CABA
Finalmente CABA logró importar pistolas Taser
La Anmac resaltó que el uso que hagan las fuerzas de seguridad de Larreta «no depende» del organismo nacional.
El jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, confirmó este jueves que el Gobierno nacional «autorizó la importación de pistolas Taser» para las fuerzas de seguridad de la ciudad de Buenos Aires, tras la compra que había realizado la administración local en 2021 pero que necesitaba el aval del organismo dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Nación.
«Confirmo que finalmente la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac) autorizó la importación de pistolas Taser a CABA», publicó Miguel en su cuenta de Twitter.
Según dijeron fuentes de la Anmac -dependiente de Justicia- el organismo «autorizó la importación» al país de 60 pistolas Taser modelo X26P, dando por «finalizado el trámite» de arribo de este armamento comprado por la gestión del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en mayo de 2021.
En ese sentido, fuentes de Anmac resaltaron que «el uso que se haga del material» por parte de las fuerzas de seguridad porteñas «ya no depende» del organismo nacional.
Las pistolas Taser, que provocan una descarga eléctrica de 400 voltios que inmoviliza durante cinco segundos a quien recibe el impacto, son armas electrónicas que se regulan y controlan por la Ley de Armas y Explosivos de 1975 (20.429) y los Decretos 395/1975 y 1039/1989, detalló el Ministerio de Seguridad.
El debate en torno al uso de estas armas denominadas «no letales» volvió a a la escena pública tras el asesinato de la policía porteña Maribel Nélida Salazar a mediados de febrero en la estación Retiro de la línea C de Subte.
Pese a que son definidas por el Comité contra la Tortura de la ONU como provocadoras de «un dolor intenso» y constituyen «una forma de tortura y en algunos casos puede causar la muerte», reúne férreos defensores en dirigentes de la oposición como la líder del PRO, Patricia Bullrich, y principalmente, en funcionarios de la ciudad de Buenos Aires como el ministro de Seguridad en licencia, Marcelo D’Alessandro.
«Peleamos durante años para que el falso progresismo entendiera que hay que equipar a los que nos cuidan con lo mejor. Una gran noticia, que llega muy tarde», tuiteó D’Alessandro, ministro que pidió licencia tras la filtración de chats con Silvio Robles, secretario del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
Sin embargo, la utilización de estas armas también tiene adherentes en el Gobierno nacional, siendo el propio ministro de Seguridad de Nación, Aníbal Fernández, quien confirmó a fines de febrero la compra de 100 de estas pistolas para grupos especiales de las fuerzas federales del país.
Para el ingreso de ese lote, las fuentes de la Anmac detallaron a esta agencia que si bien el «trámite de adquisición está confirmado» aún falta finalizar el proceso de su «importación», que es el último paso del protocolo del organismo.
«Esto nos permite que los grupos de élite empiecen a entrenar. Todavía no sabemos cuándo; no las tenemos todavía. Hay que terminar el proceso pero no estamos muy lejos», había dicho Fernández en declaraciones a Radio 10.
En ese marco, Fernández sostuvo que el Gobierno porteño «seguramente» también podrá utilizarlas.
Para el uso de estas armas, los agentes deben cumplir con el «protocolo de Actuación para la utilización de Dispositivos Electrónicos de Inmovilización Momentánea (D.E.I.M.) de baja letalidad», vigente desde la gestión de la antecesora de Fernández, Sabina Frederic.
CABA
Escombros, ratas y cables: chicos y chicas padecen una escuela porteña que Jorge Macri dejó a medio hacer
Más de 400 alumnos de la Escuela N° 9 D.E. 18 de Monte Castro, entre ellos chicos con discapacidad, cursan desde julio en medio de una obra paralizada: polvo, broncoespasmos, baños racionados y un tendido eléctrico que colapsa. Era una obra de accesibilidad que la Justicia había exigido.
Desde julio, cuando la obra se paralizó, las maestras dan clases entre obradores, escombros, un tendido eléctrico sin terminar y el polvo que levantan los materiales abandonados. Muchos chicos ya sufren broncoespasmos, los baños habilitados alcanzan para pocos y las ratas se pasean por las baldosas del patio. No es una escuela del interior olvidada: está en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país.
Se trata de la Escuela N° 9 D.E. 18 «Provincia de Misiones», del barrio de Monte Castro, una primaria de jornada completa con intensificación en idiomas a la que asisten más de 400 alumnos, varios de ellos con discapacidad. El establecimiento depende del Ministerio de Educación porteño que conduce Mercedes Miguel, bajo la gestión del jefe de Gobierno Jorge Macri. Las madres de la comunidad escolar describieron la situación en diálogo con la prensa local.
Una obra adjudicada, empezada tarde y abandonada
Las familias llevaban años exigiendo dos reformas urgentes: las mejoras de accesibilidad para los alumnos con discapacidad y la renovación total del tendido eléctrico, que colapsa cada vez que se enchufan varios artefactos a la vez. Las docentes se turnan para usar los proyectores porque no pueden conectarlos al mismo tiempo y, en verano, las aulas del piso de arriba se convierten en una caldera, ya que instalar aires acondicionados es imposible sin que se corte la luz.
Las obras fueron adjudicadas en agosto de 2025, pero recién comenzaron en octubre. En febrero de este año empezaron los problemas, al punto de que en el jardín llegó a peligrar el inicio del ciclo lectivo. En julio los trabajos se frenaron por completo y desde entonces la escuela funciona dentro de una obra abandonada.
En mayo, ante la falta de avances, las familias iniciaron una juntada de firmas. No alcanzó: al igual que en marzo, la vuelta a clases tras el receso invernal estuvo plagada de complicaciones. Hoy hay pocos baños habilitados, los chicos deben turnarse para usarlos y los espacios recreativos quedaron anulados y cubiertos de polvo.
Un fallo judicial convertido en letra muerta
“Mi hijo tiene discapacidad motriz y los reclamos de accesibilidad edilicia comenzaron en el jardín”, contó Marcela, mamá de Vicente, alumno de cuarto grado, en diálogo con Tiempo Argentino. Las familias pidieron, entre otras cosas, pisos de goma eva en las aulas, barrales y baños cercanos. Para que la obra arrancara tuvieron que recurrir a la Justicia junto a la fundación Acceso Ya, y obtuvieron un fallo favorable que obligaba a que la escuela fuera accesible.
Pero la paralización dio vuelta el sentido de todo el proceso. Según Marcela, una obra que iba a ser por accesibilidad terminó provocando que “Vicente ni siquiera tenga un baño en planta baja”. Y fue tajante: “Así que ya no es una cuestión de accesibilidad, sino de derechos para poder estar en la escuela”.
El caso expone una contradicción difícil de disimular: el Estado porteño fue obligado judicialmente a garantizar un derecho y la ejecución de esa obligación terminó dejando a un chico con discapacidad en peores condiciones que antes.
Nueve horas diarias entre polvo y ruido
Soledad es mamá de una nena de segundo grado que forma parte de la comunidad educativa desde la sala de 3 del jardín. “Veíamos un montón de problemas, pero cuando mi hija pasó a la primaria empezó lo peor”, relató. Su hija le contaba todos los días lo difícil que era estar en el comedor por el ruido y los gritos, algo que le provocaba dolor de panza y de oídos. La necesidad de alzar la voz de manera constante en medio de la obra le generó un principio de disfonía que obligó a un tratamiento fonoaudiológico.
“Sentimos que nos abandonaron. Esta escuela que tiene 100 años, necesita que se hagan estas obras para asegurar lo mínimo, para poder enchufar ventiladores y no tener que estar pensando si se prende fuego”, señaló Soledad. Y agregó: “Da tristeza saber que nuestros hijos pasan 9 horas todos los días en estas condiciones”.
La referencia al siglo de vida no es una exageración. Según la Junta de Estudios Históricos del Barrio Monte Castro, la escuela comenzó a funcionar en 1912 como Escuela N° 25 del Distrito Escolar 14, en un edificio alquilado de la calle Bahía Blanca 2170. Más de cien años después, sus alumnos cursan con miedo a que un ventilador provoque un incendio.
La voz de los chicos
Jazmín tiene 7 años, cursa segundo grado y le pidió a su mamá poder contar lo que vive cada día desde hace un año. Lo que más le molesta, dijo, son “el comedor y los baños”: el comedor, por el ruido y porque siente que están “muy encerrados”; los baños, porque hay que hacer cola y las puertas a veces se traban o se abren solas. En el aula tampoco pueden abrir las cortinas.
La nena contó además que hace mucho no van a los talleres, que ahora los profesores deben ir a las aulas y que el resto de las actividades quedó suspendido porque “hay lugares que están cerrados y tienen mucho polvo y muchos estornudamos”. También describió a las ratas que recorren el patio: “están arriba y no nos dejan pasar por ese lugar cuando necesitamos”.
Anuncios millonarios, escuelas a medio terminar
El drama de Monte Castro contrasta con la narrativa oficial. A comienzos de 2025, Jorge Macri anunció una inversión de $146.600 millones para más de 600 obras de infraestructura en escuelas porteñas, y en junio de este año, durante una recorrida junto a la ministra Miguel, la Ciudad informó que ya había completado 105 obras de renovación integral. Detrás de las cifras de los anuncios, las comunidades educativas siguen denunciando obras suspendidas, demoradas o directamente abandonadas.
El malestar se agravó este mes con el denominado “Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos”, un protocolo que, según denuncian las cooperadoras, traslada a familias y estudiantes parte de las tareas de mantenimiento que corresponden al Estado. Las organizaciones reclaman más presupuesto para obras, la intervención de las empresas de mantenimiento y la ejecución de los trabajos pendientes.
En la Escuela N° 9, ese reclamo tiene nombre y apellido: chicos con broncoespasmos, una nena en tratamiento fonoaudiológico y un alumno con discapacidad motriz sin baño accesible.
Lo que tenés que saber:
- La Escuela N° 9 D.E. 18 «Provincia de Misiones», de Monte Castro, tiene más de 400 alumnos y funciona desde julio en medio de una obra paralizada.
- Las obras fueron adjudicadas en agosto de 2025, comenzaron en octubre y se frenaron en julio de este año.
- Las familias habían obtenido, junto a la fundación Acceso Ya, un fallo judicial favorable para que la escuela fuera accesible.
- Hay chicos con broncoespasmos, baños racionados, espacios recreativos anulados y presencia de ratas en el patio.
- El tendido eléctrico colapsa al conectar varios artefactos, lo que impide usar proyectores a la vez o instalar aires acondicionados.
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