Política 📢
Espert seguirá como diputado de JxC y hará lobby por el «ajuste fiscal»
El diputado liberal estuvo reunido una hora y media con el presidente electo y recordaron «un montón de encuentros y giras juntos», que compartieron hasta fines del 2021, cuando se pelearon, pero ahora recobraron la sintonía en el camino del ajuste extremo.
El diputado de Juntos por el Cambio (JxC) José Luis Espert expresó este martes que su objetivo es «convencer» a legisladores de todo el arco político de que «hay que hacer un ajuste fiscal» y de que «el Estado no tiene plata», y aseguró que el presidente electo, Javier Milei, no le «ofreció ningún cargo», reafirmando que su trabajo «está en el Congreso».
«Yo soy Avanza Libertad dentro de JxC. La idea es convencer a todos aquellos que no estén convencidos, no sólo de JxC sino también por afuera, de la necesidad de que se entienda que el Estado no tiene plata y que hay hacer un ajuste fiscal y que ese ajuste lo tiene que hacer la política», sostuvo Espert a la prensa al salir de una reunión con Milei en el Hotel Libertador, algo que también replicó en su cuenta de X.
El diputado liberal estuvo reunido una hora y media con el Presidente electo, con quien recordó «un montón de encuentros y giras juntos» dentro del partido Avanza Libertad, que compartieron hasta fines del 2021, cuando se pelearon.
«Lo vi bien, muy entero, con ganas de asumir y empezar a trabajar por el bien de argentinos que tanto necesitan un buen presidente y que se empiecen a tomar medidas para resolver los problemas de la gente», agregó el diputado, ahora reconciliado con Milei.
Espert también recalcó que Milei no le ofreció «ningún cargo» dentro del Gabinete y afirmó que su tarea estará en Diputados, donde tendrá «discursos muy fuertes a favor de la libertad y en contra del despilfarro público».
«No me ofreció ningún cargo, no tiene por que hacerlo. Mi trabajo está en el Congreso», remarcó.
Si bien indicó no tener «información de qué se va a hacer», sí describió como «una gran Ley Ómnibus o Tren» al paquete de medidas que planea llevar al Congreso el Presidente electo cuando asuma.
«En detalle no hablamos, pero la idea es una gran Ley Ómnibus o Tren para la reforma del Estado, y después ver el resto de las reformas un poco más adelante. Mejor que hable el Presidente», sostuvo.
Consultado sobre los posibles despidos de trabajadores estatales, Espert señaló que «los trabajadores del Estado no van a quedar en la calle», pero afirmó que «los que sí van a quedar sin trabajo son los ñoquis».
«El empleado público merece el mayor respeto del presidente electo, de JxC y de todo el mundo de bien. Ahora, un ñoqui no es un empleado público, es un chorro», planteó.
Al ingresar a la reunión con Milei, Espert celebró la designación del diputado electo de La Libertad Avanza (LLA) Martín Menem como presidente de la Cámara de Diputados.
«Me alegro por la designación y la propuesta de que sea Martín Menem. Voy a votar a favor», añadió.
Dólar 💵
El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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