Judiciales ⚖️
Parrilli visitó a Milagro Sala en Jujuy
El senador apuntó a la Corte por la demora en resolver la libertad de la dirigente social.
El senador nacional Oscar Parrilli visitó este lunes a la referente de la organización social y política Túpac Amaru, Milagro Sala, en su casa en Jujuy donde se encuentra detenida hace aproximadamente seis años y apuntó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por «resolver en semanas los casos de la corporación judicial y de los grupos económicos», mientras «tiene desde el 18 de marzo de 2020, en sus manos la libertad» de la dirigente jujeña.
«Oscar Parrilli visitó a Milagro Sala en su lugar de detención, su casa en Jujuy. Hace casi 6 años que está presa sin condena firme. La Corte Suprema de Justicia de la Nación – que en semanas resuelve los casos de la corporación judicial y de los grupos económicos, en especial de Clarín – tiene desde el 18 de marzo de 2020, en sus manos la libertad de Milagro Sala. Casi 2 años para resolver una causa con presos», comunicó el senador a través de sus redes sociales.
«Por una navidad sin presos políticos. No podemos guardar silencio ante semejante injusticia y atropello a la dignidad humana», reclamó el senador. La semana pasada fue el propio presidente, Alberto Fernández, quien, como en otras oportunidades, reclamó por la situación de la dirigente de la Túpac Amaru.
Durante un homenaje a las 12 personas secuestradas por la última dictadura cívico-militar entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 en la Iglesia de la Santa Cruz, en la Ciudad de Buenos Aires, Fernández reclamó «una Justicia mejor», ya que «a veces se corporativiza».
A renglón seguido, el mandatario aseguró que estará «siempre trabajando por los que están injustamente presos» y agregó: «el sistema institucional no pone en mis manos la suerte de todos ellos, pero eso no me quita la responsabilidad de pedir por ellos. Hablo con Milagro y sé lo que pasa».
Esta mañana, el Frente Milagro Sala anunció un «acampe y vigilia» para el jueves frente a la Corte Suprema de Justicia, en reclamo de la libertad de Sala. «El miércoles 15 y jueves 16, acampe y vigilia frente a la Corte Suprema», es el título de la convocatoria del Frente Milagro Sala, previsto para ese día a las 16 en la sede del Palacio de Justicia, ubicado en Talcahuano 550, de la ciudad de Buenos Aires.
En un comunicado, el Frente también apuntó contra la Corte Suprema y denunció que «se niega desde hace años a tratar una inédita cantidad de nulidades y a revisar el fallo que condenara a Milagro Sala y las compañeras y compañeros de la Tupac Amaru por el Poder Judicial digitado a dedo por Gerardo Morales y la familia Blaquier».
«La Corte Suprema tiene la rutina de mostrar que trabaja una vez por semana, más precisamente los días jueves, cuando se celebran los acuerdos en los que definen que temas tocar y que temas seguir cajoneando», remarcó.
DDHH
Cómo sigue la crisis de vivienda que sacude a España tras la muerte de Maricarmen
Un día después de la muerte de la jubilada de 87 años desalojada en Madrid, unas 20.000 personas marcharon desde la Puerta del Sol hasta su casa. La protesta se replicó en otras ciudades mientras el Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta elecciones anticipadas y una huelga general por la vivienda.
Con velas en la mano y en un silencio que solo se quebró al llegar a la puerta del edificio, unas 20.000 personas caminaron este jueves desde la Puerta del Sol hasta la casa de la que Maricarmen Abascal fue expulsada en camilla.
La cifra la dio la propia Delegación del Gobierno en Madrid. Al llegar a la calle del barrio de Retiro donde la mujer vivió 71 años, la columna rompió su mutismo con un grito dirigido a la empresa propietaria del inmueble: «¡Urbagestión, asesinos!». La muerte de una jubilada de 87 años se convirtió en el detonante de la mayor rebelión por la vivienda que vive España en más de una década.
Maricarmen Abascal murió el miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía internada desde el 23 de septiembre, día en que una comisión judicial ejecutó su desalojo en el cuarto intento, pese a los cientos de vecinos y activistas que intentaron impedirlo. Vivía en ese departamento desde 1956, bajo un contrato de renta antigua firmado por su padre. La marcha del jueves, convocada bajo la consigna «Hasta siempre, Maricarmen», se repitió con distintas dimensiones en Toledo, Cáceres, Barcelona, Valencia y Sevilla.
«Si ella no pudo, iremos nosotros»
La frase se repitió en los carteles que encabezaron la columna madrileña y resume el clima de las últimas horas. En Toledo, los manifestantes fueron todavía más lejos: «No es una muerte, es un asesinato». Lo que empezó como la defensa de una vecina se transformó en una impugnación directa a un modelo que convirtió la vivienda en mercancía.
La acampada de la Puerta del Sol, que este jueves sumó su decimotercera jornada, amaneció el miércoles convertida en un velatorio colectivo. Los manifestantes levantaron altares improvisados frente a la Real Casa de Correos, sede del gobierno de la Comunidad de Madrid, y al pie de la estatua del Oso y el Madroño. «Yo creo que esa mujer ha muerto porque con 87 años le han trastocado su estabilidad y su tranquilidad y de alguna forma no ha podido más», dijo Igor, uno de los acampantes, en diálogo con la prensa.
Otra manifestante, Aska, apuntó contra las respuestas oficiales: «Maricarmen fue la chispa o la gota que colmó el vaso, pero esto va más allá, se necesitan soluciones reales». Las medidas impulsadas por el Ejecutivo, agregó, «son parches». Rubén, otro de los presentes, reclamó que «los partidos políticos deben venir a esta acampada y escuchar realmente lo que quiere la gente». Músicos como Rozalén, El Chojin y Marwan se acercaron al campamento, donde coincidieron en que «Maricarmen ha sido el detonante».
Un acuerdo que llegó tarde y un Gobierno contra las cuerdas
La presión social había logrado lo que los tribunales negaron. El 28 de septiembre, con mediación del Ayuntamiento de Madrid, la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversión SL aceptó que la mujer regresara a su vivienda, y el 2 de octubre firmó el contrato y entregó las llaves. Maricarmen nunca recibió el alta. «Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», denunció el Sindicato de Inquilinas, que calificó su muerte de «absolutamente evitable» y el proceso que atravesó de «torturante».
El terremoto político fue inmediato. El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó dos reales decretos de emergencia habitacional, bautizados como los «Decretos Maricarmen«, que fueron rechazados por el Congreso de los Diputados.
Sin respaldo parlamentario, Sánchez adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre. Las centrales sindicales CCOO y UGT anunciaron, además, una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda. Una mujer desalojada terminó volteando la agenda política de todo un país.
Tras conocerse la muerte, Sánchez escribió en su cuenta de X: «Todo mi cariño a la familia y a los seres queridos de Maricarmen. Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia. Descanse en paz».
Una crisis que viene de lejos
El estallido no surgió de la nada. El 5 de abril de 2025, decenas de miles de personas marcharon en más de 40 ciudades españolas bajo el lema «Se acabó el negocio de la vivienda», en la primera movilización simultánea a escala nacional desde la ola contra los desahucios de la década anterior. Los organizadores, una red de sindicatos de inquilinos y asociaciones vecinales, acusaron entonces al Estado de haber convertido la vivienda en un modelo de negocio, pese a que el artículo 47 de la Constitución española garantiza el derecho a una vivienda digna y adecuada. En enero de 2026, el Gobierno anunció incentivos fiscales para los propietarios que congelaran los alquileres y límites a los contratos de temporada, medidas que las organizaciones consideraron insuficientes.
El caso Maricarmen expone, con crudeza, qué pasa cuando el derecho a la vivienda queda subordinado a la rentabilidad de los fondos inmobiliarios. Una lección que también resuena en la Argentina, donde el DNU 70/2023 de Javier Milei derogó la Ley de Alquileres y dejó a millones de inquilinos librados a las reglas del mercado.
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