnico: Lula recupera terreno frente a un Bolsonaro investigado y con un padre condenado por golpismo

Datafolha mide 50 a 50 en votos válidos tras una semana de recuperación de Lula, que enfrenta a Flávio Bolsonaro, investigado por presunto lavado y corrupción e hijo de un expresidente condenado a 27 años por golpismo. Los primeros resultados se conocerían pasadas las 17.

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Por primera vez en toda la segunda vuelta, Datafolha no encuentra ventaja para nadie: Lula da Silva y Flávio Bolsonaro marcan 50% cada uno de los votos válidos. Dos semanas antes, la misma consultora los medía 52 a 48 a favor del candidato opositor, y en la intención de voto total la distancia es de un punto (47% contra 46%), dentro del margen de error de dos puntos.

Brasil elige mañana domingo 25 de octubre entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), de 80 años, que busca un cuarto mandato, y el senador Flávio Bolsonaro (PL), hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La votación se desarrollará de 8 a 17, hora de Brasilia, y quienes estén en la fila al cierre podrán votar igual. En la Argentina se vota en la Embajada de Brasil en Buenos Aires.

Una primera vuelta adversa y una campaña de recuperación

El 4 de octubre, el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula el 45,16%, sin que ninguno superara el 50% necesario para evitar el balotaje. Lula quedó por debajo de su desempeño de 2022, cuando había liderado la primera vuelta con 48,4%. Las encuestas previas no anticiparon ese resultado: varias lo daban por delante por entre dos y cuatro puntos.

Desde entonces, la tendencia se movió hacia el presidente. Datafolha, en su medición del 22 de octubre, registró una mejora de dos puntos para Lula respecto de la semana anterior y una aprobación de su gestión del 49%, contra 48% de desaprobación, un saldo favorable que no tenía desde hacía meses. Quaest, por su parte, publicó el miércoles 45% para Flávio y 44% para Lula. Vox Brasil, la consultora que había acertado el orden de la primera vuelta, ya había proyectado a mediados de mes un 51% a 49% a favor de Lula.

El debate del viernes por la noche no cambió el cuadro de forma decisiva: según medios brasileños, ningún candidato se impuso con holgura, aunque las burlas de Flávio a Lula, entre ellas el apodo de “nueve dedos” por el dedo que el presidente perdió como obrero metalúrgico, no cayeron bien entre los votantes.

Los antecedentes judiciales del bolsonarismo

El Supremo Tribunal Federal condenó el 11 de septiembre de 2025 a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe de Estado, organización criminal armada, abolición violenta del Estado democrático de derecho, daños agravados y deterioro de patrimonio protegido. Fue la primera vez en la historia de Brasil que un expresidente resultó condenado por una trama golpista. La condena quedó firme tras agotar los recursos y Bolsonaro cumple la pena en la sede de la Policía Federal en Brasilia, desde donde en diciembre impulsó el nombre de su hijo como candidato.

Flávio Bolsonaro no tiene condena, pero está bajo investigación en el Supremo por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, por su vínculo con Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master, entidad que el Banco Central clausuró en noviembre de 2025 en el mayor caso de fraude bancario de Brasil. La causa comenzó en julio y su existencia se confirmó en septiembre, cuando el tribunal levantó el secreto sobre los documentos. Flávio reconoció haberle pedido financiamiento a Vorcaro para una película sobre su padre, y la Policía Federal rastrea el recorrido del dinero.

El candidato sostuvo que quiere “total transparencia” y que no hay “absolutamente nada irregular” en relación con el film. También pidió que se hagan públicos otros casos, entre ellos una investigación sobre acusaciones de corrupción contra uno de los hijos de Lula, y el presidente pidió transparencia total sobre todas las causas. Lula admitió haberse reunido con Vorcaro, fuera de agenda, en diciembre de 2024, antes de que el banco quedara envuelto en el escándalo.

Tres escenarios para mañana

Victoria ajustada de Lula. Es el escenario que sostiene la tendencia de la última semana: recuperación en las encuestas, aprobación en alza y un voto del nordeste que, en la primera vuelta, llegó tarde al escrutinio pero inclinó el resultado a su favor. Lula debería revertir la desventaja de casi dos puntos que tuvo el 4 de octubre.

Victoria de Flávio Bolsonaro. Se apoya en dos datos: en la primera vuelta las encuestas subestimaron al bolsonarismo por casi dos puntos, y en los siete balotajes de la historia brasileña ganó siempre quien había terminado primero en la primera ronda. Con todas las mediciones dentro del margen de error, un nuevo error de las encuestas alcanzaría para consagrarlo.

Resultado muy cerrado y definición tardía. Con un empate técnico en los sondeos, la diferencia podría resolverse por pocos puntos. Conviene no leer las primeras horas del escrutinio como definitorias: el 4 de octubre Bolsonaro llegó a superar el 50% con las primeras urnas y fue cayendo a medida que ingresaron las regiones favorables a Lula.

El TSE difundiría los primeros resultados pasadas las 17 y, como ocurrió en la primera vuelta, la tendencia definitiva se confirmaría alrededor de las 20. Se trata de escenarios, no de pronósticos: las encuestas miden intención de voto y no equivalen a resultados electorales.

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