Judiciales ⚖️
Caso Rafael Nahuel: prefectos dicen ser «chivos expiatorios» y responsabilizan a comunidad mapuche
Los imputados Francisco Javier Pintos y Carlos Valentín Sosa hicieron uso de su prerrogativa de declarar y leyeron sus declaraciones por zoom sin contestar preguntas ante los magistrados.
Dos de los cinco integrantes del grupo Albatros de la Prefectura Naval Argentina aseguraron ser «chivos expiatorios» de sectores «corruptos y cobardes» del Poder Judicial y la política, señalaron que Rafael Nahuel murió por un disparo realizado por integrantes de la comunidad mapuche, en la segunda audiencia del juicio que se sigue en General Roca, Río Negro, por el asesinato de ese joven, ocurrido en noviembre de 2017, en medio de un conflicto por tierras en la localidad de Villa Mascardi.
Los imputados Francisco Javier Pintos y Carlos Valentín Sosa hicieron uso de su prerrogativa de declarar y leyeron sus declaraciones por zoom desde Buenos Aires sin contestar preguntas ante los magistrados que integran el Tribunal Oral Federal de Roca.
Los acusados no permitieron preguntas, y centraron su estrategia en explicar que la contradicción en las pericias obrantes en el expediente no permite determinar de qué arma salió el disparo letal.
Sobre esa base, arriesgaron que Nahuel fue ultimado por un proyectil que provino de los propios miembros de la comunidad Lafken Winkul Mapu: «Recibió el balazo por la espalda y nosotros estábamos disparando de frente”, aseguraron.
Este argumento fue rechazado y desmentido por las querellas de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la APDH Bariloche y la representación legal de la familia de Rafael Nahuel, que le confiaron que «ninguna prueba ni pericia obrante en el expediente permiten asegurar» que la víctima «murió de otra forma que no sea a causa de un disparo efectuado por los integrantes del grupo Albatros».
Este proceso oral y público comenzó ayer y la próxima semana se espera la comparecencia de nueve testigos pertenecientes a fuerzas de seguridad, que declararán en las dos audiencias que se llevarán a cabo el martes y miércoles.
La declaración indagatoria de Pintos -duró unos 20 minutos- comenzó con una contextualización política del hecho y el proceso de instrucción judicial, que le valió una advertencia del Presidente del Tribunal, Alejandro Silva.
Sin embargo, el uniformado insistió en explicar que los cinco imputados son “víctimas” y “chivos expiatorios” de un poder Judicial y político “corrupto” y “cobarde” que no adoptó las medidas necesarias para “terminar con el problema mapuche”.
De los jueces intervinientes en la causa -fundamentalmente de Gustavo Villanueva y Leónidas Moldes- dijo que son “miedosos” que “desde sus cómodos despachos no dudaron en meterme preso por una pericia trucha”.
Pintos hace referencia al resultado de la primera pericia balística que determinó de manera indubitable que el proyectil que mató a Nahuel provino del subfusil MP5 que portaba al momento del hecho. Tanto en la instrucción como en la indagatoria de este miércoles, el Albatros aseguró que no llevó esa arma durante la incursión a la comunidad mapuche.
Una segunda pericia balística, realizada por la Gendarmería, determinó que el proyectil no salió del subfusil MP5; mientras que una tercera pericia efectuada en un área especializada del Ministerio Público de la provincia de Salta señaló que la bala se correspondía con la pistola Beretta 9 mm que portaba el Cabo Primero Sergio Cavia.
“Hasta hoy se desconoce con qué arma. Los jueces no tienen el coraje de enfrentar como yo lo hice (a los mapuches), arriesgando mi vida. No tuvieron el valor de actuar como la Nación lo esperaba”, agregó Pintos.
Además, insistió en la existencia de un enfrentamiento con armas de fuego, al sostener que el grupo de Albatros salvó sus vidas «de milagro”, y admitió que, al verse superado en número y no tener efecto las maniobras “disuasorias” que intentó disparó al cuerpo de “tres personas”.
“Estaban detrás de los árboles, frente a nosotros. Efectué pocos disparos, solo cinco”, dijo y negó “rotundamente» haber actuado «en exceso de legítima defensa».
«Actuamos de acuerdo a la Ley”, alegó.
El prefecto tuvo además expresiones xenófobas contra el pueblo mapuche, y acusó a sus integrantes “hacer escraches, escupir, usurpar e incendiar”, y que, al momento de tomar contacto con ellos durante el operativo, “vestían ropas características de mapuche” y “gritaban en un idioma que no es el oficial de la República Argentina”.
Aseguró que aquella jornada del 25 de noviembre de 2017 cumplió con su deber, a partir de una orden judicial, y que lo hizo imbuido de “patriotismo” y contra “personas mapuche” que “desconocen la bandera” argentina y “tienen sus propios símbolos”.
“De ser condenado jamás me recuperaré, pero mi dignidad y honor estarán intactos. El arma que mató a Rafael Nahuel no está, y menos fue disparada por mí”, apuntó.
En un mismo sentido, el Cabo Sosa señaló que no mató “a nadie” y que “no existe certeza de qué arma disparó el proyectil que mató”.
“Tratan de inculparnos como sea”, se quejó, calificó de “irregular el proceso” y planteó que los Albatros sufrieron “atropellos a sus derechos y garantías por la cobardía de quienes debían decidir en esta causa
Pidió finalmente a los jueces que “demuestren su valentía y no claudiquen ante un grupo de violentos que no dudan en incendiar, destruir y matar. Mientras no cumplan con su deber nuestra patria estará sometida a la violencia”, concluyó.
Los dichos de los uniformados fueron rechazados y desmentidos por las querellas y la representación del Ministerio Público, y Rubén Marigo, abogado de la familia de Nahuel, señaló que “no sorprende la insistencia sobre la existencia de un enfrentamiento, cuando claramente hubo un ataque por parte de los Prefectos contra los mapuche”.
Recordó que los Albatros dispararon más de 130 proyectiles de plomo, “mataron a Rafael Nahuel e hirieron a otras dos personas”.
“Han manifestado una posición política que es coherente con esta ideología que inventó en los mapuche a un enemigo interno, que también justificó la represión. Es un claro caso de violencia institucional”, concluyó.
Policiales 🚨
Nueva pista por Micaela Albornoz: una cámara la registró sobre la ruta 34 en Santa Fe
La investigación por la desaparición de Micaela Albornoz incorporó una nueva pista tras la aparición de una imagen captada por una cámara de seguridad en la ruta 34. La Policía de Córdoba dio por finalizadas las tareas en esa provincia y la búsqueda continúa en Santa Fe.
La investigación por la desaparición de Micaela Albornoz sumó una nueva pista luego de que una cámara de seguridad registrara una imagen que sería de la mujer de 32 años sobre la ruta nacional 34, en inmediaciones de Cañada Rosquín, en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe.
La novedad fue comunicada a la familia durante la madrugada, luego de que la Policía de Córdoba informara que dio por finalizadas las diligencias investigativas en esa provincia al considerar que los elementos reunidos indican que la mujer ya no se encontraría allí.
La familia pidió reforzar la búsqueda en Santa Fe
Tras conocer la nueva información, los familiares regresaron de inmediato a Rosario para reorganizar la búsqueda y solicitar que las autoridades profundicen las tareas de investigación en territorio santafesino.
En un comunicado, señalaron que la imagen fue captada por una cámara de seguridad ubicada en la zona de Cañada Rosquín y aclararon que todavía no existe certeza sobre si Micaela estaba sola o acompañada.
«Esta imagen abre nuevos interrogantes y nos deja más dudas que respuestas», expresaron.
El pedido de difusión y cómo actuar ante un posible avistamiento
La familia solicitó la máxima difusión de la fotografía en Cañada Rosquín y en toda la provincia de Santa Fe.
Además, pidieron que, si alguna persona cree haber visto a Micaela, no la llame por su nombre ni intente intervenir, sino que se comunique de inmediato con el 911 y con sus familiares.
Los allegados también reiteraron que consideran que Micaela «jamás abandonaría a su hija por decisión propia» y manifestaron su preocupación por la posibilidad de que esté «retenida contra su voluntad».
Asimismo, plantearon interrogantes sobre cómo pudo desplazarse entre distintas provincias sin haber sido detectada durante controles.
La investigación se concentra ahora en Santa Fe
La Policía de Córdoba confirmó que concluyó las tareas investigativas desarrolladas en esa jurisdicción, luego de evaluar que las pruebas obtenidas indican que la mujer ya no se encuentra en esa provincia.
Con este nuevo registro, la investigación continúa en Santa Fe, donde se intentará determinar el recorrido de Micaela y las circunstancias en las que fue captada por la cámara de seguridad.
Desaparecida desde el 24 de junio
Micaela Albornoz fue vista por última vez el 24 de junio, cuando salió de su vivienda del barrio Villa Manuelita, en Rosario, con destino a una plaza cercana.
Días después, una cámara de seguridad la registró en la Terminal de Ómnibus de Córdoba, donde fue vista el 29 de junio, una de las últimas pistas confirmadas antes del nuevo registro en cercanías de Cañada Rosquín.
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