Espionaje
Espionaje ilegal: Melo, abogado y ex espía se negó a declarar
El juez Auge los acusa de utilizar la estructura de la Agencia Federal de Inteligencia para practicar espionaje político de un gran y variado número de personas, algunos de ellos opositores políticos al gobierno liderado por Mauricio Macri y otros pertenecientes a su misma bandera política.
El abogado y ex espía Facundo Melo se negó a declarar este viernes en el inicio de una nueva ronda de indagatorias de la causa en la que se investigan supuestas maniobras de espionaje político ilegal protagonizadas por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno del expresidente Mauricio Macri.
El exagente de la AFI aprovechó la audiencia para denunciar supuestas irregularidades en el peritaje de su teléfono celular y en el comienzo de la causa inspirado en la confesión del narcotraficante Sergio «Verdura» Rodríguez; y se negó a responder preguntas.
melo fue imputado por participar de al menos ocho maniobras de inteligencia ilegal entre las que se encuentra el espionaje a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé, lo había citado a ampliar su indagatoria a instancias de los fiscales Santiago Eyherabide y Cecilia Incardona que lo imputaron por participar de al menos ocho maniobras de inteligencia ilegal entre las que se encuentra el espionaje a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Melo, junto a otros exagentes, está acusado de haber participado también en el espionaje contra el diputado Waldo Wolff, los ex diputados Nicolás Massot y Emilio Monzó, los dirigentes sindicales Pablo y Hugo Moyano, el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli y el empresario Salvatore Pica y su pareja Florencia Macri, hermana del ex presidente.
«ahora te vamos a nominar para el premio espía marzo de 2018», fueron algunos de los wasapp encontrados en las pericias TELEFÓNICAS entre el grupo «super mario bross».
La audiencia, que se concretó por la plataforma virtual Zoom, fue la primera de 24 indagatorias que concluirán en octubre con las declaraciones del secretario privado del ex presidente Mauricio Macri, Darío Nieto, y de los ex jefes de la central de espías, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.
Melo ingresó a la AFI mientras también se desempeñaba como abogado de un barrabrava del Club Atlético Independiente, Damián Lagaronne, que ese encontraba detenido por la causa conocida con el nombre de ese club de fútbol en la que la fiscalía apuntaba a involucrar a Pablo y Hugo Moyano.
A pesar de haber denunciado que fue forzado a direccionar las declaraciones de su defendido en contra de los Moyano, los fiscales de la causa de espionaje detectaron diálogos de Melo con otro de los espías que integraban el grupo de whatsapp «Súper Mario Bross» donde le festejaban sus aportes con frases como «joya amiguito, bárbaro, un espectáculo, ahora te vamos a nominar para el premio espía marzo de 2018».
Durante la audiencia, Melo cuestionó el supuesto adelantamiento de la extracción de información de su teléfono celular: su defensa dijo que estaba prevista para el 3 de septiembre -fecha para la cual contaba con un perito de parte, aunque había pedido postergación, porque debía permanecer aislado por Covid- y que la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional, por orden judicial, adelantó la apertura de sobres para el lunes pasado.
El otro de los puntos cuestionados por la defensa del imputado fue el origen del expediente: su abogado asegura que existen contradicciones en la declaración del narcotraficante «verdura» Rodríguez ante el primer juez del caso, Federico Villena, quien dijo que Melo lo contactó para pedirle que coloque un explosivo al frente de un edificio ubicado en la avenida Callao donde se presumía que residía el ex funcionario del ministerio de Defensa, José Luis Vila.
A pesar de su negativa a ampliar su indagatoria, Melo ya había aceptado declarar antes en este expediente y también lo había hecho ante la comisión bicameral de fiscalización de los organismos de inteligencia, oportunidades en las que aportó información sobre cómo fue el espionaje ilegal realizado desde la AFI durante el gobierno de Macri.
En sus declaraciones, como lo hicieron también otros exespías, Melo había apuntado a la responsabilidad de quien fuera el jefe de operaciones especiales de la AFI, Alan Ruiz, a quienes los ex agentes le endilgaron un vínculo directo con la ex cúpula de la AFI.
La ronda de indagatorias continuará la semana que viene que arrancará el lunes con la citación al exespía Leandro Araque y el martes al exagente Jorge «Turco» Sáez, sindicado como quien reclutó a la mayoría de los integrantes del grupo «Súper Mario Bross».
La nueva ronda implicará las ampliaciones de indagatorias de unos veinte ex agentes de la AFI, la de la ex empleada de la dirección de Documentación Presidencial, Susana Martinengo; las declaraciones de Arribas y Majdalani; y la primera convocatoria al secretario de Macri, prevista para el 6 de octubre.
A todos se los acusa de «haber conformado una organización criminal construida desde el propio aparato del Estado central, en especial desde el Poder Ejecutivo Nacional y una de sus dependencias directas, la Agencia Federal de Inteligencia» desde la cual llevaron a cabo actividades de inteligencia ilegal en distintos períodos y en diversas jurisdicciones, según surge de la imputación que les fue remitida a las partes.
«Se utilizó la estructura de la Agencia Federal de Inteligencia para practicar espionaje político de un gran y variado número de personas, algunos de ellos opositores políticos al gobierno liderado por Mauricio Macri y otros pertenecientes a su misma bandera política», sostuvo el juez Augé en el texto en el que detalló cómo fueron las maniobras que tuvieron como víctimas a la vicepresidenta Cristina Fernández y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.
Tanto los fiscales como el juez ubicaron a Arribas y Majdalani en lo más alto de la estructura del espionaje ilegal, en tanto que el magistrado especificó que «el objetivo de estas tareas de inteligencia ilícita fue, a partir de la información recolectada, influir en la situación institucional, política y social del país».
«Las órdenes que (Arribas y Majdalani) impartieron a sus agentes y las actividades que ellos realizaron fueron justamente las que la propia ley prohíbe realizar, esto es, obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción», sostuvo el juez.
Debajo de ellos se habrían ubicado el ex jefe de operaciones especiales de la AFI, Alan Ruiz, y el ex director de Contrainteligencia, Diego Dalmau Pereyra, quienes habrían oficiado de canal funcional para dar las órdenes a los espías que llevaban a cabo las tareas en el territorio, según surge del expediente judicial.
Espionaje
La Cámara Federal blindó a Macri, Arribas y Majdalani: rechazó llevar el espionaje a Casación
Por dos votos contra uno, la Sala I de la Cámara Federal porteña cerró la puerta para que la Cámara de Casación revise el sobreseimiento de los ex jefes de la AFI macrista y del propio ex presidente, acusados de infiltrar ilegalmente los correos electrónicos de políticos, sindicalistas y periodistas. La causa, iniciada a partir de un disco rígido recuperado durante la intervención del organismo, sigue con la amenaza de un recurso directo ante la instancia previa a la Corte Suprema.
Dos magistrados con historia de fallos favorables al macrismo volvieron a proteger a los ex integrantes de la cúpula de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). La Sala I de la Cámara Federal rechazó el recurso presentado por los querellantes para que la Cámara de Casación revise la confirmación del sobreseimiento de Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y el ex presidente Mauricio Macri en la causa por la supuesta infiltración ilegal en correos electrónicos de dirigentes políticos, sindicales y periodistas. La decisión fue adoptada por mayoría, con el único voto disidente del juez Pablo Bertuzzi, quien consideró que los requisitos para habilitar la instancia superior estaban acreditados.
La causa tiene origen en una denuncia presentada por Cristina Caamaño, ex interventora de la AFI durante el gobierno de Alberto Fernández, quien sostuvo que en el marco de la intervención del organismo se encontró un disco rígido con rastros de haber sido utilizado para almacenar información de inteligencia sobre políticos, periodistas, dirigentes y fuerzas policiales. La información había sido eliminada, aunque no de manera segura, lo que permitió recuperarla y dar sustento a la denuncia. La investigación quedó en manos del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien dictó los sobreseimientos de Macri, Arribas, Majdalani y del ex jefe de Gabinete de la AFI, Dario Biorci.
El argumento de los sobreseimientos: la cadena de custodia como escudo
La Sala I había confirmado los sobreseimientos a principios de septiembre pasado con el voto de los jueces Mariano Llorens y Pablo Yadarola, argumentando que los discos rígidos en cuestión no habían sido preservados con los recaudos mínimos que garanticen su autenticidad e integridad. El argumento era técnico en su forma pero político en sus consecuencias: si la prueba no puede garantizarse, no hay delito que perseguir. «La ausencia de recaudos mínimos de preservación no puede ser suplida por la mera afirmación de que no se detectó adulteración, máxime cuando el propio peritaje reconoció que las modificaciones eran técnicamente posibles», habían sostenido los camaristas al confirmar los sobreseimientos.
Frente a esa decisión, los querellantes, la ex diputada nacional Gabriela Troiano y el ex senador bonaerense Gustavo Traverso, presentaron un recurso para que la Cámara de Casación revisara los sobreseimientos. La respuesta fue el rechazo.
Llorens y Yadarola cierran la puerta; Bertuzzi disiente
El juez Llorens sostuvo que la fundamentación del recurso de Casación resulta insuficiente y que los querellantes «evidencian un intento de reeditar una discusión que ha tenido respuesta fundada por parte de esta Sala». En el mismo sentido se pronunció el juez Pablo Yadarola, quien señaló que los argumentos esgrimidos no configuran «una crítica especial orientada a poner en crisis el razonamiento que sustenta el fallo atacado».
Bertuzzi, en cambio, quedó en minoría. El magistrado consideró que los requisitos para habilitar la revisión de Casación sobre los sobreseimientos de Macri, Arribas, Majdalani, Biorci y dos agentes de identidad reservada estaban efectivamente acreditados. Su disidencia abre un interrogante sobre la solidez del blindaje construido por la mayoría.
Un patrón que se repite: la misma Sala, el mismo resultado
La decisión de la Sala I no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que los sectores críticos del Poder Judicial denominan lawfare. Días antes de este fallo, la misma Sala I había rechazado el pedido de los ex querellantes en la causa $Libra para ser reincorporados a esa investigación, con idéntica argumentación: ninguno de los damnificados habría demostrado una aplicación errónea de la ley o una supuesta arbitrariedad que habilite la discusión en Casación. Bertuzzi, Llorens y Yadarola actuaron de manera coordinada también en ese caso.
La causa de espionaje nació en el contexto de la intervención de la AFI ordenada por Alberto Fernández al asumir la presidencia, una decisión que buscó auditar el aparato de inteligencia heredado del macrismo. Lo que encontraron los interventores fue un organismo con prácticas de vigilancia política activa sobre opositores, periodistas y dirigentes sindicales. Que la justicia federal haya optado por concentrar el debate en la cadena de custodia de los soportes informáticos, antes que en la gravedad de los hechos denunciados, habla menos de garantías procesales y más de protección política.
¿Qué sigue?
Con el recurso de Casación rechazado, los apelantes evalúan recurrir directamente a la instancia previa a la Corte Suprema de Justicia, una opción que aún está abierta y que definirán en los próximos días. Si se concreta ese paso, la discusión sobre la validez de la prueba digital y la legalidad de las operaciones de inteligencia de la AFI macrista llegará al tribunal de mayor jerarquía antes de la Corte, con todo lo que eso implica en términos políticos y judiciales.
Lo que tenés que saber:
- La Sala I de la Cámara Federal rechazó por mayoría el recurso para que Casación revise el sobreseimiento de Macri, Arribas, Majdalani y Biorci en la causa por espionaje ilegal.
- El único voto disidente fue el del juez Bertuzzi, quien consideró que el recurso debía ser admitido.
- La causa se originó en el hallazgo de un disco rígido con registros de inteligencia política durante la intervención de la AFI en el gobierno de Alberto Fernández.
- La misma Sala I también rechazó recientemente el pedido de reincorporación de querellantes en la causa $Libra, con idénticos argumentos.
- Los querellantes evalúan recurrir directamente a la instancia previa a la Corte Suprema.
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