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«El Gabinete pierde una funcionaria capaz y comprometida»

Así lo dijo el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, sobre la renuncia de Elizabeth Gómez Alcorta al ministerio de Mujeres, Género y Diversidad.

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El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, afirmó hoy que, con la renuncia de Elizabeth Gómez Alcorta al ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, el gabinete nacional «pierde una funcionaria y una militante muy capaz y comprometida».

«Lamento la decisión de Eli, tuve un trabajo con ella cotidiano. El gabinete pierde una funcionaria y una militante muy capaz y comprometida», dijo Katopodis esta mañana en declaraciones formuladas a la radio online FutuRöck.

El presidente Alberto Fernández aceptó hoy la renuncia presentada por Gómez Alcorta, y le agradeció la labor desempeñada, informó la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti.

En su carta de renuncia «indeclinable», la funcionaria cuestionó el operativo de fuerzas federales realizado el martes último por orden judicial para el desalojo contra de comunidad Lafken Winkul Mapu, en predios de Villa Mascardi, en la provincia de Río Negro. Durante el procedimiento, tras el que cuatro de ellas fueron trasladadas luego al penal de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires.

Sobre los motivos de su renuncia, Katopodis afirmó: «Entiendo que ella tiene una posición sobre lo que ocurrió». «Debe tener más información que yo sobre detalles del procedimiento y de la actuación de la justicia», indicó Katopodis, quien subrayó la importancia de que sea «garantizado el debido proceso siempre».

«También es una decisión del presidente (Alberto Fernández) velar para que la justicia, y las medidas que tome la jueza, garanticen el estado de derechos para todas», añadió Katopodis.

Por otra parte, resaltó que situaciones como ésta «no son comparables con el macrismo, que aplicó procedimientos violentos con saldos de muerte», y diferenció que, en este caso, «en lo general se garantizó un proceso con responsabilidad»,

«Son situaciones siempre complejas pero el gobierno y el peronismo siempre van a ser un garante de derechos», sostuvo Katopodis al tiempo que señaló que, durante la actual gestión de Gobierno, no se ha tenido «un solo antecedente de excesos de la fuerzas de seguridad». «Eso nos diferencia respecto de cómo actuaba el macrismo en esta situación», remarcó.

Por otro lado, al ser consulado sobre la realización de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) el año que viene, Katopodis dijo que «la preocupación de la gente está en la inflación, en el empleo» por lo que consideró que el tema hoy, «tiene muy poco que ver con lo que necesita y demanda la ciudadanía».

«Después habrá que debatir con los sistemas políticos, el año que viene, para ver cómo encarar el proceso electoral», afirmó.

En cuanto a la discusión del proyecto de Presupuesto 2023 que se lleva adelante en la Cámara de Diputados, Katopodis dijo que «marca la agenda para adelante, cerramos esta etapa de casi 30 meses cruzados por crisis, pandemia y mucha inestabilidad mundial y tenemos que poder encaminar las decisiones de nuestro gobierno y en el ejercicio presupuestario del 2023 en el desarrollo de una economía que está en crecimiento».

«Necesitamos que esa recuperación se vincule con el bolsillo de la gente y equilibrar cuentas fiscales y fortalecer las cuentas públicas, evitar corridas cambiarias», añadió y afirmó que en obras públicas, por ejemplo, el Presupuesto proyectado para el año que viene, «supone casi el doble de lo de este año».

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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