Salud 🩺
El CCK fue escenario de un conmovedor homenaje a René Favaloro
Fue en el marco de celebración de los 100 años de su nacimiento. Colegas del cardiocirujano, amigos y artistas participaron del encuentro.
Con motivo de cumplirse este miércoles los 100 años del nacimiento del célebre cardiocirujano René Favaloro, la Fundación que lleva su nombre organizó en el Centro Cultural Kirchner (CCK) un encuentro en el que participaron médicos, amigos y artistas, quienes tomaron parte de un acto homenaje «para celebrar la vida» , y destacar que con «cada donación se permitirá que otros corazones sigan latiendo».
«Este es un momento importante de celebración de la vida. La Fundación hace 23 años sigue en pie y seguimos creciendo. Sabemos que es el Día de la Medicina Social y quiero festejar con todos los médicos que están en áreas marginadas y realmente hacen una gran obra», expresó a Télam Liliana Favaloro, sobrina del médico y titular de la Fundación.
En tanto, la sobrina nieta del cardiocirujano, Laura Favaloro señaló que «es un día muy especial, hoy es el nacimiento de un grande, un médico ilustre que fue un científico y un gran patriota que revolucionó la medicina y la cirugía cardiovascular y la cardiología».
Entre corazones proyectados en pantallas led, y con cada invitado portando un prendedor color rojo con forma de corazón impreso en 3D, la conductora Teté Coustarot dio inicio al homenaje celebrando «el legado enorme en la medicina argentina», e invitando a colaborar con la Fundación Favaloro ya que «cada donación es un latido que permitirá que otros corazones sigan latiendo».
Liliana Favaloro enumeró los desafíos y las innovaciones en el ámbito médico por las que vivió su tío. «Decidió renunciar a la fama y a la fortuna de los Estados Unidos, y volvió en 1971 a su patria para levantar un departamento de cirugía torácica y cardiovascular con el objetivo de brindar asistencia médica, investigación y educación», señaló.
«En medio de una crisis familiar, institucional y nacional, hace ya más de 23 años, entendimos que no había tiempo para lamentos y continuamos el camino del crecimiento y el compromiso de seguir adelante en este proyecto. Lo hicimos y lo hacemos guiado por sus inquebrantables principios éticos», señaló.
Emocionada y entre aplausos, Liliana Favaloro sostuvo que «bajo un sistema de salud excluyente que atenta contra la igualdad y equidad, la fundación nació para asistir a quien lo necesita». «René solo quería que el único privilegiado fuera el paciente, por eso ese es el norte y camino de la Fundación», remarcó.
Entre aplausos, el humorista y amigo del médico, Luis Landriscina, mencionó que después del fallecimiento de Favaloro, durante una colecta se acercó una persona que le dijo: «Vengo agradecerle a un doctor que le enseñó a otro doctor que un enfermo además de tener un cuerpo tiene un alma».
Landriscina lo recordó como una persona que daba consejos para mejorar la vida cotidiana con términos «simples» para que todos entendieran e invitó a todas las personas que tengan hecho un bypass, «uno de los 400 inventos más importantes de la humanidad», a donar a la fundación «como forma de gratitud».
Por su parte el escritor e historiador Felipe Pigna, rememoró la figura del cardiocirujano como «escritor y apasionado por la historia» y como un «hombre enamorado de su trabajo», para luego leer un fragmento del libro escrito por Favaloro, «Recuerdos de un médico rural», una obra que relata las historias que el cirujano vivió durante su estadía en Jacinto Arauz, un pequeño pueblo del este de La Pampa.
Además, la vicepresidenta del Correo Argentino, Gladys Beatriz Pestillo, presentó una emisión postal conmemorativa del centenario del nacimiento de Favaloro.
Luego se llevó a cabo el estreno del cortometraje «Cicatriz», dirigido por el director de cine Chavo D´Emilio.
El cierre del homenaje estuvo a cargo de los cantantes populares León Gieco y Nahuel Pennisi, quienes interpretaron canciones como «Cinco siglos igual» y «Avanzar», respectivamente.
Además estuvieron presentes el ministro de Cultura, Tristán Bauer, y Luana Volnovich directora ejecutiva del Programa de Atención Médica Integral (PAMI).
La técnica del bypass revolucionó el tratamiento de las enfermedades cardíacas y se estima que salvó a más de 55 millones de vidas desde su creación en 1967.
René Favaloro cumpliría 100 años hoy 2 de julio, la misma jornada en que se conmemora el Día de la Medicina Social.
Ciencia 🧬
Pagan insumos con su sueldo para diagnosticar a niños: la cara del cientificidio libertario
Investigadoras de la UBA y el Conicet desarrollan un análisis para detectar trastornos del neurodesarrollo en la infancia, que hoy requieren estudios genéticos de hasta 2.000 dólares. El proyecto avanza, pero su directora advierte que, si el ajuste sigue, el laboratorio tendrá que cerrar.
«Si esto sigue así, lamentablemente vamos a tener que cerrar». La advertencia no proviene de una pyme asfixiada por la recesión, sino de la directora de un laboratorio público que trabaja en un análisis de sangre capaz de acelerar el diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo en niños. Mientras la ciencia argentina produce avances con impacto directo en la salud de la infancia, el ajuste del Gobierno de Javier Milei la empuja al borde del cierre.
La investigación está a cargo de Verónica Báez, responsable del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia, y es encabezada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. El desarrollo ya obtuvo resultados positivos en animales y hoy atraviesa la etapa de recolección de muestras en personas voluntarias.
Un diagnóstico caro y a prueba y error
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos del neurodesarrollo son condiciones que alteran la conducta y el pensamiento durante los primeros años de vida, y que pueden dificultar la comprensión de conceptos, la realización de movimientos o la interacción con otras personas. Entre los más frecuentes figuran el TDAH, el trastorno del espectro autista, la discapacidad intelectual y los trastornos motores, del aprendizaje y del lenguaje.
La Argentina no cuenta con cifras oficiales sobre cuántos niños tienen condiciones del neurodesarrollo. Como referencia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que alrededor de uno de cada seis chicos de entre 3 y 17 años presenta algún trastorno de este tipo.
En el país, estos cuadros suelen agruparse bajo el amplio paraguas de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), y el tratamiento se organiza muchas veces por ensayo y error: kinesiología ante problemas motrices, psicopedagogía ante dificultades de aprendizaje, anticonvulsivos ante episodios convulsivos. «Cuando uno diagnostica por sintomatología, a veces puede no ser exacto«, explicó Báez.
La confirmación hoy depende de la secuenciación de ADN. «La secuenciación cuesta entre u$s1.000 y u$s2.000, dependiendo del tamaño de la secuencia a analizar. Para muchas familias es caro», señaló la investigadora. El acceso a un diagnóstico preciso queda así condicionado por la capacidad de pago de cada familia.
Cómo funciona el análisis
El eje del proyecto es la búsqueda de biomarcadores en sangre asociados a fallas en los receptores NMDA, proteínas clave en la comunicación entre neuronas y en la plasticidad cerebral, que también están presentes en otras partes del cuerpo. «Vimos en ratas que a nivel del sistema nervioso central hay ciertas cosas que cambian cuando estos receptores NMDA fallan. Ahora vemos que en la sangre por ahí también fallan de la misma manera y podemos ver las mismas cosas», detalló Báez.
La prueba requeriría una muestra de apenas 5 mililitros de sangre. Aunque la presencia de estas proteínas en el torrente sanguíneo es mucho menor que en el cerebro, el equipo busca confirmar si su medición permite detectar y diagnosticar el trastorno. En esta etapa, el objetivo es establecer los valores normales en personas sanas para luego compararlos con muestras de niños con alguna condición del neurodesarrollo.
«Estamos sacando muestras de personas voluntarias, pero atrás de eso hay un proceso ético que se tiene que evaluar y el cual tiene que estar rigurosamente controlado», aclaró Martina Piñeiro, estudiante de Medicina e integrante del equipo.
Sin atajos: los plazos y el foco en la infancia
Báez fue prudente con los tiempos. «Estaría buenísimo poder dar esperanza e ir más rápido, pero no. Estamos lejos porque lo queremos hacer bien para que llegue lo mejor posible a la gente que lo necesita», sostuvo, y relató: «Es terrible cuando una familia nos escribe y nos dice ‘te presto a mi hijo para que lo metas en este ensayo'».
La investigadora explicó por qué el test apunta a los chicos y no a los adultos: el sistema nervioso activa mecanismos compensatorios cuando algo falla en su desarrollo, de modo que muchas personas con retrasos madurativos en la infancia llegan a la adultez sin signos evidentes. Por eso, la detección temprana es la ventana en la que el análisis puede cambiar el rumbo de un tratamiento.
Poner plata del sueldo para sostener el laboratorio
El costado más crudo del proyecto es financiero. «Tenemos mucha menos plata. Seguimos trabajando y colaboramos con gente de afuera, pero se está haciendo muy difícil porque la cantidad de dinero que teníamos para trabajar pasó a ser muy poca», describió Báez. Y fue más allá: «Muchos estamos poniendo plata de nuestro sueldo para mantener algunas cosas del laboratorio. Los insumos son muy caros».
La científica recurrió a un término que ya forma parte del vocabulario de la comunidad académica: «Llamamos ‘cientificidio’ porque mucha gente cerró su laboratorio o algunos juntaron laboratorios para trabajar entre dos como si fuera uno solo». Que investigadores del Conicet financien con su salario los insumos de un proyecto de salud infantil retrata el nivel de abandono del Estado nacional sobre el sistema científico.
«Los problemas de un país los tiene que resolver el país y no gente de afuera. Si no podemos preguntarnos las cosas ni contestarlas, ¿quién lo hará por nosotros?», planteó Báez. La pregunta conecta con una discusión de fondo sobre soberanía científica: sin financiamiento público, el conocimiento que necesita la salud argentina depende de voluntades individuales o de la cooperación externa.
La otra fuga: los jóvenes que miran al exterior
El ajuste también pone en riesgo a la próxima generación de investigadores. Lucía Moreno, estudiante de Biotecnología e integrante del equipo, admitió que evalúa continuar su carrera fuera del país. «Es muy gratificante todo lo que se puede llegar a lograr, pero la situación de hoy en día también hace cuestionárselo más a fondo e intentar pensar si se puede subsistir y de qué forma«, dijo. Cada joven formada en la universidad pública que se va es una inversión del país que termina aprovechada por otros.
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