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Murió o reí Pelé

Murió Pelé, el rey del fútbol mundial. Edson Arantes do Nascimento tenía 82 años y luchaba contra el cáncer de colon desde 2021. Así lo confirmó su hija, Kely Nascimento.

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El-Argentino-Gerardo Molina experto en Sport Business.


Por Gerardo Molina

Los familiares y las autoridades gubernamentales brasileñas, ya al tanto de la delicada salud del exfutbolista, habían comenzado a organizar su funeral: el plan sería realizar un velatorio íntimo para la familia y al cabo de unos días abrir la cancha del Santos, donde Pelé debutó en 1956 a los 16 años, para conmemorar una despedida popular, mientras que sus restos descansarían en un cementerio privado.

Murió Pelé, el rey del fútbol mundial. Edson Arantes do Nascimento tenía 82 años y luchaba contra el cáncer de colon desde 2021. Así lo confirmó su hija, Kely Nascimento, a través de una desgarradora publicación en Instagram. «Todo lo que nosotros somos es gracias a vos. Te amamos infinitamente. Descansa en paz», publicó junto a una foto de la familia dándole la mano al astro brasileño.

Edson Arantes do Nascimento, apodado «O Rei» protagoniza la pelea por el título del «mejor de todos los tiempos» con Diego Armando Maradona y ahora con Lionel Andrés Messi.

Su carrera profesional comenzó en 1956 en el Santos, donde jugó hasta 1974 y con quienes ganó la Supercopa de Campeones Intercontinentales, dos Copas Intercontinentales, dos Copa Libertadores de América, Seis del Brasileirão, cuatro del Torneo Río-São Paulo y diez del Campeonato Paulista. En 1975 pasó a jugar sus últimos dos años de carrera en el New York Cosmos de la North American Soccer League (NASL), con quienes obtuvo un título de liga.

En Brasil también debutó a los 16 años y fundó el estilo conocido como «jogo bonito». Ganó tres de los cuatro mundiales que disputó (1958, 1962 y 1970), convirtiéndose en el jugador con más copas mundiales obtenidas. Él y Neymar comparten el récord de goles en la selección brasileña, con 77 tantos.

Después de retirarse, Pelé fue nombrado Ciudadano del Mundo por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1977, Ministro extraordinario de Deportes por el gobierno de Brasil entre 1994 y 1998 y Caballero de Honor del Imperio Británico en 1997, entre otros honores.

En el año 2000, la Comisión de Fútbol de la FIFA realizó una votación donde, con el 73% de los votos, fue elegido como el «mejor futbolista oficial del siglo XX». Pelé nunca ganó el Balón de Oro en su carrera y la revista France Football le concedió uno honorífico en 2013.

Al retirarse en 1977, la RSSSF marcó que había anotado 1.301 goles en su carrera. Bajo los registros oficiales de la FIFA, es el cuarto mayor goleador de la historia (con 765 goles) detrás de Messi y Cristiano Ronaldo.

Geopolítica 🌎

El apellido más polémico del Perú llega al poder: Keiko jura y anuncia militares en las calles

La hija de Alberto Fujimori asumió como la 66ª mandataria de la historia peruana y prometió militarizar la seguridad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Diez jefes de Estado asistieron a la ceremonia en Lima, entre ellos el rey de España Felipe VI y el presidente argentino Javier Milei.

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"Recibimos un Estado debilitado": Fujimori promete militarizar la seguridad con la sombra del fujimorismo encima.

Keiko Fujimori juró este martes como presidenta del Perú para el período 2026-2031 ante el Congreso de la República en Lima. Con ese acto, se convirtió en la 66ª mandataria de la historia peruana y en la primera mujer en llegar a la presidencia del país andino por el voto popular. En su primer discurso ante el Parlamento, adelantó el perfil que tendrá su gestión: mano dura contra el crimen organizado, militarización de la seguridad y un diagnóstico lapidario sobre el Estado que recibe.

«Recibimos un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos», declaró Fujimori ante los legisladores. Prometió aplicar «método, disciplina, trabajo y una ruta clara» para revertir esa situación, según informó Perú 21.

Militarización de la seguridad como eje de gestión

El eje central del discurso inaugural fue la seguridad. Fujimori anunció que su gobierno desplegará a las Fuerzas Armadas en zonas dominadas por el narcotráfico, el crimen organizado y la minería ilegal. «Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas. Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno», sostuvo la nueva presidenta.

En la misma línea, precisó que «durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno, en estrecha coordinación con la Policía Nacional, hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos».

Fujimori también advirtió que la ofensiva «no será únicamente contra el delincuente común» sino que apuntará a «las mafias nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal». Anunció el fortalecimiento de los sistemas de inteligencia para desarticular esas organizaciones «desde sus cabecillas y sus estructuras económicas» y fue explícita respecto a la tolerancia cero hacia la corrupción policial: «ningún miembro de la Policía Nacional que se ponga al servicio del delito encontrará protección en nuestro gobierno».

El anuncio de militarización de la seguridad interior despertará inevitablemente el debate sobre sus límites constitucionales y sobre el historial del fujimorismo en materia de derechos humanos: durante la presidencia de Alberto Fujimori (1990-2000), las fuerzas armadas cometieron graves violaciones a los derechos humanos, documentadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que incluyeron ejecuciones extrajudiciales, torturas y un programa de esterilizaciones forzadas que afectó a más de 270.000 mujeres, mayoritariamente campesinas e indígenas.

El peso de un apellido y la sombra de la historia

Keiko Fujimori asume con el peso político y simbólico de ser hija del expresidente que gobernó el Perú con mano de hierro durante una década. Alberto Fujimori fue condenado por la justicia peruana por crímenes de lesa humanidad y falleció en septiembre de 2024 tras obtener un indulto humanitario que fue restituido judicialmente. Keiko, por su parte, enfrentó sucesivos procesos judiciales por presunto lavado de activos vinculado al financiamiento irregular de sus campañas electorales y pasó períodos bajo prisión preventiva, aunque llegó a esta elección sin condena firme.

Su triunfo en el balotaje, conseguido en su cuarta candidatura presidencial, se produjo en un país agotado institucionalmente: desde la caída de su padre en 2000, Perú atravesó ocho presidentes sin que ninguno completara su mandato, con destituciones parlamentarias, renuncias, condenas judiciales y hasta un suicidio presidencial en medio de una investigación por corrupción.

Lima, escenario de una cumbre regional

La transmisión del mando reunió en Lima a diez jefes de Estado y de Gobierno, además de representantes de organismos internacionales y potencias globales. Entre los mandatarios presentes se encontraban el rey de España, Felipe VI; los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá), Yamandú Orsi (Uruguay), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y José Antonio Kast (Chile), junto a Nasry Asfura, jefe de Gobierno de Honduras, y Mike Eman, de Aruba. También participaron representantes de China, Estados Unidos, Japón y Corea.

La presencia de Milei no fue puramente ceremonial. El mandatario argentino, que llegó a Lima junto al canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvo un encuentro bilateral previo con Fujimori para afianzar los vínculos entre ambos gobiernos. La afinidad ideológica entre el libertarismo argentino y el fujimorismo peruano, dos proyectos que comparten el discurso antiestatal, la retórica de seguridad dura y el rechazo a los gobiernos progresistas de la región, marcó el tono político de la jornada.

Puntos clave

  • Keiko Fujimori juró como la 66ª presidenta del Perú y primera mujer en alcanzar ese cargo por el voto popular.
  • Anunció la militarización de la seguridad interior durante los estados de emergencia, con las Fuerzas Armadas al mando de las operaciones de orden público.
  • Prometió combatir el narcotráfico, la extorsión, el sicariato y la minería ilegal con apoyo de inteligencia y tolerancia cero hacia la corrupción policial.
  • Diez jefes de Estado asistieron a la ceremonia, entre ellos el rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Ecuador, Chile, Uruguay y Paraguay.
  • El historial de violaciones a los derechos humanos durante la presidencia de Alberto Fujimori proyecta su sombra sobre los anuncios de militarización de su hija.
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