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Política 📢

Lula ganaría en Brasil en primera vuelta

El sondeo, elaborado por la firma Datafolha, indica que, contando los votos válidos, Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), vencería con 53% de los votos contra 32% de Bolsonaro, del Partido Liberal, y mantuvo la proyección de la anterior encuesta, de junio.

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El ex presidente de Brasil y candidato opositor Luiz Inácio Lula da Silva está en condiciones de ganarle en primera vuelta con 21 puntos de ventaja al presidente Jair Bolsonaro en las elecciones del 2 de octubre, de acuerdo con una encuesta privada divulgada hoy.

El sondeo, elaborado por la firma Datafolha, indica que, contando los votos válidos, Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), vencería con 53% de los votos contra 32% de Bolsonaro, del Partido Liberal, y mantuvo la proyección de la anterior encuesta, de junio.

La investigación indicó que contando los votos en blanco y anulados -algo que no contabiliza la justicia electoral- Lula tiene 47% -mismo nivel que en junio- contra 29% de Bolsonaro, que subió un punto.

La diferencia en esta forma de contar los votos es de 18 puntos.

En tercer lugar aparece Ciro Gomes, exministro del Partido Democrático Laborista, con 8% y en cuarto, la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del expresidente Michel Temer.

André Janones, del centrista Avante, Pablo Marçal, del derechista Pros y Vera Lucia, del trotksista Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) obtuvieron 1% cada uno.

En blanco o nulo votaría el 6% y dijo no saber el 3%.

En Brasil, un presidente vence en primera vuelta cuando tiene 50% más uno de los votos.

Lula tiene 54% entre los trabajadores más pobres que ganan hasta 400 dólares mensuales contra 23 % de Bolsonaro.

La encuesta aún no percibió el impacto del gran paquete de aumento de la ayuda social e incentivos por 7.700 millones de dólares que aprobó el Congreso hasta fin de año y que es considerada la última carta de Bolsonaro para forzar una segunda vuelta.

El PT proclamó la semana pasada a Lula con el exgobernador paulista Geraldo Alckmin de vice para participar de su séptima elección presidencial tras haber participado en 1989, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2018.

Lula venció en 2002 y 2006 y en 2018 fue inhabilitado por estar condenado en dos instancias por la Operación Lava Jato, sentencia que fue anulada y que le permitió participar en los comicios de 2022.

Bolsonaro fue proclamado el domingo candidato del Partido Liberal acompañado en la fórmula por su exministro de Defensa y exjefe de gabinete Walter Braga Netto, general retirado del Ejército.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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