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Imputan a joven detenido por el crimen de un niño de 5 años en Mendoza

Se trata de Mario Enrique Morales Flores (23), conocido por su apodo “El Champol”, quien fue imputado en las últimas horas por el fiscal que instruye la causa por “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”.

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Un joven quedó imputado hoy por el homicidio de un niño de 5 años que recibió un disparo en el tórax la noche del sábado cuando se encontraba, junto a familiares y amigos, en la entrada de su casa del departamento mendocino de Guaymallén, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de Mario Enrique Morales Flores (23), conocido por su apodo “El Champol”, quien fue imputado en las últimas horas por el fiscal que instruye la causa por “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”, delito que prevé de 10 a 33 años de prisión, en perjuicio de Thiago Melchori (5).

“Tenemos certeza de que (el imputado) fue el autor del disparo», indicó hoy a la prensa el fiscal de homicidios Gustavo Pirrello, quien agregó que «testimonios de distintas personas así lo sindican».

El fiscal dijo además que se está en proceso de determinar cuál fue el motivo del crimen y, consultado por la prensa sobre si el disparo pudo haber sido accidental, Pirrello explicó que los índicios indican que existió intencionalidad.

Igualmente aclaró que “eventualmente vamos a sostener el dolo eventual” y explicó que “el hecho de sacar un arma de fuego en la vía publica, en un lugar poblado, y efectuar un disparo ya sea contra una u otra persona o un grupo, la representación del resultado muerte está en la cabeza del autor”.

El fiscal agregó que “no está claro que haya alguna enemistad manifiesta” por parte de Morales Flores con la familia del chico.

El hecho ocurrió pasadas las 23.30 del sábado cuando el niño se encontraba en la entrada de su casa ubicada en el departamento mendocino de Guaymallén junto a sus familiares cuando un joven disparó contra la vivienda, informaron fuentes policiales.

Tras el crimen, los policías aprehendieron al sospechoso, muy conocido en el ambiente delictivo de la zona, que fue señalado por familiares de la víctima.

Según fuentes policiales, los efectivos tomaron conocimiento del hecho alrededor de las 23.45 en la manzana A del barrio Pedro Molina, cuando un llamado al 911 alertó que había un menor herido de arma de fuego.

El niño fue trasladado en un vehículo particular hasta el hospital pediátrico Humberto Notti y el médico de guardia constató su deceso por “una herida de arma de fuego en tórax, a la altura del corazón, con orificio de entrada”.

El presunto agresor fue detenido en la calle Sarmiento cuando se movilizaba a alta velocidad junto a una mujer a bordo de una camioneta marca Ford Eco Sport color roja y fue trasladado a la comisaría 9na. de dicha jurisdicción.

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Morfina, cocaína y Estado ausente: la situación del «Pity» Álvarez que el juicio no puede ignorar

El defensor Sebastián Queijeiro reveló que las pericias detectaron consumo activo de cocaína y morfina y sostuvo que el músico no comprende lo que ocurre en el debate. La defensa insiste en suspender el proceso por falta de capacidad para afrontarlo.

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El Argentino Diario-Pity Álvarez.

La quinta audiencia del juicio que enfrenta Cristian «Pity» Álvarez por el asesinato de Cristian Díaz, ocurrido en julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré del barrio de Villa Lugano, debió suspenderse luego de que el músico sufriera una nueva descompensación. El episodio volvió a instalar la misma pregunta que recorre el debate desde su inicio: si el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados está en condiciones de comprender y afrontar el proceso judicial que tiene en su contra.

Pericias que complican el juicio

El abogado defensor Sebastián Queijeiro fue contundente al hablar con la prensa tras la audiencia suspendida. Según explicó, los resultados periciales más recientes arrojaron resultados que dificultan la continuidad del debate. «Las pericias no le están dando bien porque están detectando que hay un consumo activo que nunca ha parado. Cocaína es una de las drogas, también detectaron que se inyecta morfina», sostuvo.

Queijeiro indicó que el músico se encuentra actualmente en su domicilio, o en ocasiones en casa de su hermana, quien es quien lo asiste en el día a día. Frente a ese cuadro, el defensor cuestionó que el tribunal pretenda avanzar con el juicio oral. Para la defensa, la dificultad de Álvarez para comprender lo que ocurre en la sala no es una táctica dilatoria sino una realidad que las propias pericias confirman.

«Como charlar con un nene de 10 o 12 años»

El abogado describió con crudeza el estado en que se encuentra su cliente. Según relató, sostener conversaciones de orden técnico vinculadas al juicio resulta prácticamente imposible. «Charlar con el Pity es como charlar con un nene de 10 o 12 años. Como un nene chiquito dice delirios. Se hace muy difícil. Las charlas técnicas las tenemos con la hermana», graficó Queijeiro.

Durante las audiencias celebradas hasta ahora, la participación del músico estuvo interrumpida en reiteradas oportunidades. De acuerdo con la defensa, Álvarez se duerme en sala, ronca, pide ir al baño con frecuencia y sufrió más de una descompensación que requirió atención médica. El SAME ya lo trasladó en una oportunidad al Hospital Fernández.

Pese a ese cuadro, el propio tribunal llegó a plantear que no sería indispensable que el imputado permanezca físicamente en la sala durante las audiencias. La defensa, sin embargo, se opone a esa salida: quiere que Álvarez esté presente precisamente para demostrar que su comportamiento no es una actuación. «Él y nosotros queremos que esté para demostrar que no está entendiendo nada de lo que sucede en el debate y no es una teatralización», remarcó Queijeiro.

La trampa de la ley de salud mental

Uno de los puntos más críticos del planteo de la defensa pasa por la Ley de Salud Mental y sus limitaciones concretas para abordar casos como el de Álvarez. Queijeiro explicó por qué, a pesar de la gravedad de la situación de consumo, el músico no permanece internado en un centro especializado. «Hay un problema enorme con la ley de salud mental. Las internaciones son voluntarias. ¿Qué persona enferma con abstinencia se va a querer quedar adentro de un centro de rehabilitación?», cuestionó.

El abogado sostuvo además que el daño neurológico que padece su cliente tiene carácter permanente, aunque eso no invalida la necesidad de tratamiento. «El daño que él tiene no es recuperable pero necesita tratamiento de por vida para que su salud siga bien», afirmó. Una sentencia que el Estado no acompaña con recursos ni con marcos legales que permitan intervenciones compulsivas en adicciones severas.

Los recitales como condena

Queijeiro también salió a defender las presentaciones en vivo que Álvarez realizó durante los últimos años, que la acusación utilizó como argumento para sostener que el músico tiene plena capacidad para estar en juicio. Para el abogado, esa comparación es incorrecta y revela un prejuicio que perjudicó a su cliente dentro del proceso. «Los recitales que dio no fueron peligrosos para él ni para terceros. Los recitales son sus medios de vida. Pero esos recitales fueron su sentencia, incomodó a la Justicia y ahora están haciendo una carnicería», denunció.

Para la defensa, la música es la principal herramienta de reinserción social con la que cuenta Álvarez y equipararla con la capacidad procesal es un error conceptual y jurídico. «Su manera de reinsertarse en la sociedad es la música. Pero los recitales incomodaron porque se hizo la mala comparación de que si puede estar en un recital no puede estar en un debate y claramente no es así», insistió Queijeiro.

El defensor fue más allá y apuntó al Estado por su ausencia histórica frente al problema de consumo del músico, que fue visible durante años sin que ninguna institución interviniera. «Cristian es una víctima, no solo del consumo que hace años todos se reían y no estuvo el Estado para ayudarlo», señaló.

El horizonte del juicio

A pesar de la insistencia de la defensa por suspender el proceso, el tribunal no ha accedido al pedido hasta ahora. El Tribunal Oral en lo Criminal N°29, que lleva el caso, rechazó en audiencias anteriores los intentos de paralizar el debate por razones de incapacidad del imputado, incluido un planteo de nulidad presentado por los defensores.

Queijeiro reconoció que el juicio llegará a una sentencia, aunque abrió la puerta a una lectura que podría modificar el encuadre jurídico del hecho. «Nosotros entendemos desde el primer día que va a haber una sentencia. Desconocemos qué va a suceder porque también vemos que encuadra en una legítima defensa si dicen que entendió lo que hacía», sostuvo. El crimen por el que se juzga a Álvarez ocurrió el 12 de julio de 2018 y la pena prevista oscila entre 8 y 25 años de prisión.

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