DDHH
Comenzó con incidentes la marcha por los 50 años del golpe en Chile
Piedrazos, vallas derribadas, gases lacrimógenos, camiones hidrantes que acorralaban a los manifestantes. La represión opaca la movilización que apenas había avanzado dos cuadras.
La «Gran marcha por los derechos humanos» en el día previo a los 50 años del golpe de Estado en Chile, convocada a metros del Palacio de la Moneda, en Santiago, comenzó con incidentes con carabineros.
Piedrazos, vallas derribadas, gases lacrimógenos, camiones hidrantes que acorralaban a los manifestantes y conatos de represión opacaron la movilización cuando apenas habían avanzado dos cuadras.
La concentración comenzó a las 8.30 en la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), a metros de la sede del Ejecutivo, donde familiares de detenidos, desaparecidos y ejecutados en dictadura, además de militantes de izquierda, se acercaron a tomar las pancartas con las caras de las víctimas.
Pero la marcha que está prevista que llegue hasta el Cementerio General, ubicado a unas 20 cuadras del inicio, partió con incidentes desde el inicio.
Mientras avanzaban las primeras columnas, lideradas por agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura y de derechos humanos, seguida por la del Partido Comunista, luego por la del Partido Socialista y otras agrupaciones minoritarias, el fondo se desacopló.
Un grupo de una decena de personas, en su mayoría jóvenes vestidos de negro y con las caras cubiertas, dieron la espalda a la marcha y comenzaron a confrontar con los carabineros que estaban en ese extremo.
Al menos tres camiones hidrantes comenzaron a mojar a los manifestantes, que empezaron a romper trozos de vereda para arrojarlos.
Según informaron manifestantes, el choque comenzó porque Carabineros habría cortado el paso a las personas que querían llegar a la movilización.
Además de agua, la policía arrojó gases lacrimógenos que desató un coro de personas tosiendo fuertemente.
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Buenos Aires
A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta
El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.
Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».
El testigo que incomodaba al poder
La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.
Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.
La desaparición en democracia
El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.
Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.
Veinte años, cero respuestas
La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.
Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.
Lo que tenés que saber
- El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
- Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
- Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
- La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
- A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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Miguel
11.09.2023 at 06:51
Muy sentidas y emocionantes las palabras del Presidente Boric, mientras tanto, mandó a reprimir la marcha brutalmente por los Carabineros. Sin duda forma parte de la estafa denominada «Concertación»…