Deuda externa
Milei pagó la ayuda de Trump con más deuda de un banco buitre
El pago se realizó con fondos tomados al Banco de Basilea. Estados Unidos cobró capital e intereses con ganancias.
Lo que tenés que saber
- Argentina canceló unos U$S 2.500 millones del swap con EE.UU.
- El pago se realizó con fondos tomados al Banco de Basilea
- No existió uso de recursos propios del Banco Central
- La operación implicó un reemplazo de acreedor
- Estados Unidos cobró capital e intereses con ganancias
El anuncio oficial y lo que muestran los números
Argentina canceló el swap con Estados Unidos y el Gobierno presentó la operación como una señal de solvencia financiera. Sin embargo, los movimientos contables del Banco Central revelan que el pago no surgió de recursos propios, sino de un cambio en la estructura de la deuda.
En diciembre, el BCRA canceló las operaciones del cuarto trimestre bajo el acuerdo de estabilización cambiaria firmado con el Departamento del Tesoro estadounidense. El monto involucrado rondó los 2.500 millones de dólares. La comunicación oficial no precisó el origen de los fondos, pero los estados financieros permiten reconstruir la secuencia completa.
El rol del Banco de Basilea
El balance del Banco Central muestra que, al mismo tiempo que se redujo el pasivo correspondiente al swap con Estados Unidos, aumentaron las obligaciones con organismos multilaterales. En términos concretos, la deuda con el Tesoro estadounidense se reemplazó por un préstamo del Banco Internacional de Pagos (BIS), conocido como Banco de Basilea, por un monto similar.
Ese crédito posee una característica central: es indisponible. Los dólares no pueden utilizarse para intervenir en el mercado cambiario ni para cancelar otras obligaciones. Permanecen depositados bajo la forma de un plazo fijo mínimo, estimado en torno a los 2.525 millones de dólares.
El efecto contable suma reservas brutas por el préstamo y las reduce por el pago al Tesoro, por lo que el nivel agregado no muestra una caída significativa. En reservas netas, el impacto resulta prácticamente neutro.
Ganancias para Estados Unidos
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, celebró la cancelación del swap y remarcó que la operatoria generó “decenas de millones de dólares en ganancias” para los contribuyentes de su país. El funcionario vinculó el resultado con la regla histórica del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF), que establece que esas intervenciones no deben generar pérdidas para Estados Unidos.
La afirmación deja en evidencia que el swap funcionó como una operación financiera con retorno asegurado y no como un respaldo sin costo.
Costo financiero y diferencias de tasas
Aunque el reemplazo de acreedor no alteró de forma sustancial la posición externa del BCRA, sí introdujo un costo adicional. El diferencial entre la tasa del crédito tomado al BIS y el rendimiento del depósito obligatorio genera una pérdida financiera para la autoridad monetaria.
De este modo, el Banco Central mantuvo el nivel de reservas a costa de asumir un nuevo compromiso, con menor disponibilidad de fondos y mayor costo.
El contraste con 2024
Este esquema contrasta con lo comunicado por el propio BCRA en abril de 2024. El 11 de ese mes, la autoridad monetaria anunció la cancelación de los préstamos con el BIS como parte del “saneamiento del balance” y del “sinceramiento de las variables económicas”. En ese momento, se indicó que la medida permitiría un ahorro anual superior a los 10 millones de dólares en intereses.
Menos de un año después, el BIS volvió a ocupar el rol de acreedor del Banco Central, esta vez para facilitar el pago al Tesoro estadounidense.
El origen del swap con EE.UU.
La operatoria con Estados Unidos se activó en octubre, en un contexto de tensiones cambiarias previas a las elecciones legislativas. El Fondo de Estabilización Cambiaria intervino con rapidez mediante compras de pesos, inversiones en instrumentos del BCRA y transferencias de dólares y Derechos Especiales de Giro (DEG).
Según datos oficiales del Tesoro estadounidense, el uso total de recursos ascendió a 2.534 millones de dólares. Esos fondos quedaron registrados como parte del swap y, luego de las elecciones, pasaron a contabilizarse como deuda argentina.
Un pago que no cambió el fondo del problema
La cancelación implicó una transferencia de dólares desde las reservas para saldar el compromiso con Estados Unidos. Para evitar una caída más pronunciada de las reservas brutas, el Banco Central recurrió al endeudamiento con el BIS.
El resultado final no alteró de manera significativa la posición externa del BCRA. La deuda cambió de manos: Estados Unidos cobró capital e intereses y consolidó una ganancia; el Banco Central argentino incorporó un nuevo pasivo con menor disponibilidad y un costo financiero adicional.
Deuda externa
El FMI regresa a la Argentina con foco en el superávit pero las metas fiscales no cierran
Una misión técnica del organismo llegará el 21 de septiembre para la tercera revisión del acuerdo vigente, mientras el país enfrenta vencimientos por más de US$800 millones en los próximos días y el Gobierno reconoce que las cuentas públicas se ubican apenas por debajo de la meta comprometida.
El superávit del primer semestre fue de 0,6% del PBI, una décima por debajo de la meta semestral comprometida con el Fondo Monetario Internacional, y esa brecha se transformó en el eje de la tercera revisión del programa antes de que sus técnicos pusieran un pie en el país. La misión del organismo desembarca en Buenos Aires a partir del próximo lunes 21 de septiembre y lo hace con el calendario fiscal en la mano: el viernes 25 vence un pago por US$803 millones, seguido de otros US$840 millones a principios de noviembre y US$344 millones antes de que concluya el año.
La visita se produce en ausencia del ministro de Economía, Luis Caputo, quien viajará a Nueva York junto al presidente Javier Milei para participar de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. La delegación técnica del FMI quedará así frente a interlocutores del área económica sin la conducción política del Palacio de Hacienda presente en el país, en un momento en que las cuentas públicas son el punto más sensible del acuerdo.
Superávit en el límite
El programa de Servicio Ampliado suscripto en abril de 2025 por US$20.000 millones, con un desembolso inicial inédito de US$12.000 millones, fijó para 2026 una meta de superávit primario del 1,4% del PBI. Durante el primer semestre, el Gobierno alcanzó apenas el 0,6%, una décima por debajo del objetivo parcial del 0,7% acordado con el organismo. El desvío respondió a varios factores combinados: la postergación en la presentación de la declaración jurada del impuesto a las Ganancias para personas físicas, la caída generalizada de la recaudación como consecuencia de la rebaja de tributos y el menor nivel de actividad económica.
Para compensar el deslizamiento, el Gobierno asumió compromisos concretos durante la segunda revisión: postergó la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) hasta el 1 de noviembre, se comprometió a incrementar la recaudación mediante impuestos específicos y a profundizar la focalización de subsidios al transporte. La tercera revisión evaluará si esos compromisos se están cumpliendo o si el desvío se amplió en los meses siguientes.
El desempeño cambiario, un ancla frente al deterioro fiscal
En el plano cambiario, el cuadro es otro. Frente a la pauta anual de compra de divisas establecida en US$10.000 millones, el Banco Central compró más de US$14.200 millones, lo que implica un sobrecumplimiento superior a los US$4.200 millones. En materia de reservas netas, el objetivo fijado para 2026 era acumular US$8.000 millones; estimaciones de la consultora Analytica indican que el BCRA ya supera esa marca, ubicándose en torno a los US$9.000 millones.
Ese resultado cambiario positivo es el argumento que el oficialismo pondrá sobre la mesa para moderar las exigencias del FMI sobre el fisco. Sin embargo, la historia reciente advierte que el organismo no suele compensar un desvío fiscal con un logro cambiario: ambas metas corren por vías separadas, y el incumplimiento parcial del superávit puede derivar en condicionamientos adicionales para los próximos desembolsos.
La agenda de Georgieva y la deuda que no para de crecer
La visita técnica retoma la agenda que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, marcó en su paso por el país a fines de julio. En esa oportunidad, la titular del organismo instó a volcar el dinamismo de sectores exportadores como la minería, el petróleo y el gas hacia rubros rezagados como la construcción, la logística y los servicios, y puso énfasis en la necesidad de despejar trabas de infraestructura, abaratar el crédito y fortalecer el mercado de capitales.
Lo que Georgieva no mencionó en público es el peso creciente de una deuda que ya supera los US$57.100 millones solo con el FMI. Los vencimientos de capital e intereses para el período 2026-2030 superan los US$13.400 millones solo en concepto de intereses, según datos oficiales del organismo. A esa carga se suma la deuda interna: en 2024 se capitalizaron intereses por US$33.678 millones en títulos del Tesoro; en 2025, esa cifra trepó a US$47.325 millones. Los picos de vencimientos se concentrarán entre 2027 y 2032, lo que condiciona de antemano el margen de maniobra de los próximos dos gobiernos.
En ese contexto, la tercera revisión no es un trámite técnico neutral. Es la antesala de un debate sobre quién paga los costos de un ajuste que, según los datos del primer semestre, no termina de cuadrar, y que se sostiene sobre una promesa de superávit que el propio Gobierno admite que no cumplió en los plazos pactados.
Lo que tenés que saber
- La misión técnica del FMI llega el 21 de septiembre para la tercera revisión del programa de Servicio Ampliado vigente desde abril de 2025.
- El viernes 25 vence un pago al organismo por US$803 millones; los vencimientos antes de fin de año totalizan casi US$2.000 millones adicionales.
- El superávit primario del primer semestre fue 0,6% del PBI, una décima por debajo de la meta parcial del 0,7% comprometida con el FMI.
- En el plano cambiario, el Banco Central superó la meta: compró más de US$14.200 millones contra un objetivo de US$10.000 millones, y las reservas netas rondan los US$9.000 millones.
- Luis Caputo viajará a Nueva York con Milei durante la visita del FMI; la delegación técnica del organismo negociará sin la presencia del ministro de Economía en el país.
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