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Política 📢

Yacobitti vs. Adorni: ahora se sumó Milei, ¿habrá ring?

El ex vicerrector de la UBA le recordó a Milei que “muchos estudiantes de la UBA” lo habían votado, y que ahora “los está dejando sin futuro” con su política de desfinanciamiento universitario.

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La polémica por la irónica invitación del vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Emiliano Yacobitti, al vocero presidencial, Manuel Adorni, a un duelo pugilístico, no quedó encapsulada entre ellos dos, escaló al punto que el presidente Javier Milei intervino y ocasionó la respuesta del ex diputado nacional de la UCR.

Todo comenzó en el programa de streaming del influencer Tomás Rebord, quien recibió al radical y en un momento del reportaje -que giraba en torno al ahogo presupuestario en las universidades públicas- le preguntó si había alguien con quien se “recagaría a piñas en un ring”.

“Fácil la respuesta. La ves todas las mañanas. Adorni tiene todas las fichas. Es un tipo que disfruta cuando echan a la gente, disfruta del ajuste, lo goza”, contestó Yacobitti, quien luego aclaró que aceptaría la pelea solamente “si es con guantes”.

En su habitual conferencia de prensa de todas las mañanas, el portavoz presidencial aprovechó para contestarle con sarcasmo al vicerrector de la UBA sobre su llamativa propuesta de pelear en un ring.

«No sé en qué se está basando Yacobitti. Fue el que me invitó a boxear, ¿no? Hizo trampa porque hace boxeo desde los 18 años», indicó.

“En realidad tendríamos que estar en igualdad de condiciones, pero si practicás boxeo desde los 18… lo puedo invitar a jugar un Age of Empires, pero a boxear me parece… no quita que lo haga, no sé, lo voy a pensar, pero estamos en demasiada distancia”, sumó.

Al darse por aludido, Yacobitti salió al cruce por la red social X, no sin antes pedir “disculpas” y aclarar que “el sentido de la frase era otro” al de enfrentar a los golpes a Adorni.

“Por supuesto, el sentido de la frase era otro. Ante una pregunta señalé la contradicción de querer sostener la cursada en la universidad pública y apoyar a un gobierno que se jacta de desfinanciarla”, señaló.

“Pasemos de los jueguitos a tomarnos las cosas en serio. Porque la situación no da para bromas. Es dramática. Sería bueno sentarnos con @madorni en el programa de @tomasrebord y debatir por qué, más que ajuste, la educación pública necesita inversión pública”, escribió.

La controversia no quedó ahí, ya que el propio Milei echó más nafta al fuego con fuertes declaraciones contra Yacobitti, a través de la red social X.

«¿Alguien se imagina el escándalo que estaría haciendo la progresía local si la iniciativa hubiera partido de nuestra parte?”, se preguntó el mandatario. Asimismo, planteó: «De sólo ponerme a pensar en el caso del pautero tintura con síndrome de abstinencia no puedo parar de reír. VLLC…!!!”, tuiteó el presidente.

Ante la afrenta con agravios del presidente, Yacobitti no se quedó callado y le recordó a Milei que “muchos estudiantes de la UBA” lo habían votado, y que ahora “los está dejando sin futuro” con su política de desfinanciamiento universitario.

Ya le redujo el 60% el presupuesto y si sigue así va a lograr que no haya segundo cuatrimestre. Si se entiende en otro sentido me disculpo y reafirmó lo que todos saben, que en la UBA lo único que se tiene en cuenta para dar clases o para recibirlas es el mérito académico”, manifestó.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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