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Desde el FdT desdramatizaron la interna y apuestan al trabajo «en equipo»

En línea con la intención de fortalecer el trabajo en equipo de la gestión de Gobierno, uno de los anuncios realizados tras la reunión de Gabinete de esta mañana fue que los encuentros de gabinete serán quincenales.

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El jefe de Gabinete, Juan Manzur, minimizó este miércoles «las diferencias» en el seno de la coalición oficialista al enmarcarlas en «la dinámica propia de un espacio político» y puso el acento en el trabajo «en equipo» que se da en el día a día de la gestión de Gobierno y en la certeza compartida de «cuál es el norte» de ese trabajo.

«Nuestro Gobierno tiene claro cuál es el norte», enfatizó el ministro coordinador en el marco de una conferencia de prensa brindada luego de una reunión del Gabinete nacional que se extendió durante más de tres horas y que tuvo como protagonistas al ministro de Economía, Martín Guzmán, y al de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quienes brindaron un detallado informe de aspectos vinculados con el crecimiento y la producción, con indicadores auspiciosos que son claves para la redistribución del ingreso.

En ese contacto con la prensa, Manzur aseguró que, si bien «existen diferencias» en el seno de la coalición oficialista, éstas «tienen que ver con la dinámica propia de un espacio político», por lo cual remarcó que «tampoco hay que darles mucha trascendencia».

De hecho, el jefe de Gabinete buscó poner el acento en el trabajo «en equipo» que se da en el marco de la gestión de Gobierno y, referirse puntualmente a la extensa reunión de Gabinete de esta mañana, afirmó que fue «muy amena» y «constructiva», y que en ella se abordaron «las prioridades de la Argentina».

Además, ante una consulta, señaló que los ministros más afines a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner trabajan «coordinadamente» con los demás funcionarios dentro del Ejecutivo.

Los matices en el marco de la coalición oficialista volvieron a ponerse en escena en los últimos días luego de duras críticas formuladas por el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés ‘Cuervo’ Larroque.

Manzur pidió no darle «mucha trascendencia» a las diferencias y buscó minimizarlas: «A veces las expresamos de una manera y a veces de otras», señaló. Además, remarcó que el Gobierno «tiene claro cuál es el norte» y señaló que es «el Presidente el que decide cuándo hay un funcionario que ha cumplido una etapa, y darle otro nivel de gestión».

«Tenemos claro el norte, tenemos claro el rumbo y hacia dónde tenemos que ir. Dentro de nuestro espacio hay visiones distintas. Respetamos las distintas posturas, no odiamos a nadie», reafirmó el jefe de Gabinete en su contacto de esta mañana con la prensa.

Durante la conferencia de prensa, también se manifestó el ministro de Defensa, Jorge Taiana quién estimó que, según su entender, «lo que se debate (en el Frente de Todos) es cuál es la mejor forma, el mejor ritmo, para salir adelante, sabiendo que hay una serie de dificultades y que el borde es fino».

Ayer, el propio jefe de Estado repitió tres veces que «nadie es dueño del Gobierno» sino que «es del pueblo», en lo que también fue interpretado como una respuesta a los dichos de Larroque.

En tanto, esta mañana el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, descartó que pueda producirse una ruptura en el Frente de Todos (FdT) por las diferencias internas, cuestionó las críticas y puso el acento en que «hay muchas cosas por hacer» en una Argentina signada por el paso de una gestión como la de Mauricio Macri, una pandemia de coronavirus y una guerra, en referencia al conflicto en Ucrania.

«Al Presidente no lo van a apretar con una declaración estúpida, no le van a cambiar la forma de pensar con un gesto de estas características. Hay muchas cosas por hacer para cambiar en una Argentina que viene de cuatro años catastróficos (en referencia al Gobierno de Mauricio Macri); más una pandemia, más una guerra. No lo va a hacer cambiar una expresión tonta», remarcó el funcionario al formular declaraciones a la prensa en su ingreso a la Casa de Gobierno para participar de la reunión de Gabinete.

Por su parte, el diputado Leopoldo Moreau, en declaraciones formuladas esta mañana Radio Provincia, estimó que «no hay puja interna en el oficialismo sino una discusión del rumbo de la política económica», y, en el mismo sentido que Manzur, afirmó que «la decisión política final la tiene, como la ha tenido hasta aquí», Alberto Fernández.

Otra de las voces que sobre este tema se sumó esta mañana fue la del exministro de Defensa Agustín Rossi, quien señaló que no descarta «que se abran ventanas de oportunidad para generar puntos de acuerdo y consenso para el 2023» en el seno del oficialismo, y consideró es necesaria a una «unidad que dé fortaleza a la gestión para enfrentar los desafíos que vienen».

En línea con la intención de fortalecer el trabajo en equipo de la gestión de Gobierno, uno de los anuncios realizados tras la reunión de Gabinete de esta mañana fue que este tipo de encuentros se repetirán quincenalmente.

América Latina

Brasil votó y el mundo tiembla: apoyos a Lula y Bolsonaro rumbo al balotaje

El resultado de la primera vuelta en Brasil no solo sacudió al arco político argentino sino que reconfiguró el mapa geopolítico global. Mientras Milei fue el primero en festejar la ventaja de Flávio Bolsonaro y tildar a Lula de ‘comunista’, Trump respaldó abiertamente la candidatura bolsonarista. Una victoria del PL podría desmantelar el Mercosur tal como lo conocemos, acercar a Brasil a Washington y alejar a la región del multilateralismo. El 25 de octubre, Brasil elige su lugar en el mundo.

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El Argentino Diario-Bolsonaro-Lula.

Minutos después de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmara que Flávio Bolsonaro había ganado la primera vuelta, el presidente argentino Javier Milei fue el primero en reaccionar a nivel mundial. Lo hizo con la velocidad y el registro habitual de su política exterior: celebró en redes sociales la «histórica elección ante el comunista de Lula» y aseguró que «el continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad».

Ni un análisis, ni una lectura geopolítica, ni un gesto hacia la institución democrática que produjo el resultado: apenas una arenga ideológica que lo pone en el mismo campo que Donald Trump, quien días antes había calificado las elecciones brasileñas como «muy importantes» para los Estados Unidos y seguía de cerca el proceso.

El resultado de la primera vuelta, con Flávio Bolsonaro obteniendo el 47,21% de los votos frente al 44,95% de Luiz Inácio Lula da Silva, no es solo un dato electoral brasileño: es una sacudida geopolítica de primer orden en América Latina y en el mundo.

Brasil es la décima economía del planeta, el principal socio comercial de la Argentina, la locomotora del Mercosur y uno de los países con mayor peso dentro de los BRICS. Lo que ocurra el 25 de octubre en el balotaje redefinirá alianzas, acuerdos comerciales, vínculos diplomáticos y la correlación de fuerzas en la región.

El eje Milei-Bolsonaro: la Internacional libertaria festeja

En la Argentina, la reacción del oficialismo fue inmediata y unánime. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, celebró en su cuenta oficial de X: «Se unen todos los vientos en una misma dirección en Latinoamérica. Argentina y Brasil tienen una oportunidad histórica para nuestros pueblos: más comercio, más inversiones y más trabajo. Es tiempo de dejar atrás el populismo».

El canciller Pablo Quirno también felicitó públicamente a Bolsonaro, al igual que el secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, quien llamó «amigo» al candidato del Partido Liberal.

El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, festejó que «las ideas de la libertad siguen encontrando cada vez más respaldo en nuestra región». El asesor presidencial Santiago Caputo se sumó citando una frase cuasi mística del bolsonarismo: «la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del Cielo».

La sintonía ideológica entre Milei y el proyecto bolsonarista tiene antecedentes concretos: durante el año previo a la elección, Flávio Bolsonaro envió un documento al representante comercial de Estados Unidos proponiendo liberarse del Mercosur para firmar acuerdos bilaterales con Washington, citando como modelo el tratado entre Trump y Milei que se negoció al margen del bloque regional. La cancillería brasileña liderada por Lula calificó esas gestiones de Bolsonaro como una «señal equivocada» para los socios del Mercosur.

La oposición argentina se alinea con Lula y el sueño de la Patria Grande

Del otro lado del arco político, la reacción fue igualmente explícita. El diputado nacional Juan Grabois fue uno de los primeros en pronunciarse: «¡Vamos Lula! Ganes o pierdas, siempre con vos y la Patria Grande», escribió en redes sociales mientras avanzaba el escrutinio.

El exdiputado peronista Felipe Solá expresó en la pantalla de C5N su confianza en la capacidad de Lula de remontar en el balotaje, y evaluó el resultado como una primera vuelta que no cierra sino que abre una definición aún incierta. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, no emitió declaraciones al cierre de esta edición, aunque su respaldo a Lula ha sido histórico y explícito a lo largo de los años.

Brasil, el Mercosur y el mapa global en juego

La dimensión global del resultado brasileño excede con creces el debate político interno argentino. Según el análisis de CNN en Español, si Bolsonaro gana el balotaje, Brasil cambiará de equipo en las disputas globales de poder, con realineamientos geopolíticos detrás de Estados Unidos y un distanciamiento del multilateralismo.

Especialistas en política internacional señalan que «ninguna elección en América Latina ha sido tan importante para el mundo desde que Trump regresó al poder». El propio Trump, quien calificó a las elecciones como «muy importantes para Estados Unidos», no escondió su preferencia por el proyecto bolsonarista.

El Mercosur es uno de los primeros afectados potenciales. Durante la campaña, Flávio Bolsonaro fue explícito en su voluntad de avanzar en acuerdos bilaterales con Washington por fuera del bloque, en sintonía con la postura de Milei, que ya firmó un tratado comercial con Trump al margen de los procedimientos del Mercosur. Una victoria bolsonarista podría acelerar el vaciamiento del bloque regional y reconfigurar el vínculo con China, que es el principal socio comercial de Brasil, en detrimento de las relaciones multilaterales que Lula cultivó desde su regreso al poder en 2023.

Con Lula en el poder, Brasil se paró firmemente ante los aranceles de Trump, defendió su soberanía y apostó por un mundo multipolar. Coordinó con China, mantuvo lazos con Rusia dentro del marco de los BRICS y lideró negociaciones en curso con la Unión Europea para el acuerdo Mercosur-UE, que podría cerrar a fin de año. Un giro bolsonarista tiraría por la borda años de construcción diplomática y sumaría a Brasil al eje Washington-Buenos Aires, consolidando en América del Sur el mapa de poder que Trump viene construyendo desde su regreso a la Casa Blanca.

El Partido Liberal se quedó con el Senado

El domingo también dejó otro resultado que anticipa el poder institucional que tendría un eventual gobierno bolsonarista: el Partido Liberal arrasó en las elecciones legislativas y se quedó con el control de la Cámara Alta del Senado brasileño, acumulando la mayor bancada de un partido en ese cuerpo en casi cuatro décadas. El dato es relevante porque, más allá de quién gane el balotaje del 25 de octubre, el bolsonarismo ya tiene el Congreso en la mano, lo que limita el margen de maniobra de Lula en caso de reelección y fortalece la posición negociadora de Bolsonaro de cara a la segunda vuelta.

Lo que tenés que saber de las repercusiones de los comicios

  • Milei fue el primer mandatario mundial en festejar la ventaja de Bolsonaro, tildando a Lula de «comunista»; Trump también respaldó la candidatura bolsonarista antes del cierre de los comicios.
  • Patricia Bullrich, Martín Menem, Daniel Scioli, el canciller Pablo Quirno y Santiago Caputo se sumaron al festejo del oficialismo argentino alineado con el Partido Liberal.
  • Juan Grabois expresó su apoyo a Lula apelando a la Patria Grande; el peronismo y la izquierda argentina se alinearon con el presidente brasileño.
  • Flávio Bolsonaro planteó durante la campaña desvincularse del Mercosur para firmar acuerdos bilaterales con Trump, en sintonía con la política exterior de Milei. Una victoria bolsonarista pondría en riesgo el bloque regional.
  • El Partido Liberal de Bolsonaro se quedó con el control del Senado brasileño, acumulando la mayor bancada de un partido en casi cuatro décadas.

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