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Mendoza

Triple tragedia en la Ruta 60: murieron las dos hermanas internadas tras el choque en Mendoza

Rosario y Juana Masó, de 19 y 20 años, fallecieron este lunes en el Hospital Central de Mendoza. Ya son tres las víctimas fatales del accidente ocurrido el domingo, en el que también murió Oscar «Chacha» Fernández Mercau, árbitro del fútbol amateur mendocino. La fiscal de Tránsito Mariana Gutiérrez continúa la investigación.

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Una familia destrozada: las hermanas Masó y el árbitro "Chacha", las tres víctimas del choque fatal en Mendoza.

El accidente vial ocurrido el domingo alrededor de las 20.30 en la Ruta 60 terminó con tres muertos y varios heridos en grave estado. Rosario y Juana Masó, hermanas de 19 y 20 años que permanecían internadas en estado crítico en el Hospital Central de Mendoza desde el domingo por la noche, murieron este lunes pese a los esfuerzos del equipo médico. Antes que ellas, había fallecido durante el traslado Oscar Aníbal Fernández Mercau, conocido en el ambiente futbolístico local como «Chacha», árbitro de 48 años que ese mismo día había dirigido un partido en la zona Este de Maipú.

La maniobra que desató la tragedia

El siniestro tuvo como protagonista a Martín Omar Tillar, quien circulaba hacia el oeste por la Ruta 60 a bordo de una Volkswagen T-Cross. En el vehículo viajaban también su pareja, Florencia Bettalemmi (42 años); su hermana, Ariadna Tillar (54 años); y sus sobrinas, las hermanas Masó. Según el relato de una testigo, Tillar intentó sobrepasar a otro vehículo que circulaba en el mismo sentido y, durante la maniobra, impactó de frente contra un Peugeot 504 conducido por Fernández Mercau. El golpe fue de extrema violencia y provocó heridas gravísimas en los ocupantes de ambos rodados.

El árbitro fue retirado del Peugeot 504 en estado crítico y trasladado en ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) hacia el Hospital Central, pero murió durante el traslado. Era oriundo de Tres Porteñas, departamento de San Martín, y se desempeñaba en torneos de la zona Este de Maipú y localidades cercanas. Había dirigido un partido pocas horas antes del accidente.

El rescate y la dispersión de los heridos en distintos hospitales

Los equipos de emergencia trabajaron durante largo tiempo para rescatar a los ocupantes de la T-Cross. Rosario Masó fue trasladada inicialmente al Hospital Perrupato de San Martín y luego derivada de urgencia al Hospital Central a bordo del helicóptero Halcón III, dada la gravedad de su cuadro. Juana Masó fue trasladada al mismo hospital en ambulancia. Ambas jóvenes fueron intervenidas quirúrgicamente y permanecieron en estado crítico hasta su muerte este lunes.

El resto de los ocupantes de la T-Cross quedó distribuido en distintos centros de salud del Gran Mendoza. Ariadna Tillar, madre de las dos jóvenes fallecidas, quedó internada en el Hospital Perrupato. Martín Omar Tillar, el conductor, fue trasladado al Hospital Lagomaggiore, donde permanecía en grave estado hasta la tarde de este lunes. Florencia Bettalemmi ingresó al Hospital El Carmen.

La investigación en marcha

La fiscal de Tránsito Mariana Gutiérrez tomó conocimiento de la muerte de las dos jóvenes y continúa al frente de la investigación para determinar con precisión la mecánica del accidente. La magistrada aguarda los resultados de los peritajes realizados en el lugar del siniestro y la incorporación de nuevos testimonios que permitan reconstruir los instantes previos al impacto. La maniobra de adelantamiento que, según una testigo, habría ejecutado el conductor de la T-Cross, será uno de los ejes centrales del expediente.

La tragedia de la Ruta 60 pone nuevamente en evidencia la peligrosidad de los siniestros viales en rutas provinciales, donde las maniobras de sobrepaso en condiciones de visibilidad reducida o circulación densa siguen siendo una de las principales causas de muerte. Tres vidas, en este caso, se cobraron el precio de unos pocos segundos de imprudencia.

Puntos clave

  • Rosario y Juana Masó, de 19 y 20 años, murieron este lunes en el Hospital Central de Mendoza.
  • Oscar «Chacha» Fernández Mercau, árbitro de 48 años, murió el domingo durante el traslado al hospital.
  • El accidente ocurrió alrededor de las 20.30 del domingo en la Ruta 60, en un aparente intento de sobrepaso.
  • Martín Omar Tillar, conductor del vehículo en el que viajaban las víctimas, permanecía en grave estado este lunes.
  • La fiscal Mariana Gutiérrez investiga la causa y aguarda peritajes y testimonios para establecer la mecánica del siniestro.

Judiciales ⚖️

Caso D’Agostino: la violación denunciada sigue sin imputación tras cinco meses

El exsubsecretario de Justicia de Alfredo Cornejo fue denunciado por abuso sexual con acceso carnal, pero solo está imputado por coacciones y tenencia de un arma de guerra. La Justicia rechazó nueve planteos de la querella y él fue visto en el aeropuerto de Mendoza.

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El Argentino Diario-D'Agostino-Mendoza-Ex subsecretario de Justicia.
El operador judicial de Cornejo pidió cárcel para otros; denunciado por violación, él sigue libre y sin cargos por abuso.

Cinco meses después de que su expareja lo denunciara por abuso sexual con acceso carnal, el hombre que durante una década fue el operador de Alfredo Cornejo en los tribunales mendocinos sigue sin ser imputado por el delito más grave que se le atribuye. Solo carga con dos acusaciones de penas bajas, coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, que le permiten transitar el proceso en libertad y sin restricciones para moverse.

Se trata de Marcelo D’Agostino, subsecretario de Justicia de Mendoza desde la primera gestión de Cornejo en 2015, cargo que conservó durante el gobierno de Rodolfo Suarez y que retomó con el regreso del radical a la gobernación. La causa, identificada como expediente P-38.345/26, está en manos de la fiscal de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Valeria Bottini, bajo la supervisión del fiscal jefe Alejandro Iturbide.

Una denuncia de 40 carillas y una renuncia en el mismo día

La presentación judicial llegó el 10 de abril de 2026. En un escrito de 40 carillas, la denunciante acusó a D’Agostino por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y lesiones graves reiteradas, amenazas coactivas reiteradas, coacción reiterada y violencia de género en todas sus modalidades. Los hechos se enmarcan en una relación que se extendió entre 2021 y 2024, con un hostigamiento que, según la denuncia, se prolongó hasta fines de 2025.

El relato describe un patrón sostenido de control, gritos, destrucción de objetos y humillaciones, y sostiene que el funcionario utilizaba su cargo para generar temor. En cuanto al abuso sexual, la denuncia ubica uno de los hechos entre septiembre y octubre de 2023: según su testimonio, la mujer le pidió que se detuviera y él continuó. La denunciante también solicitó protección para ella y para su abogada, por el poder que el acusado ostentaba en ese momento.

Ese mismo día, D’Agostino le presentó su dimisión al gobernador. «Mi renuncia es indeclinable y voluntaria», escribió, y aseguró que su salida buscaba «garantizar la transparencia y la plena colaboración con la justicia». También anticipó su línea de defensa: «Quedará demostrada la absoluta falsedad de las acusaciones en mi contra». En su lugar asumió el dirigente radical Juan Carlos Jaliff.

El brazo judicial del cornejismo

D’Agostino no era un funcionario más. Fue el gran impulsor de las reformas judiciales de la gestión radical, el nexo con jueces y fiscales y una pieza clave en el Consejo de la Magistratura, el organismo que interviene en la selección de magistrados. Muchos de quienes hoy deben investigarlo accedieron o ascendieron en un sistema que él mismo ayudó a diseñar.

La propia estructura del Ministerio Público Fiscal lo reconoció: el procurador general, Alejandro Gullé, se inhibió de intervenir por su vínculo de larga data con el acusado, y lo mismo hizo la fiscal jefa de Violencia de Género, Laura Rouselle. En agosto, el fiscal adjunto Gustavo Pirrello rechazó el pedido de la querella para apartar a Iturbide y a Bottini, al considerar que no se había acreditado falta de objetividad.

Una imputación a la medida

El 23 de abril, tras una ratificación de la denuncia que se extendió durante horas, Bottini imputó a D’Agostino por coacciones en contexto de violencia de género y por tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra. El arma, una pistola Bersa calibre 9 milímetros con proyectiles de punta hueca, fue entregada días antes por el propio exfuncionario. Son delitos con penas de entre 2 y 4 años de prisión, que admiten una eventual condena de ejecución condicional.

D’Agostino negó todas las acusaciones y no respondió preguntas. La fiscalía descartó por el momento las lesiones leves y otros hechos por una posible prescripción, y dejó el abuso sexual en suspenso a la espera de pericias. Desde el Poder Judicial lo definieron como «una primera imputación, que podría ampliarse o variar». Desde entonces pasaron más de cinco meses y la imputación no se amplió.

En mayo, la abogada querellante, María Elena Quintero, pidió formalmente que se lo impute por abuso sexual con acceso carnal reiterado y lesiones graves dolosas agravadas, y que se dicte su prisión preventiva. Sostuvo que el testimonio de la víctima presenta coherencia, persistencia y corroboración periférica, y que condicionar el avance del proceso a pericias psicológicas previas reinstala el estereotipo de la mujer fabuladora. «Fue tratado como un delito común», cuestionó.

Nueve planteos rechazados y un aeropuerto

El 18 de septiembre, la conjueza María Jimena Pina González, del Juzgado Penal Colegiado N°1, rechazó nueve planteos de la querella. Entre ellos, el pedido de que las pericias sobre la denunciante las realicen organismos externos y no los equipos técnicos que dependen del mismo Ministerio Público cuyo titular se inhibió por amistad con el acusado. También mantuvo la incorporación, a pedido de la defensa, del historial de incidencias vecinales de la denunciante durante diecisiete años, trece de ellos anteriores a la relación investigada.

Sobre el reclamo para ampliar la imputación y detener al exfuncionario, el Juzgado consideró que la investigación no está paralizada y que ordenarle al fiscal cuándo imputar excedería el control jurisdiccional. La magistrada sí admitió que era técnicamente impreciso que un decreto fiscal encomendara a los peritos evaluar la «veracidad» del relato, y fijó un límite: los antecedentes psicológicos previos de la denunciante no pueden usarse para desacreditar su testimonio. La querella anticipó que apelará.

En paralelo, Quintero volvió a pedir la prohibición de salida del país y la retención del pasaporte, luego de que D’Agostino fuera visto el 17 de septiembre en la sala de preembarque del aeropuerto internacional El Plumerillo. El acta judicial del 23 de abril nunca fijó restricciones a su movilidad, aunque la querella las había solicitado desde el comienzo.

La vara que se aplica a otros

La paradoja no pasó inadvertida en Mendoza. Según publicó la prensa local, D’Agostino cuestionó la prisión preventiva en su propia causa, una herramienta que él mismo había impulsado endurecer desde la función pública. El funcionario que diseñó un sistema penal más duro para el resto de los mendocinos hoy transita su proceso con las garantías más amplias.

El exsubsecretario goza de la presunción de inocencia y la Justicia deberá determinar si los hechos denunciados ocurrieron. Pero la pregunta que atraviesa el expediente es otra: si una denuncia por violación contra el hombre que manejó la relación del Ejecutivo con los tribunales puede investigarse con la misma velocidad y rigor que cualquier otra. Hasta ahora, los tiempos del caso no ofrecen una respuesta tranquilizadora.

Lo que tenés que saber:

  • Marcelo D’Agostino fue subsecretario de Justicia de Mendoza desde 2015 y renunció el 10 de abril de 2026, el mismo día en que su expareja lo denunció.
  • La denuncia incluye abuso sexual con acceso carnal, lesiones, amenazas coactivas, coacción y violencia de género.
  • Desde el 23 de abril está imputado solo por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, y sigue en libertad.
  • El abuso sexual continúa sin imputación, a la espera de pericias; la querella pidió ampliar los cargos y su detención.
  • El 18 de septiembre una conjueza rechazó nueve planteos de la querella, que ahora pide prohibirle salir del país tras verlo en el aeropuerto.
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