Zona Destacada
La Voluntad Popular
Por Santiago González Casares @filosofopueblo X
A los colores
«Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino» (Juan Domingo Perón)
Debo confesar que esta es la primera vez (la primera real) que no estoy seguro (realmente no lo estoy) seguro de haber hecho esto antes, esta misma columna con el mismo título y contenido, y hasta diría hace no tanto.
¿Qué pasaría si esto fuese realmente así? Qué pasaría si estoy reviviendo la misma serie de instantes, la misma inspiración. ¿Qué pasa si estoy evocando con estas palabras, nuevamente, lo que vuelve, lo que siempre vuelve, las ideas que siempre están dando vueltas por ahí, esperando que las llamemos, o que respondamos más bien de su llamado.
La voluntad de poder, es querer esto mismo, querer vivir este instante como si fuese a eternamente recurrir, y que cada momento de mi vida vuelva a mí, en el mismo orden, y en la misma sucesión. Esto es lo que Nietzsche llamaba a este eterno retorno del instante, la fórmula más afirmativa de esta vida.
En los tiempos que corren, la realidad es otra, todo se rige por la permanente exigencia de novedad, es la inmediatez del discurso mediático (este, por ejemplo, estas palabras, ahora mismo), que se apura mientras todo a su alrededor se desvanece. ¡ÚLTIMO MINUTO! ¡URGENTE! Se me hace entonces difícil mantener la distancia crítica frente al acontecimiento venidero, se dificulta mantener la neutralidad periodística (no soy periodista) ante los eminentes sufragios.
La novedad espera, acecha, debo pronunciarme, el público se renueva, también la posibilidad. Debo hacer un discurso actual sobre la actualidad, que diga algo nuevo, una novedad para el público renovado. Pero el tema no es lo público, tampoco lo privado, el tema es lo común.
Entonces, lo que podemos hacer es mirar para adentro, en lo profundo, ahí estamos nosotros, somos siempre nosotros, nosotros mismos, como decía Hegel, “yo soy nosotros”, el interior, lo común. Eso común que somos no es más que la voluntad de poder de un pueblo, la voluntad general que nos libera de la dictadura del insecto individual. Es que lo que somos, en lo más profundo, es esa patria madre que nos cobijó al venir al mundo, y es esa la importancia de la palabra, es porque lo que somos es compartido, que precisamos la palabra, para colaborar debemos poder comunicarnos.
Es por eso que no se trata ni de más estado ni de más mercado, sino de más organización en la comunidad. La plasticidad de la comunidad, su manera irregular de intercambio, le permite a la comunidad agilizar al estado, al mismo tiempo, que realiza al individuo en ella. Es entonces a través de las organizaciones libres del pueblo que se debe animar a la comunidad, porque son ellas las deben regular al mercado y dinamizar al estado.
Estas organizaciones son fundamentales para entender la coyuntura electoral presente, pues a través de ellas (partido político, el sindicato, la sociedad de fomento, el club) se llega a construir la hegemonía necesaria para proponer un candidato, a mí me hubiese encantado ser candidato, pero ¿sabe que, amable lector? No he sido el resultado de la deliberación de dichas instituciones, ellas consideraron que el candidato más apropiado era el que podía generar dicha hegemonía y construir poder, porque es ese finalmente el desafío de la política actual, poder ser la herramienta de construcción de poder, y que no sea el capital en sus distintas formas el detentor del poder y por ende, la garantía de su auto reproducción indiscriminada.
La comunidad no es difícil de distinguir, no se esconde fácilmente, allí donde hay comunidad, hay seres humanos colaborando los unos con los otros para generar riqueza y poder así perseguir la felicidad de cada uno y cada una de sus miembros. Allí donde hay comunidad, hay voluntad popular.
Mundo 🌐
Murió Maricarmen: la anciana que desafió al fondo inmobiliario y movió a España
Maricarmen Abascal tenía 87 años, discapacidad y más de 70 años viviendo en el mismo piso del barrio madrileño de Retiro. La ejecutaron en la calle el 23 de septiembre. El acuerdo que debía salvarla llegó demasiado tarde. Su muerte sacudió a España, adelantó elecciones y dejó una frase que ya es bandera: «No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya».
La sacaron en camilla de la casa donde había vivido 71 años. El fondo inmobiliario que firmó su expulsión tenía nombre corporativo y ningún rostro visible; ella, en cambio, tenía 87 años, movilidad reducida, discapacidad y el contrato de renta antigua que su padre había firmado en 1956. El desahucio de Maricarmen Abascal se ejecutó el 23 de septiembre, mientras centenares de personas se concentraban frente al edificio del barrio de Retiro en Madrid sin poder impedirlo. Este martes 7 de octubre se conoció su fallecimiento.
Maricarmen permaneció internada en el Hospital Gregorio Marañón desde el día del desahucio hasta su muerte, sin poder volver jamás a la habitación donde habían muerto su padre y su madre, y donde ella misma había vivido más de siete décadas. El Sindicato de Inquilinas de Madrid confirmó el deceso y denunció que lo ocurrido fue «absolutamente evitable».
Un proceso «torturante» y una solución que llegó tarde
El Sindicato de Inquilinas describió el proceso legal que padeció Maricarmen como «torturante»: fue el cuarto intento de desahucio al que se enfrentó, y el único que no pudo revertir. La presión social consiguió, sin embargo, lo que la justicia no había otorgado. El 28 de septiembre, apenas cinco días después del desahucio, los representantes de la anciana y la empresa propietaria del inmueble, Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, alcanzaron un acuerdo mediado por el Ayuntamiento de Madrid para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda.
La solución llegó cuando ya no servía de nada. «Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», señaló el Sindicato de Inquilinas. Maricarmen había aceptado la propuesta mientras permanecía internada y manifestó su deseo de recibir el alta para regresar. No llegó a hacerlo.
Setenta y un años en cuatro paredes que la burocracia no supo leer
El litigio que terminó con el desahucio tenía su origen en un contrato de renta antigua suscripto por el padre de Maricarmen en 1956, un año antes de que ella naciera. Ese régimen contractual, pensado para proteger a inquilinos históricos, fue la base sobre la que ella habitó el piso durante más de siete décadas, hasta que el fondo inmobiliario que adquirió el inmueble decidió ejecutar su expulsión.
Antes de que la comisión judicial completara el procedimiento, Maricarmen ya sabía lo que ese piso significaba para ella. «Aquí tengo todos mis recuerdos. Mi papá murió muy joven, en el año 60, con 51 años. Y mi mamá murió en 2005, en esta casa. Yo he vivido aquí desde el año 56 hasta el día de hoy», dijo entonces. Siempre repitió que su sueño era morir en la habitación donde habían fallecido su padre y su madre. La realidad fue otra.
De un piso de Retiro a las plazas de toda España
Lo que comenzó como un caso individual de desahucio se convirtió, en pocas semanas, en el detonante de una crisis política de alcance nacional. Las movilizaciones se multiplicaron por toda España bajo el lema «Todos somos Maricarmen». Un acampe en la Puerta del Sol concentró a miles de personas durante días y obligó al Gobierno a tomar posición.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, conocidos como los Decretos Maricarmen. Ambos fueron rechazados por el Congreso de los Diputados, donde la alianza entre el Partido Popular, Vox y Junts bloqueó las iniciativas. Ante la imposibilidad de gobernar, Sánchez convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre. Las centrales obreras CCOO y UGT anunciaron además una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda.
Una frase que ya es historia
Al salir de su casa por última vez, Maricarmen quiso agradecer públicamente el apoyo recibido y lanzó un mensaje a quienes habían acompañado su lucha. «No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya», dijo entonces. El Sindicato de Inquilinas rescató también otra de sus frases como legado: «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro».
«Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país», sostuvo el Sindicato de Inquilinas en el comunicado en el que confirmó su fallecimiento.
Lo que tenés que saber:
- Maricarmen Abascal, de 87 años, murió internada en el Hospital Gregorio Marañón, adonde había sido trasladada el día de su desahucio, el 23 de septiembre.
- El fondo inmobiliario que ejecutó su expulsión llegó a un acuerdo para que pudiera volver a su vivienda el 28 de septiembre, pero la solución llegó cuando su salud ya no se lo permitía.
- El caso desencadenó movilizaciones masivas en toda España, el rechazo parlamentario de los Decretos Maricarmen y el adelantamiento de las elecciones generales al 29 de noviembre.
- El Sindicato de Inquilinas de Madrid calificó su proceso como «torturante» y su muerte como «absolutamente evitable».
- Maricarmen había vivido en el mismo piso del barrio de Retiro desde 1956, bajo un contrato de renta antigua firmado por su padre ese mismo año.
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