Mundo 🌐
Zelenski anunció posibilidad de negociación con Rusia
El presidente ucraniano confirmó que Turquía y Azerbaiyán buscan sentar a las naciones en conflicto para abrir el diálogo.
Tras el fracaso del primer intento de acercamiento, que según el Kremlin fue «reachazado» por el gobierno de Zelenski, el propio mandatario ucraniano anticipó que Turquía y Azerbaiyan intentar organizar una mesa de diálogo.
El presidente ucraniano confirmó que Turquía y Azerbaiyán buscan sentar a las naciones en conflicto para abrir el diálogo. El Kremlin acusó este sábado a Ucrania de haber arruinado una tregua al «rechazar las negociaciones», en el tercer día de las operaciones lanzadas por el presidente Vladimir Putin contra el país vecino, pero el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, anunció una nueva instancia de negociación apoyada por Turquía y Azerbaiyan.
En el atardecer en Kiev, Zelenski afirmó que los presidentes de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, le propusieron en una conversación telefónica organizar negociaciones con Rusia sobre la crisis ucraniana.
«Aliyev y Erdogan se han ofrecido para organizar negociaciones con Rusia», dijo Zelenski en un mensaje de video, al saludar esa propuesta. Agregó que agradeció a Erdogan su apoyo a la soberanía de Ucrania.
«Él y yo coincidimos en que en estos momentos es de suma importancia prohibir que los buques de guerra rusos crucen al mar Negro», indicó, según reprodujo la agencia de noticias rusa Sputnik. Por otro lado, según Zelenski, el presidente azerbaiyano le prometió suministros de petróleo y derivados.
«Le dije al buen amigo de Ucrania Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, que a nuestro país le faltan petróleo y derivados, es complicado, pero ahora lo vamos a tener todo», aseguró. El anuncio del presidente ucraniano se conoció luego de Rusia lamentara el fracaso de otras instancias de diálogo que estaban acordadas para este mismo sábado, y por las que Putin había ordenado una suspensión en el avance de las tropas.
«En consonancia con las negociaciones esperadas, el presidente ruso ordenó suspender el avance de las principales fuerzas» de las tropas de Moscú, afirmó el portavoz Dmitri Peskov al momento de anunciar la reanudación de esas operaciones debido al fracaso de las conversaciones, consignó la agencia de noticias AFP.
Esa afirmación fue refutada por un asesor de la Oficina Presidencial de Ucrania, que agregó que el país «está dispuesto a abrir negociaciones de alto el fuego pero no acepta un ultimátum», reprodujo la cadena británica Sky News.
El comunicado atribuyó la versión del Kremlin como «un intento de quebrantar a Ucrania y obligarla a aceptar condiciones categóricamente inaceptables». Un difícil punto de inflexión
Los presidentes de Rusia y de Ucrania manifestaron el viernes sus intenciones de abrir una negociación que frene la ofensiva en marcha, pero el margen para el diálogo se fue achicando ante las acusaciones cruzadas, la retórica violenta en aumento y la continuidad de los enfrentamientos.
Zelenski, fue el primero en hablar de emprender las conversaciones «para detener la muerte de personas», tras la invasión militar que ya llegó a las calles de la capital Kiev.
Luego fue el vocero del Kremlin el que indicó que Putin también «está listo para enviar una delegación rusa a nivel de representantes de los Ministerios de Defensa y de Exteriores y la Administración presidencial para celebrar negociaciones con la delegación ucraniana», según declaraciones reproducidas por la agencia Sputnik.
Kiev propuso Varsovia como sede de un eventual encuentro, mientras que Moscú pidió que sea en Minsk, la capital bielorrusa en la que se firmaron los acuerdos que llevaron a una frágil paz entre los dos países tras los conflictos de 2014 en la península de Crimea, anexada luego por Rusia, y en las regiones de Donetsk y Lugansk, que el lunes pasado Putin reconoció como Estados independientes.
Pero la diferencia no es solamente por el lugar: el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, desconfió de la parte ucraniana, acusó a Zelenski de «mentir» en su pedido de diálogo y dijo que las conversaciones serán posibles solamente si Kiev «depone las armas». Ucrania y Estados Unidos, por su parte, también desestimaron la oferta de Rusia como poco creíble.
Las posibilidades de concretarse el diálogo parecieron reducirse aún más luego de que Putin, con un tono poco diplomático, llamó al ejército ucraniano a «tomar el poder» en Kiev y derrocar Zelenski y a su entorno, a los que calificó de «neonazis y drogadictos».
«Tomen el poder entre sus manos. Me parece que será más fácil negociar entre ustedes y yo», instó el mandatario al ejército ucraniano en una intervención en la televisión rusa.
Días atrás, el presidente estadounidense, Joe Biden, manifestó que no tiene planes de conversar con Putin y aseguró que el jefe del Kremlin se convertirá en «un paria en la escena internacional».
El papa Francisco busca mediar en el conflicto y por eso ayer visitó al embajador ruso ante la Santa Sede, Alexander Avdeev, a quien le manifestó su «preocupación por la guerra».
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
-
Fútbol & Goles!4 díasMundial 2030: La Plata afirma que el Maradona será sede, pero la FIFA no confirmó
-
Mundo 🌐5 díasLandau firmó acuerdos en Paraguay y sigue su gira en Buenos Aires
-
Judiciales ⚖️3 díasTres de cada cuatro abogados usan IA y los jueces ya detectan fallos inventados
-
CABA2 díasSentada en el Mariano Acosta: la policía llegó y crece la alarma por el Protocolo de Macri
-
CABA5 díasTerminó el motín en la comisaría del microcentro y liberaron al último policía
-
Infraestructura2 díasEzeiza casi cerrado: 14 aerolíneas suspenden vuelos por 18 días
-
Comunidad 👥3 díasLínea A: un hombre fue arrollado en la estación Acoyte
-
Islas Malvinas4 díasCaputo niega que se congele la Ley Malvinas, pero el debate quedó postergado
