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Gracias a las vacunas la letalidad del covid en Argentina bajó del 3% al 0,3%

Este domingo, se notificó un solo muerto por Covid en el país: «Se trataba de un caso de febrero de la provincia de Jujuy. Fue el día con menor carga desde abril de 2020», señaló por su parte el contador Martín Barrionuevo.

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La letalidad medida del coronavirus -personas fallecidas sobre casos notificados- pasó de ser cercana al 3% en 2020 a 0,3% en 2022 en Argentina, como consecuencia de la inmunidad adquirida, tanto natural como por las vacunas, indicaron especialistas en un contexto actual el que se informan un promedio de cinco muertes por día en el país.

«La letalidad es el número de fallecidos sobre cantidad de casos reportados; estos números muestran con claridad que está descendiendo la cantidad de personas que fallecen en relación a la cantidad de contagios», señaló el médico infectólogo, Martín Hojman.

Hojman, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), indicó que «esto se debe a dos causas; en primer lugar las vacunas, eso lo vimos en la ola por Ómicron en enero pasado que tuvimos una gran cantidad de casos y mucho menos muertes que en mayo-junio de 2021; esto si bien puede estar en parte relacionado con una característica propia de la variante, el principal motivo fue la vacunación».

«También puede ser consecuencia de la inmunidad natural, la que se va adquiriendo producto de los contagios previos; en este caso no está clara su magnitud sobre todo en el contexto de las diferentes variantes, pero seguro que alguna influencia tiene», sostuvo.

Este domingo, se notificó un solo muerto por Covid en el país: «Se trataba de un caso de febrero de la provincia de Jujuy. Fue el día con menor carga desde abril de 2020», señaló por su parte el contador Martín Barrionuevo.

Barrionuevo, que analiza datos desde el comienzo de la pandemia, indicó que, según sus estimaciones, «de haberse continuado con la letalidad de 2020, en enero de 2022 en la ola por ómicron tendríamos que haber tenido unas 1.938 personas fallecidas por Covid-19 mientras que en hubo 239».

Los picos de coronavirus en el país

Hasta hoy, Argentina atravesó tres picos marcados durante las olas de aumentos de casos a lo largo de la pandemia.

El primero fue en octubre de 2020, cuando llegó a tener más de 99 mil casos en una semana (entre el 11 y el 17 de octubre); el segundo fue en mayo de 2021, donde superó los 230 mil casos en una semana (entre el 17 y el 23 de mayo), y el tercero fue en enero de este año, con más de 877 mil casos entre el 10 y el 16 de enero de 2022.

La cantidad de personas fallecidas correspondientes a estos picos de casos fueron las siguientes: en 2020 llegaron a 2.682 en la semana entre el 9 y el 15 de octubre; en 2021 a 4.356 en la semana entre el 31 de mayo y el 5 de junio, y en 2022 a 2.098 en la semana del 16 al 22 de enero.

Según datos del Ministerio de Salud, en 2020 la letalidad fue de aproximadamente el 2,8 (3,2% en varones y 2,3% en mujeres); al diferenciar por franja etaria se encontraba que era un 0,6% en menores de 60 y un 15,9% en personas de 60 años y más, el promedio de edad fue de 72 años.

Hacia 2021, la letalidad general pasó a ser aproximadamente 1,7% (2% en varones y 1,4% en mujeres); pero como consecuencia de las vacunas que se aplicaron en principio a las personas mayores, la brecha entre el porcentaje de fallecidos de menos de 60 y de más de 60 se redujo: la letalidad fue de 0,5% en menores de 60 y del 10% en personas de 60 años y más; también descendió a 68 años el promedio de edad.

Durante 2022 el porcentaje de vacunación alcanzó en forma proporcional a casi todas las edades (al menos en mayores de 18 años). Según datos del Ministerio de Salud, el 89,4% del total de la población inició su esquema de vacunación y el 80,6% lo completó, mientras que los porcentajes para la población de 18 años alcanzaron el 97,2% y el 90,2%. En tanto, al 94% de los mayores de 3 años le aplicaron la primera dosis y al 84,7% la segunda.

En cuanto a la población mayor de 60 años, el 95,6% recibió una y el 92,7% dos y el 96,3% de los mayores de 50 fueron inoculados con una dosis y el 93,2% con dos. En la franja etaria de 12 y 17 años el 92,1% inició su esquema y el 79% lo completó, y en la de 3 a 11 el 79,6% recibió una dosis y el 61,6 % dos.

Esto llevó a una letalidad de solo el 0,3% aproximadamente (igual en varones y mujeres), en tanto que volvió a incrementarse la brecha: entre los menores de 60 la letalidad es de 0,04% y en las personas mayores alcanza el 2,1% y el promedio de edad de los fallecidos ascendió a 75 años.

En referencia a la mortalidad, personas fallecidas cada millón de habitantes, según el último reporte de la sala de situación, con fecha el 4 de abril, en los 14 días previos las provincias de Tierra del Fuego, La Pampa, Ciudad de Buenos Aires y Chubut tenían una tasa cercana a 5 muertes por millón; Chaco y Entre Ríos, de 4 por millón; Santa Cruz de 3; Córdoba de 2; Neuquén, Buenos Aires, Río Negro, Misiones y Salta de 1.

En tanto que las provincias de Catamarca, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán no registraron fallecidos en los últimos 14 días, y la mortalidad a nivel país es de 1 fallecido cada millón de habitantes.

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PAMI al límite: el Gobierno niega la crisis pero clínicas suspenden turnos y amenazan con frenar cirugías

El sistema de salud que atiende a casi 7,3 millones de jubilados y pensionados en Argentina está al borde del colapso. Las cámaras de prestadores privados suspendieron la asignación de turnos en consultorios externos de todas las especialidades y amenazan con paralizar cirugías programadas, mientras el Gobierno libertario insiste en que «el cronograma de pagos se viene cumpliendo».

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PAMI suspende turnos en todo el país: prestadores denuncian un atraso arancelario del 102%

La contradicción es flagrante: por un lado, las instituciones privadas denuncian un atraso arancelario del 102% y advierten que no pueden afrontar insumos ni salarios; por el otro, el oficialismo responde con aumentos del 1,9% para junio y 1,9% para julio, por debajo incluso de la última medición de inflación del INDEC. La brecha entre el discurso oficial y la realidad hospitalaria no podría ser más amplia.

El Gobierno dice que todo está bien

Fuentes del Gobierno libertario aseguraron que el PAMI «no tiene deuda acumulada con Clínicas y Sanatorios a nivel nacional» y que «lo que resta pagar durante el mes son gastos corrientes». El mensaje fue reforzado desde Casa Rosada, que confirmó los aumentos del 1,9% para junio y julio, y anticipó que volverán a convocar a los prestadores «para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa en este contexto de estrés presupuestario».

La frase «estrés presupuestario» dice más de lo que pretende ocultar. Se trata del eufemismo oficial para describir lo que el propio sistema de salud padece como una crisis estructural, directamente vinculada al ajuste fiscal impuesto por las metas del acuerdo con el FMI.

Lo que dicen los prestadores: 102% de atraso y colapso inminente

La Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) comunicó la suspensión del otorgamiento de nuevos turnos en consultorios externos de todas las especialidades y advirtió que las próximas medidas incluirán la paralización de cirugías y procedimientos programados no urgentes, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas.

«Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales«, advirtió CAPRESS en un documento público. «Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI», completaron.

Los números que el sector expone son contundentes: desde diciembre de 2023, los aranceles abonados por el PAMI a los prestadores aumentaron apenas un 130%, mientras que en el mismo período la inflación acumulada superó el 300%. Para equiparar ambas variables, los prestadores estiman que haría falta una recomposición de al menos el 75%; el Gobierno ofrece menos de un cuarto de eso.

La crisis lleva meses: desde Patagonia hasta todo el país

La situación no es nueva ni está circunscripta a una región. En febrero de 2026, más de 30 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa ya habían suspendido prestaciones programadas y ambulatorias, luego de una nota enviada al director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, en la que advertían que sin soluciones concretas la interrupción de servicios sería inevitable. El problema se repite: primero fue una advertencia; ahora es una medida de fuerza generalizada.

«No cubrimos costos y las brechas son insalvables», declaró Andrés Sabalette, administrador del Sanatorio Juan XXIII de Río Negro, según consignó el portal Noti-Río.

Los prestadores privados aportan más de la mitad de las camas de internación en todo el país, lo que convierte esta crisis en una amenaza directa para la capacidad del sistema sanitario argentino de responder a las necesidades de la tercera edad.

Un antecedente que el Gobierno ignoró: el fallo judicial de mayo

Esta crisis no irrumpió en el vacío. En mayo de 2026, este medio ya cubrió cómo un juez federal ordenó al PAMI y a Incluir Salud regularizar pagos a prestadores de discapacidad en 72 horas, calificando al Estado de «en mora» y advirtiendo sobre el «riesgo inminente» para las personas con discapacidad. El Gobierno apeló esa cautelar en lugar de cumplirla. El patrón se repite: la respuesta judicial; la respuesta oficial, una apelación.

Además, el propio Ejecutivo debió emitir Letras del Tesoro (LECAP) por $580.000 millones para asistir al PAMI en el marco de esa misma crisis, una medida que la propia normativa exige reembolsar dentro del mismo ejercicio fiscal.

El ajuste y los jubilados: un costo que siempre pagan los mismos

Para los trabajadores del sector, el reclamo de los prestadores es apenas la superficie de una crisis más profunda. Desde SUTEPA respaldaron las medidas de los prestadores y señalaron que el personal de planta y los profesionales de cabecera fueron los principales damnificados del ajuste económico en el sector de la salud.

El cuadro se enmarca en una política deliberada: el recorte del gasto primario acumulado desde 2023, que en el área de salud y seguridad social implicó reducciones de más del 60% en términos reales, según el diagnóstico del Foro Economía y Trabajo. Los jubilados que dependen del PAMI son, en ese contexto, los eslabones más débiles de una cadena de ajuste que los aprieta desde varios frentes simultáneamente: la erosión del poder adquisitivo de sus haberes, el encarecimiento de los servicios públicos, y ahora la amenaza de perder acceso a los turnos médicos.

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