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Economía 💲

Guzmán llamó a construir consensos y generar políticas de Estado duraderas

«Aspiramos a un debate público constructivo. Hay cuestiones que no funcionaron ni de un lado ni del otro, por lo tanto, vamos a seguir avanzando en la línea que hemos planteado», sostuvo el ministro de Economía.

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, planteó hoy la necesidad de lograr consensos a través de un «debate público constructivo» para construir políticas de Estado que trasciendan a los distintos gobiernos.

«Aspiramos a un debate público constructivo, hay cuestiones que no funcionaron ni de un lado ni del otro, por lo tanto vamos a seguir avanzando en la línea que hemos planteado, por el camino que le hace bien a la Argentina», dijo Guzmán en el evento ´Construyamos un País Sustentable´ organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham).

En ese sentido, el economista nacido en La Plata dijo que el país necesita lograr consensos en temas como endeudamiento, sostenibilidad fiscal, ciencia, salud, tecnología y educación.

«La sostenibilidad de las deudas públicas externas es una condición necesaria para cualquier desarrollo económico y social, gobierne quien gobierne. La sostenibilidad fiscal también es un activo para quien sea, creas cual creas que debe ser el rol del Estado, porque la estabilidad es un activo para el país. La ciencia, la tecnología, la educación, todo eso debe ser también política de Estado», consideró el funcionario.

El ministro también se refirió a la importancia de «anclar expectativas» para bajar los niveles de inflación y dijo que la desaceleración se logra atacando las múltiples causas que la generan, y construyendo un programa económico «consistente» -en línea con el crecimiento de la economía- y «creíble».

En palabras de la autoridad ministerial, la credibilidad del programa incluye «un componente fiscal, uno monetario y uno cambiario, y un rol del Estado en la coordinación de expectativas, complementando al programa económico. Ahí aparecen las políticas de precios e ingresos, que en una economía que tiene problemas de coordinación se vuelven un elemento importante».

Desde el punto de vista fiscal, explicó que hay que «actuar con seriedad» para que Argentina ordene sus cuentas públicas de una forma que consistente que conecte el corto plazo con el mediano plazo. En ese sentido, advirtió que ese ordenamiento no se puede «hacer de golpe».

En el plano monetario reiteró que el financiamiento del Banco Central al Tesoro debe ir convergiendo gradualmente a cero y las tasas de interés deben ser positivas, ya que en una «economía bimonetaria» es «muy importante ir construyendo confianza en la moneda local y tener consistencia en la generación de divisas del país y la evolución de los agregados monetarios».

Guzmán también volvió a hacer hincapié en la meta de acumulación de reservas para garantizar un crecimiento duradero y una estabilidad macro, y resaltó que «la economía tiene que crecer a una velocidad que sea compatible con el objetivo de acumulación de reservas».

En otro tramo de su discurso, el ministro subrayó que uno de los objetivos macroeconómicos es la «recuperación del poder adquisitivo, con un perfil productivo que sea consistente con las proyecciones de crecimiento económico» y aseguró que «con estos niveles de inflación se busca que haya paritarias (algunas se han adelantado) para que el salario real crezca».

Al momento de referirse al capítulo inversiones, Guzmán remarcó que la Argentina se encuentra en un momento «histórico», ante una gran oportunidad que hay que aprovechar, particularmente en el sector energético.

«Acelerar el desarrollo del sector energético podría ser transformacional para la Argentina tanto desde lo productivo como desde lo macroeconómico» porque «tendría un impacto en la estabilidad cambiaria, en la estabilidad de la balanza de pagos» y posibilitaría la «reducción de los subsidios energéticos», aliviando así la situación fiscal.

Por último, el titular del Palacio de Hacienda ratificó el compromiso para «cumplir con las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional», con el objetivo de «transitar un camino sano» para la economía argentina.

Combustibles ⛽

Cinco meses en rojo: el consumo de combustibles marcó el peor primer semestre desde la pandemia

Las ventas de naftas y gasoil sumaron 1.331.423 metros cúbicos en junio, una caída del 2,9% interanual y del 6,2% frente a mayo. El dato consolida cinco bajas consecutivas y un primer semestre que no tenía precedentes negativos desde 2021, según la consultora Politikon Chaco.

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El Argentino Diario-Combustible-Nafta-Gasoil.
Peor que en la pandemia: el primer semestre de 2026 hundió el consumo de combustibles a mínimos de 2021.

El consumo de combustibles en la Argentina no da señales de recuperación. Según un informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado sobre la base de registros de la Secretaría de Energía, las ventas al público de naftas y gasoil totalizaron 1.331.423 metros cúbicos en junio de 2026, lo que representa una caída del 2,9% frente al mismo mes del año anterior y un retroceso del 6,2% respecto a mayo. El informe subraya que se trata de la quinta baja consecutiva en el comparativo interanual, un registro que ya no puede atribuirse a estacionalidad ni a variables puntuales.

Un primer semestre sin precedentes negativos desde 2021

El acumulado del período enero-junio de 2026 totalizó 8,21 millones de metros cúbicos, un descenso del 1,3% contra el mismo semestre de 2025. La consultora Politikon Chaco advierte que ese resultado representa el menor volumen para un primer semestre desde 2021, cuando la economía todavía transitaba las restricciones de la pandemia. Que los niveles actuales sean comparables a aquel año de parálisis forzada no es un dato técnico menor: es una señal de que el consumo popular de energía para transporte se encuentra en un piso estructural vinculado al deterioro del poder adquisitivo.

Naftas y gasoil: la caída golpea más al segmento masivo

El desglose por tipo de combustible confirma una fractura que ya se venía observando en los meses anteriores. Las naftas representaron el 56% del total comercializado y registraron una baja del 1,9% interanual. El gasoil, en tanto, retrocedió un 4,2%. Pero dentro de este último segmento, la brecha entre segmentos es reveladora: el gasoil común cayó un 8,9%, mientras que el gasoil Premium creció un 4,0%. El mismo patrón se repite desde hace meses: quienes pueden pagar los productos de mayor valor sostienen su consumo; quienes dependen del gasoil común, el combustible del transporte de carga y de los productores rurales pequeños, reducen su actividad. El mercado se segmenta en función de la capacidad de pago, y esa segmentación es, en sí misma, un termómetro de la desigualdad.

YPF lidera con variación negativa; cuatro provincias se salvaron

En el plano empresarial, YPF concentró el 55,1% del mercado, seguida por Shell con el 22,5% y Axion con el 12,0%. Sin embargo, la empresa de bandera no escapó a la tendencia: sus ventas cayeron un 1,6% interanual, aun manteniendo el liderazgo de participación. Cabe recordar que desde la propia YPF se reconoció, ante la consulta sobre una posible baja del precio de la nafta, que la empresa «no llegó al equilibrio», lo que descartó de plano cualquier reducción inmediata de precios.

El análisis regional expone las asimetrías de un país con economías provinciales en situaciones muy distintas. Solo cuatro distritos registraron aumentos: Neuquén (7,7%), impulsado por la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta; Entre Ríos (1,3%); Tierra del Fuego (0,5%) y Mendoza (0,4%). En el extremo opuesto, diecinueve provincias cayeron, con retrocesos pronunciados en La Rioja (-8,0%), Formosa (-9,3%) y Salta (-11,3%). Las economías regionales más vulnerables, con menor diversificación productiva y mayor dependencia del transporte terrestre, son las que más sienten el peso del ajuste.

El consumo que no rebota: cinco meses de señales de alerta

La secuencia de cinco meses consecutivos de caídas interanuales no es un accidente estadístico. Es la expresión de un modelo económico que acumuló desde diciembre de 2023 subas superiores al 912% en el costo del transporte, según datos del IIEP (UBA-CONICET). Ese incremento brutal erosionó el ingreso disponible de los sectores medios y bajos, que dejaron de manejar sus autos con la misma frecuencia, que trasladaron menos mercadería por camión, que desaceleraron la actividad en el campo y en las obras. El combustible no es solo un insumo energético; es un proxy de la temperatura real de la economía popular.

La comparación con 2021 es, quizás, el dato más contundente de la serie. Aquel año estuvo signado por restricciones sanitarias, movilidad reducida y una economía que recién empezaba a salir del fondo pandémico. Que el primer semestre de 2026 haya sido peor que ese umbral, en un contexto sin pandemia pero con tarifazos, recesión y salarios en caída, dice todo lo que el discurso oficial prefiere no decir.

Puntos clave

  • Las ventas de combustible en junio cayeron 2,9% interanual y acumulan cinco meses consecutivos de bajas.
  • El primer semestre de 2026 fue el peor desde 2021, con 8,21 millones de m³ comercializados.
  • El gasoil común cayó 8,9%, mientras el Premium creció 4%, evidenciando una fractura por capacidad de pago.
  • Solo cuatro provincias mostraron subas; Salta, Formosa y La Rioja encabezaron las caídas más duras.
  • YPF conservó el 55,1% del mercado pero registró una variación negativa del 1,6% en sus ventas.
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