Cambio climático
Brasil: cae la deforestación de la Amazonía casi 34% en el primer semestre
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, destacó que estas cifras son el resultado de recursos para implementar las decisiones políticas tomadas desde que asumió el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el primero de enero pasado.
El área bajo alerta por deforestación en la Amazonia cayó el 33,6 por ciento en el primer semestre de 2023, después de cinco años consecutivos de máximos, informó hoy el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil.
Aunque los datos publicados hoy, recopilados por el Sistema de Detección de Deforestación en Tiempo Real, del Instituto de Investigaciones Especiales (Inpe), se consideran preliminares, las autoridades brasileñas destacaron los resultados obtenidos.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, destacó que estas cifras son el resultado de recursos para implementar las decisiones políticas tomadas desde que asumió el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el primero de enero pasado.
«La decisión política (es la) de enfrentar el tema del cambio climático y combatir la deforestación para lograr los niveles de deforestación cero en 2030», dijo Silva.
Silva añadió que los decretos firmados por Lula en el primer día de su gestión comenzaron a recuperar las atribuciones y competencias de los órganos de control ambiental, revirtiendo el apagón institucional que se instauró en el sector.
«Esto da autonomía para que podamos tener un equipo que sepa qué hacer, cómo hacerlo y cuándo», concluyó Silva.
Cambio climático
El Super Niño se fortalecerá hacia fin de año y podría extenderse hasta abril de 2027
Los pronósticos climáticos anticipan un período de lluvias abundantes y tormentas durante el verano. El impacto más fuerte se concentraría entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con especial atención sobre el Litoral y el noreste argentino.
El fenómeno conocido como Super Niño podría alcanzar su etapa de mayor intensidad hacia fines de 2026 y extender sus efectos durante los primeros meses de 2027. Los modelos climáticos prevén un verano con precipitaciones superiores a las habituales en distintas regiones de Sudamérica, con posibles consecuencias sobre los ríos y las zonas que ya registran crecidas.
De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de EEUU, dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el evento se fortalecería hasta fin de año y mantendría una intensidad fuerte a muy fuerte durante el trimestre enero-marzo de 2027. El organismo estimó una probabilidad superior al 83% de que se concrete ese escenario, según el informe publicado el 8 de octubre.
Para la Argentina, el período de mayor impacto se ubicaría entre diciembre y enero, en coincidencia con una etapa de lluvias importantes en el centro y el norte del país.
Hasta cuándo podría extenderse el Super Niño
Las proyecciones no establecen una fecha precisa para el final del fenómeno. El meteorólogo de Meteored Mauricio Saldívar señaló que el Super Niño podría prolongarse sobre la cuenca del Plata «hasta al menos abril».
En la misma línea, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó en su actualización de septiembre una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista, al menos, hasta febrero.
De todos modos, los pronósticos estacionales permiten identificar tendencias generales, pero no anticipar con exactitud cuándo se producirá cada tormenta ni qué intensidad tendrá en una localidad determinada.
Cuáles serán las provincias más afectadas
Según el meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, las áreas argentinas que podrían recibir las precipitaciones más abundantes son:
- Misiones.
- Corrientes.
- Entre Ríos.
- Este de Formosa.
- Este de Chaco.
- Noreste de Santa Fe.
El escenario de lluvias intensas también alcanzaría a los estados brasileños de Santa Catarina, Paraná y Río Grande do Sul, además de Uruguay y el este de Paraguay.
La atención sobre los ríos Paraná y Paraguay
Uno de los principales puntos de preocupación es el posible impacto de las precipitaciones sobre las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay.
Las lluvias abundantes en las provincias del Litoral y en los territorios vecinos podrían trasladarse a esos cursos de agua y provocar crecidas aguas abajo. Por eso, el seguimiento del fenómeno no se limita a los registros de precipitaciones: también resulta importante observar la evolución de los niveles de los ríos.
El desarrollo del Super Niño durante los próximos meses será clave para evaluar la magnitud de sus efectos. Mientras tanto, los organismos meteorológicos mantienen bajo observación la evolución de las condiciones del Pacífico ecuatorial y sus posibles consecuencias sobre el clima regional.
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