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El mapa de Twitter y la forma en que lo utilizan los mandatarios en el marco de la pandemia
Ante la cuarentena global a causa del coronavirus, los presidentes y líderes mundiales utilizan cada vez más la red social del pajarito azul para comunicarse en informar en el marco de la nueva normalidad. Los detalles.
La pandemia de Covid-19 cambió la forma de hacer diplomacia y política. Atrás quedaron los viajes de relacionamiento internacional o los encuentros bilaterales y multilaterales. En cuestión de días, la mayoría de estas actividades diplomáticas tuvieron que ser reemplazadas por reuniones a través de aplicaciones telefónicas o de videoconferencia.
En este contexto, en los últimos tres meses, los líderes mundiales han usado Twitter como un canal de comunicación para informar sobre la crisis sanitaria, donde el coronavirus se posicionó como el tema central de la mayoría de sus publicaciones. Así lo reveló el estudio Twiplomacy 2020 desarrollado y recientemente publicado por agencia integral de comunicaciones BCW (Burson Cohn & Wolfe).
Los presidentes, cancilleres y ministros de Asuntos Exteriores utilizaron la plataforma del pajarito azul para compartir información crítica sobre el coronavirus y alentar a sus ciudadanos a «quedarse en casa» y «mantenerse a salvo».
«Debido a las cuarentenas generalizadas en varios países del mundo, el consumo de redes sociales aumentó».
Muchos mandatarios han liderado con el ejemplo actualizando sus perfiles de Twitter con fotos donde usan máscara facial o participan en el desafío #SafeHands (#ManosSanas por su traducción al español), campaña impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que busca educar sobre la importancia del lavado de manos para evitar contagios.
«Debido a las cuarentenas generalizadas en varios países del mundo, el consumo de redes sociales aumentó y gracias a ello Twitter ha sido vista con mayor interés por parte de los usuarios», aseguró Chad Latz, director de Innovación en BCW,
Asimismo, Latz consideró “vital que los líderes mundiales utilicen esta plataforma para comunicarse con sus seguidores de modo que puedan difundir advertencias de salud pública y mantenerlos al tanto de información relacionada con el Covid-19. Cuando la pandemia sea controlada, los mandatarios gozarán de un número importante de seguidores ganados con quienes podrán seguir conectando”.
Donald Trump es el líder mundial más seguido en Twitter, con 81,1 millones de seguidores en su cuenta @realDonaldTrump.
En ese sentido, el análisis destaca que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es el líder mundial más seguido en Twitter, con 81,1 millones de seguidores en su cuenta @realDonaldTrump, indicador que ha crecido un 33% respecto al año anterior. El primer ministro indio, Narendra Modi (@narendramodi), subió a la segunda posición con 57,9 millones de fans de su perfil, por delante del papa Francisco, que tiene 51 millones en sus nueve cuentas con idiomas diferentes.
El presidente Trump también es el líder mundial más efectivo en esta plataforma, ya que cada uno de sus tweets tiene en promedio 24 000 retweets, lo cual es un índice mayor al alcanzado por el rey saudita Salmán (@kingsalman), que ha obtenido 23 573 retweets en cada publicación. Sin embargo, el primer ministro indio Narendra Modi lidera el ranking en términos de alcance real, indicador que identifica a todas aquellas personas que realmente llegaron a ver una publicación obviando a todas las cuentas falsas, bots y perfiles inactivos o que no interactúan recurrentemente. En esta misma línea, el líder de la India alcanza en promedio a 40 millones de personas, lo que se traduce en el 70% de sus seguidores, el doble que el mandatario estadounidense, que solo llega a una audiencia de 20 millones o una cuarta parte de sus fans.
el mandatario argentino, Alberto Fernández (@Alferdez), se encuentra en el octavo lugar con 1,8 millones de seguidores.
En el contexto latinoamericano, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (@lopezobrador_), es el líder más seguido de la región con 7 098 711 de seguidores, por delante del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (@jairbolsonaro), quien cuenta con 6 625 551. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (@nicolasmaduro), ocupa el tercer puesto con 3 814 896. Nayib Bukele (@nayibbukele), presidente de El Salvador e Iván Duque (@ivanduquemarquez), presidente de Colombia, han experimentado un crecimiento exponencial en sus comunidades llegando a duplicar este indicador respecto al 2018. En el caso del mandatario argentino, Alberto Fernández (@Alferdez), se encuentra en el octavo lugar con 1,8 millones de seguidores.
En su edición 2020, Twiplomacy demuestra que Twitter sigue siendo la principal red social para la diplomacia: el 98% de los presidentes de las instituciones pertenecientes a los 193 estados miembros de la ONU están presentes en esta plataforma social. Unido a ello, los jefes de Estado de 163 países y 132 ministros de Relaciones Exteriores tienen cuentas personales en la plataforma. Como resultado, hasta el 1 de junio de este año, las 1089 cuentas de los líderes mundiales -incluyendo las propias y las institucionales- tenían un total combinado de más de 620 millones seguidores.
Detalles del estudio y sus alcances
Twiplomacy es una investigación de BCW sobre cómo los líderes mundiales, los gobiernos y las organizaciones internacionales se comunican a través de Twitter. Desde 2016, este estudio se expandió para incluir todas las plataformas clave de redes sociales. www.twiplomacy.com..
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
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