La fiscal general del estado de Nueva York presentó hoy una demanda civil contra el ex presidente Donald Trump y tres de sus hijos por delitos fiscales supuestamente cometidos en su empresa y alegó que el magnate republicano aumentó su patrimonio neto en miles de millones de dólares.
La funcionaria, Letitia James, calificó el caso como “el arte del robo”.
La demanda de James, interpuesta ante un tribunal estatal de Nueva York, es la culminación de una investigación civil de tres años sobre Trump y la Organización Trump.
Los tres hijos mayores del exmandatario, Donald Jr., Ivanka y Eric Trump, también fueron acusados, junto con dos ejecutivos de la compañía desde hace mucho tiempo, Allen Weisselberg y Jeffrey McConney.
James dijo que busca 250 millones de dólares en reparaciones en nombre del estado de Nueva York, así como la prohibición de todos ellos de dirigir empresas
El expresidente, de 76 años, también está siendo investigado por su papel en el ataque al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021, así como por sus intentos de anular las elecciones presidenciales de 2020 y su manejo de documentos clasificados, lo que llevó recientemente al FBI a allanar su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
Tump, que evalúa volver a postularse en 2024, aún no fue procesado penalmente en ninguno de estos casos.
La demanda de la fiscalía «demuestra que Donald Trump infló falsamente el patrimonio neto (de sus activos) en miles de millones de dólares para enriquecerse injustamente y engañar al sistema, así como a todos nosotros», sostuvo James.
Según ella, el valor de los activos fue «manipulado repetida y persistentemente» para «animar a los bancos a prestar dinero a la Organización Trump en términos más favorables, pagar menos impuestos», o incluso «para inducir a las compañías de seguros a brindar cobertura de seguros para límites más altos y a primas más bajas».
«En resumen, mintió para obtener enormes beneficios financieros», señaló, según la agencia de noticias Europa Press.
Tras conocerse la demanda., Trump denunció en su red social Truth Social, «una nueva caza de brujas» y acusó a James de persecución política.
«Letitia James es la fiscal más corrupta de la historia de Estados Unidos», dijo su hijo Eric Trump, procesado como vicepresidente ejecutivo de la Organización Trump.
El equipo de James enumeró las acusaciones en una demanda de 222 páginas, que también apunta al exdirector financiero de la Organización Trump Allen Weisselberg y a su controlador financiero, Jeffrey McConney.
Weisselberg ya se declaró culpable ante el fiscal de distrito de Manhattan de 15 cargos de fraude y evasión de impuestos que involucraron 1.760 millones de dólares en ingresos no declarados entre 2005 y 2021.
La Organización Trump será juzgada por estos hechos en un proceso que comenzará el 24 de octubre.
James dijo que su oficina, que carece de autoridad para presentar cargos penales, envió el expediente al sistema de justicia penal, así como a la autoridad impositiva estadounidense (IRS).
«El crimen financiero de cuello blanco no es un crimen sin víctimas», dijo la fiscal.
«Cuando las personas con conexiones infringen la ley para recibir más dinero del que tienen derecho se reducen los recursos disponibles para los trabajadores, la gente común, las pequeñas empresas y todos los contribuyentes», agregó.
La demanda de James pide la «prohibición» para Donald Trump o la Organización Trump «de participar en cualquier adquisición de bienes raíces comerciales en el estado de Nueva York o solicitar préstamos de cualquier institución financiera», indicó.
Las autoridades de Nueva York investigan a Trump y su negocio familiar desde 2018, cuando el fiscal de distrito de Manhattan abrió una pesquisa sobre el entonces presidente.
La investigación civil de James comenzó el año siguiente, después de que un exabogado de Trump, Michael Cohen, diera testimonio que indicaba que la empresa había incurrido en prácticas indebidas.
«El señor Trump pensó que podía salirse con la suya con el arte del robo, pero hoy esa conducta termina», dijo James en alusión al libro de Trump «El arte de negociar».
La demanda de James se produce en medio de un torbellino de desafíos legales sin precedentes para un expresidente, incluida una investigación del FBI sobre el manejo de registros clasificados por parte de Trump y consultas sobre sus esfuerzos para anular las elecciones de 2020.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”