Conectate con El Argentino

DDHH

El debate presidencial y la actualidad de los años 70

Cada una determinada cantidad de años las derechas vuelven sobre la cuestión del negacionismo, sea bajo el modo de la apología del olvido, sea bajo la forma de la “memoria completa”

Publicado hace

#

Por Mariano Pacheco (@PachecoenMarcha)

Cada una determinada cantidad de años las derechas vuelven sobre la cuestión del negacionismo, sea bajo el modo de la apología del olvido, sea bajo la forma de la “memoria completa”.

Desde un Jorge Lanata durante los años kirchneristas diciendo por TV “Me tienen harto con la dictadura” hasta la actual candidata a la vicepresidencia por La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, sosteniendo el mismo discurso que los militares genocidas durante estos años más recientes; relato al que ahora se sumó el candidato a la presidencia Javier Milei, que solía trazar una “división de tareas” con su compañera de fórmula y dejar “esos temas” para ella.

Esa fue quizás una novedad del debate televisivo del pasado domingo. No sólo por las provocadoras declaraciones de Milei sino por lo unificado de las respuestas frente a sus dichos.

Provocadoras declaraciones porque él sabe muy bien que decir que no fueron 30.000 desaparecidos, sino 8.753, no tiene ningún sentido: no es cuestión de números, porque es imposible de saber con precisión, ya que las “desapariciones sistemáticas –no los “excesos”– implicaron ausencia de registros públicos sobre las detenciones, entre otros motivos porque fueron ilegales.

Unificadas respuestas, que sorprendieron, porque ya no Sergio Massa (que recoge el legado kirchnerista), ni Myriam Bregman (que habla desde la tradición de las izquierdas), sino el “cordobesista” Juan Schiaretti y la “conversa” Patricia Bullrich venían sosteniendo más bien una modalidad de intervención que ponía el eje en “dejar atrás” esos debates, y tratar de disimular que fueron parte de esa generación de los setenta.

Por lo general, desde el progresismo político, solía respondérsele a ese tipo de declaraciones negacionistas destacando la importancia de la memoria en relación con los derechos humanos.

Claro, es difícil ser argentino/argentina (en caso de no ser abiertamente de derecha) y no sentir orgullo por las Abuelas y las Madre de Plaza de Mayo, las y los hijos de quienes fueron detenidos-desaparecidos por las “patotas” de la última dictadura, los “organismos” en general, e incluso una porción muy grande la ciudadanía que durante décadas sostuvo (y aún sostiene) en alto las banderas de “Memoria, Verdad, Justicia”.

Lo que no se supo hacer mucho e incluso no se hizo durante el debate de candidatos a la presidencia fue poner el foco en la herencia estructural de la dictadura, sobre todo en términos de economía. Incluso el año pasado, con el estreno del film Argentina 1985, volvió a discutirse sobre el “Juicio a las Junta” de aquel año, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, e incluso sobre las leyes (de “Punto final”; de “Obediencia debida”; los “indultos”) que el mismo Alfonsín y luego Menem sacaron para barrer con esos intentos de hacer justicia, retomados por Néstor Kirchner al tramitar su nulidad e impulsar la reapertura del proceso judicial.

Sigue pendiente el debate sobre la herencia económica de la dictadura, esa que condiciona aún hoy el posible desarrollo de una Argentina con soberanía nacional y justicia social. Los debates siguen abiertos. Y el presidencial continúa el próximo domingo.

DDHH

Dos matrimonios identificados en La Perla tendrán su despedida en CABA

El EAAF restituirá este viernes los restos de Nélida Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Godoy y Carlos Cruspeire, dos parejas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. Las familias organizaron un cortejo fúnebre desde la esquina de Perú y Avenida de Mayo y una misa de cuerpo presente en la Basílica Nuestra Señora de la Merced.

Publicado hace

#

Este viernes, la Ciudad de Buenos Aires será escenario de una ceremonia de memoria y reparación: los restos de Nélida Noemí Moreno de Goyochea, José Luis Goyochea Escudero, Rosa Cristina Godoy de Cruspeire y Carlos Cayetano Cruspeire, cuatro personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar argentina, recibirán por fin una despedida digna. Los cuatro fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) entre los restos hallados en la zona conocida como Loma del Torito, aledaña al ex centro clandestino de detención La Perla, en la provincia de Córdoba.

Casi 50 años después, el EAAF les devuelve un nombre

Las identificaciones fueron parte de un proceso mayor iniciado por la justicia federal cordobesa. En mayo de 2026, el juez federal Hugo Vaca Narvaja anunció públicamente los nombres de 16 de las 17 personas identificadas por el EAAF en la Loma del Torito, en el marco de excavaciones realizadas entre septiembre y noviembre de 2025 en la Guarnición Militar de La Calera. De esos trabajos se recuperaron unos 1.200 restos pequeños y fragmentados, que el EAAF sometió a análisis antropológicos y genéticos para lograr las identificaciones. Estas se sumaron a las 12 ya anunciadas en marzo de 2026, lo que elevó a 29 el total de víctimas identificadas en ese predio.

Entre los identificados en mayo, tres matrimonios aparecieron en la misma área, lo que para los investigadores sugiere que fueron trasladados juntos desde el centro clandestino. Así lo indicó el propio juez Vaca Narvaja, quien señaló que las personas fueron secuestradas en sus hogares, en presencia de sus hijos, y que es probable que hayan corrido la misma suerte, aunque aclaró que esa hipótesis todavía se investiga.

Quiénes eran Nélida, José Luis, Rosa y Carlos

Nélida Noemí Moreno nació en Córdoba en mayo de 1945. Era psicopedagoga y trabajaba como administrativa en la Policía de la Provincia. Tenía 32 años cuando fue secuestrada en agosto de 1977 junto a su esposo y en presencia de sus tres hijos de 5, 3 y 1 año. José Luis Goyochea Escudero había nacido en La Rioja y se mudó a Córdoba para estudiar Ciencias Económicas y Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba. Era administrativo del Colegio de Médicos y de la Subsecretaría de Planeamiento provincial.

Rosa Cristina Godoy nació el 5 de octubre de 1953 en Villa Mercedes, San Luis. Trabajaba como ama de casa, integraba un grupo scout vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y desarrollaba trabajo social desde su parroquia. Tenía 23 años cuando fue secuestrada junto a su marido en el barrio de Bella Vista. Su hija pequeña fue entregada a sus abuelos. Carlos Cayetano Cruspeire trabajaba en una compañía de seguros y funeraria, y fue secuestrado en su lugar de trabajo en septiembre de 1977, a los 22 años, para luego ser llevado a su domicilio donde también detuvieron a Rosa.

La restitución de los restos es un acto privado, a pedido de las familias. Sin embargo, las mismas familias organizaron dos instancias públicas para este viernes en CABA. A las 17.30, el cortejo fúnebre partirá desde la esquina de Perú y Avenida de Mayo. Las familias caminarán con las urnas por la Avenida de Mayo, pasando por la Plaza de Mayo y la Catedral, hasta llegar a la Basílica Nuestra Señora de la Merced, en Reconquista 209, CABA. A las 18.00 comenzará allí la misa de cuerpo presente.

Águeda Goyochea, hija de José Luis y Nélida, es una de las impulsoras de estas ceremonias públicas. Como lo indica el sentido de su decisión de abrirlas a la comunidad, se trata de devolver a sus padres un ritual de despedida que la dictadura les negó hace casi medio siglo.

La Perla: el ex centro clandestino que sigue entregando verdad

La Perla fue uno de los centros clandestinos de detención y exterminio más grandes del país durante el terrorismo de Estado de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Por allí pasaron miles de personas secuestradas, torturadas y asesinadas bajo las órdenes del entonces comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez. Las excavaciones en los predios aledaños, ordenadas por la justicia en el marco del expediente iniciado hace 40 años, continúan aportando pruebas materiales de los crímenes de lesa humanidad cometidos allí. Con cada nombre restituido, se consolida la verdad que el Estado argentino les debe a las víctimas y sus familias.

El trabajo del EAAF en este caso confirma además que los perpetradores intentaron destruir los restos para volverlos inhallables. Sin embargo, casi cinco décadas después, la ciencia y la justicia lograron lo que la impunidad quiso evitar: devolverles la identidad y, ahora, también la despedida.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo