Defensa
Milei pide pausar todo por Malvinas, pero la deuda de 5,8 millones de morosos llega al recinto a pesar suyo
El oficialismo quiere sancionar el 7 de octubre una ley que, bajo la bandera de Malvinas, habilita el derribo de aeronaves, el bloqueo de fondos y la intervención militar en seguridad interior. En la misma sesión, la oposición empujará un tope a las tasas de tarjetas y billeteras virtuales.
Derribar aeronaves, hundir buques, bloquear fondos, restringir operaciones cambiarias y habilitar a las Fuerzas Armadas a intervenir en seguridad interior. Esas son algunas de las facultades que el Gobierno de Javier Milei pretende que la Cámara de Diputados apruebe en apenas una semana, envueltas en la causa más consensuada de la política argentina: la soberanía sobre las Islas Malvinas funciona como paraguas para un paquete que excede largamente el reclamo territorial.
El debate del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional comenzará este miércoles a las 12 en el plenario de las comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto, que presiden los libertarios Carlos Zapata, Laura Rodríguez Machado y Juliana Santillán. La meta del oficialismo es emitir dictamen el martes 6 de octubre y llevar la iniciativa al recinto al día siguiente, en una sesión donde también se tratarán la discapacidad y el endeudamiento de las familias, dos temas que incomodan a la Casa Rosada y que llegaron a la agenda por presión opositora.
El apuro no es casual. Cuando envió el proyecto al Congreso, a mediados de septiembre, el propio Milei invitó mediante un comunicado de la Oficina del Presidente «a toda la dirigencia política a poner una pausa a otras discusiones» y reclamó «máxima prioridad y celeridad». Según fuentes parlamentarias, el oficialismo quiere tener la ley sancionada antes del 13 de octubre, cuando arrancará el debate del Presupuesto 2027, en pleno año de campaña.
Penas de hasta 20 años y juicio en ausencia
El proyecto deroga la Ley 26.659, sancionada en 2011, y endurece las penas hasta 20 años de prisión para quienes exploten, o cooperen en la explotación, de recursos naturales en Malvinas y en los espacios marítimos e insulares circundantes, con inhabilitación para operar en la Argentina. La prohibición ya no se limita a los hidrocarburos: alcanza a cualquier aprovechamiento no autorizado de recursos renovables y no renovables.
Además crea un registro público de infractores, prohíbe al Estado y a los particulares contratar con las personas o empresas inscriptas e incorpora el juicio en ausencia para los delitos que tipifica. Hasta acá, el texto profundiza una política de sanciones que la Argentina aplica desde hace más de una década.
Un Consejo con superpoderes en manos del Presidente
El corazón político de la iniciativa está en otro lado. El proyecto crea un Consejo de Seguridad Nacional encabezado por el Presidente e integrado de manera permanente por el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, la SIDE y la Secretaría Legal y Técnica. El organismo coordinará las áreas diplomática, económica, militar, jurídica, cibernética y de inteligencia, e intervendrá en la protección de infraestructuras críticas.
Ante una amenaza que califique como «grave e inminente», el Consejo podrá restringir operaciones cambiarias y financieras, bloquear temporalmente fondos y activos, suspender autorizaciones o contrataciones, restringir importaciones y exportaciones y elevar temporalmente los derechos aduaneros. Como último recurso, y tras agotar un protocolo de actuación, queda autorizado el derribo de aeronaves y el hundimiento de buques considerados hostiles.
Se trata de facultades de excepción concentradas en un órgano que preside el mismo jefe de Estado que las activa. La amplitud de las atribuciones abre interrogantes evidentes sobre los mecanismos de control parlamentario y judicial, en un Gobierno que hizo del decreto y del veto su principal forma de gestión.
Fuerzas Armadas puertas adentro y el delito de «desinformar»
El proyecto también redefine las funciones de la Defensa Nacional y autoriza su intervención en seguridad interior ante amenazas externas, tanto estatales como no estatales. Es un giro de fondo respecto del consenso democrático que, a través de la Ley de Defensa Nacional y la Ley de Seguridad Interior, separó las tareas militares de las policiales desde el retorno de la democracia. La categoría de amenaza «no estatal» es lo suficientemente amplia como para que su interpretación quede en manos del poder político de turno.
A eso se suman nuevos delitos: la revelación de secretos a Estados o servicios de inteligencia extranjeros, la colaboración con operaciones clandestinas de inteligencia y la realización, por cuenta propia o con financiamiento extranjero, de acciones destinadas a alterar procesos electorales o a manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva, además de promover o financiar actos de violencia o sabotaje. El texto también prohíbe los aportes de extranjeros sin residencia permanente y de personas jurídicas extranjeras a partidos y campañas.
La figura de la «desinformación» llega de la mano de un oficialismo que convirtió el ataque a periodistas críticos en práctica cotidiana. Quién define qué es desinformación y qué es crítica legítima es la pregunta que el proyecto deja abierta. Por último, la iniciativa eleva a rango de ley el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), con inmovilización de bienes y prohibición de operar para quienes figuren en él.
La deuda de las familias, la agenda que el oficialismo esquivó
Mientras el Gobierno acelera su agenda de seguridad, el martes está previsto que el plenario de las comisiones de Finanzas y de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia emita dictamen sobre el endeudamiento, en cumplimiento del emplazamiento votado en la sesión del 26 de agosto. El tema llegó a comisión contra la voluntad del oficialismo, empujado por una mayoría que el Gobierno no pudo contener.
Según trascendió, tras varias rondas de negociación Unión por la Patria cerró una propuesta interna y la compartió con el resto de los bloques: una ley de emergencia por 180 días, prorrogable por un período igual, que fija un tope a la tasa de interés nominal que cobran tarjetas y billeteras virtuales, pone límites a gastos y comisiones y habilita planes de refinanciación de hasta 36 meses según los montos adeudados.
Los 133 votos que respaldaron el emplazamiento reunieron al núcleo opositor (Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, Provincias Unidas, la Coalición Cívica y Encuentro Federal) y también a sectores que suelen acompañar al Gobierno: Argentina Federal, que agrupa a legisladores de Misiones y Salta; Elijo Catamarca; Independencia, de Tucumán; y la diputada Karina Maureira, de La Neuquinidad. El Frente de Izquierda, Elijo Catamarca e Independencia no tienen vocales en esas comisiones, pero sus votos serán decisivos cuando el proyecto llegue al recinto.
La dimensión del problema explica esa transversalidad. De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado con datos del Banco Central, unas 5,8 millones de personas están en mora con bancos o billeteras virtuales, y la irregularidad de las familias con las billeteras llegó al 29,6% en mayo de 2026, un récord que superó el pico de la pandemia. El crédito dejó de financiar consumo para financiar la supervivencia de millones de hogares golpeados por el ajuste.
Un Senado quieto y las PASO como piedra en el zapato
En la Cámara alta, la actividad quedará frenada esta semana. El Senado sancionó la reforma del Banco Central, aunque con modificaciones, por lo que el proyecto deberá volver a Diputados, y aprobó el régimen de Zonas Frías. La gran deuda pendiente del oficialismo es la reforma electoral, paralizada porque sus propios aliados de la UCR, el PRO y distintos espacios provinciales rechazan eliminar o suspender las PASO para las presidenciales de 2027.
El cuadro legislativo expone una paradoja: el Gobierno reclama unidad nacional para darse poderes de excepción, pero no consigue que sus socios lo acompañen en las reglas del juego electoral. Y mientras tanto, la agenda que atraviesa la mesa de millones de familias avanza por impulso de la oposición, no del Ejecutivo.
Lo que tenés que saber:
- El oficialismo busca dictamen el 6 de octubre y sanción el 7 del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, que reemplaza la Ley 26.659.
- La iniciativa fija penas de hasta 20 años por explotar recursos en Malvinas e incorpora el juicio en ausencia.
- Crea un Consejo de Seguridad Nacional presidido por Milei con facultades para bloquear fondos, restringir operaciones cambiarias y autorizar derribos como último recurso.
- Unión por la Patria propone una emergencia de 180 días con tope a las tasas de tarjetas y billeteras y refinanciación de hasta 36 meses.
- La reforma electoral sigue trabada en el Senado porque la UCR, el PRO y bloques provinciales rechazan eliminar las PASO.
Defensa
Nuevas bases, aviones y naves antárticas: la apuesta militar de Chile en Magallanes
El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en el extremo sur, reemplazo de aviones de combate y un plan de modernización hasta 2043. Su cartera quedó afuera del recorte del 3% que alcanzó al resto del gabinete de Kast, tras semanas de fricción con la Argentina por la soberanía del Estrecho de Magallanes.
Mientras en la Argentina el ajuste alcanza también a las Fuerzas Armadas, del otro lado de la cordillera la defensa del sur se volvió política de Estado. Chile construirá nuevas bases militares en los sectores de la Región de Magallanes que hoy no tienen cobertura, renovará sus aviones de combate y reforzará su presencia antártica, en un plan que involucra a las tres ramas de sus Fuerzas Armadas y se proyecta hasta 2043.
El anuncio lo hizo el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, desde la Base Aérea de Chabunco, en Magallanes, acompañado por los comandantes de las Fuerzas Armadas. Allí detalló un paquete de compras militares destinado a fortalecer la presencia del país en el extremo austral y a garantizar el control del espacio aéreo entre Campos de Hielo y el Polo Sur. «La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado», sostuvo.
El dato político no es menor: según consignó la agencia italiana ANSA, Barros descartó que su cartera sufra el recorte del 3% que el Gobierno de José Antonio Kast había instruido inicialmente para todos los ministerios. En un gobierno de derecha que ajusta en todas las áreas, la defensa del sur quedó a salvo de la tijera. «Queremos asegurar que Chile cuente con las capacidades para resguardar su soberanía, integridad territorial y seguridad de sus habitantes», afirmó el ministro.
Aviones, helicópteros, tanques y naves antárticas
El plan incluye el reemplazo, en el corto plazo, de los aviones F5 de la Fuerza Aérea de Chile por aeronaves de cuarta o quinta generación. También prevé sustituir los helicópteros Bell UH-1H y renovar el transporte aéreo estratégico, hoy a cargo de los C-130 Hércules, fundamentales para el sostenimiento de la base antártica y para la atención de emergencias.
Para 2027, Barros anunció la incorporación de cuatro aeronaves de patrullaje de largo alcance para la vigilancia naval y de otras cinco naves destinadas al servicio antártico. En el plano terrestre, se actualizará la tecnología de los tanques blindados Leopard 1, en paralelo a la renovación progresiva de otros equipos desplegados en la región. El ministro mencionó además la incorporación de «sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras, protección de fuerza y nuevas capacidades de observación y respuesta».
«La soberanía no solo se declara, se ejerce»
Barros explicó el valor estratégico que Santiago le asigna a Magallanes. «Es nuestra puerta natural hacia la Antártica y un territorio donde convergen el continente, nuestras islas, el Estrecho de Magallanes, extensos espacios marítimos, rutas internacionales… Cuando decimos que Chile es tricontinental, aquí parte el concepto», señaló.
En ese marco, insistió en que «la soberanía no solo se declara, se ejerce» y encuadró los anuncios en una «estrategia integral para fortalecer nuestra presencia terrestre, aérea y marítima», que abarca infraestructura, logística, proyección hacia la Antártida y presencia permanente del Estado en el extremo sur. La frase funciona como un mensaje hacia adentro, pero también como una señal hacia Buenos Aires.
El ruido con la Argentina que encendió la alarma
El anuncio llega después de semanas de tensión bilateral. A fines de agosto, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó al estrecho en una referencia a la soberanía argentina: «Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía», dijo en una entrevista, y habló de una «llave bioceánica». Los dichos provocaron una rápida reacción en Santiago.
Días después, el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Juan Carlos Romay, se refirió en una entrevista con Infobae al «Estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile», en lo que del otro lado de la cordillera se leyó como una rectificación. El episodio reactivó antecedentes recientes, como el Decreto 457 de 2021, que según la interpretación chilena presentaba al estrecho como un espacio de control compartido y derivó en una nota de protesta de la Cancillería trasandina.
La respuesta política argentina llegó el 3 de septiembre, en La Moneda. Tras la reunión entre Javier Milei y Kast, un comunicado conjunto estableció que ambos mandatarios coincidieron en la soberanía total de Chile sobre el estrecho, en el marco del Tratado de Límites de 1881 y del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que según el texto «se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para ambos Estados». A cambio, Kast reiteró el respaldo de su gobierno a los derechos argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Pero en Chile el tema no se cerró con la foto presidencial. El 21 de septiembre, una delegación transversal del Senado encabezada por su presidenta, Paulina Núñez, viajó a Punta Arenas para la ceremonia por el 183° aniversario de la toma de posesión del estrecho y emitió una declaración en la que se comprometió a reflejar en el Presupuesto 2027 la necesidad de fortalecer las capacidades estratégicas para la vigilancia de los espacios soberanos. Esta misma semana también pasó por el sur el propio Kast.
Dos países, dos maneras de mirar el sur
El contraste con la Argentina es elocuente. En mayo, a una semana del lanzamiento del Plan ARMA de modernización militar, el Gobierno de Milei publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 20/2026, que recortó casi 49.000 millones de pesos en partidas de Defensa. El mayor ajuste nominal recayó sobre la Fuerza Aérea, que perdió 16.500 millones de pesos en bienes de uso y equipamiento militar dentro de su programa de alistamiento operativo.
Para el año próximo, el ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, informó que el Gobierno proyecta destinar alrededor de 350 millones de dólares a las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia y de la Base Antártica Conjunta Petrel, sumando recursos de 2026 y 2027. El proyecto de Presupuesto 2027 también pide autorización al Congreso para tomar deuda por hasta 3.500 millones de dólares destinada a submarinos y fragatas, en el mismo texto que prevé una caída real de los fondos para Educación. Mientras Chile financia su despliegue austral con presupuesto propio y un horizonte de dos décadas, la Argentina libertaria recorta primero y promete reequipar después, con endeudamiento.
La diferencia de enfoque dice mucho sobre la idea de soberanía de cada gobierno. Del otro lado de la cordillera, la ocupación efectiva del territorio se planifica como una política que trasciende gestiones; de este lado, la presencia del Estado en el sur queda atada a la lógica del ajuste permanente.
Lo que tenés que saber:
- El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en sectores sin cobertura de Magallanes, dentro de un plan de modernización con horizonte en 2043.
- Chile reemplazará los aviones F5, los helicópteros Bell UH-1H y los C-130 Hércules, e incorporará en 2027 cuatro aeronaves de patrullaje naval y cinco naves antárticas.
- La cartera de Defensa chilena quedó excluida del recorte del 3% instruido inicialmente para todos los ministerios.
- El 3 de septiembre, Milei y Kast firmaron un comunicado que reconoce la soberanía total de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, tras los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina.
- En mayo, el Gobierno argentino recortó casi 49.000 millones de pesos en Defensa mediante la Decisión Administrativa 20/2026.
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