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CABA

Denunciaron penalmente al Gobierno de Larreta por espionje ilegal a través de datos biométricos

El delito prevee penas de un mes a dos años de cárcel e inhabilitación al funcionario público que «revelare hechos, actuaciones, documentos o datos que por ley deben ser secretos» y fue durante el período del ex ministro D´Alessandro.

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La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) denunció penalmente por «violación de secretos» a las autoridades del Gobierno porteño por la presunta utilización de datos biométricos sin una «justificación racional».

La investigación fue realizada por el fiscal Sergio Rodríguez, quien el último jueves resolvió, en un expediente de 31 páginas, efectuar la denuncia penal por hechos que se encuadran en el de «acción pública previsto en el artículo 157» del Código Penal.

Ese artículo prevé penas de un mes a dos años de cárcel e inhabilitación al funcionario público que «revelare hechos, actuaciones, documentos o datos que por ley deben ser secretos».

El viernes último, la causa fue sorteada y será el Juzgado Federal y Correcional N° 3 el que en adelante investigue los hechos.

En las actuaciones previas, el fiscal había consignado que tomó conocimiento a partir de notas periodísticas de posibles irregularidades en el «uso de datos biométricos por parte del Gobierno de la Ciudad» provistos por el Registro Nacional de las Personas (Renaper), en el marco de un convenio suscripto entre ese organismo y el Ministerio de Justicia y Seguridad de CABA en 2019, cartera que en aquel momento era conducida por Marcelo D’Alessandro, quien renunció al cargo por la filtración de chats de otra causa.

En ese convenio se estableció que el Renaper brindaría «información disponible en sus sistemas informáticos» para «identificar y/o verificar la identidad de las personas humanas sobre las cuales el Ministerio desarrolle las tareas requeridas por el Ministerio Público Fiscal, el Poder Judicial Nacional, Provincial y de la Ciudad Autónoma».

Pero en el mismo acuerdo se establecía que «se encontraba prohibida la utilización de la información brindada» para «fines distintos a los mencionados».

En otro pasaje del documento, Rodríguez precisó que el delito de «violación de secretos» sanciona a todo aquel funcionario que «se introduce o penetra de cualquier forma a un banco de datos personales sin autorización, pero no especifica la manera de acceso, admitiéndose cualquier vía de ingreso».

Sobre ese punto, observó que «el acceso/consultas» a la base de datos del Renaper por parte del Ministerio de Justicia y Seguridad de CABA en el marco del citado convenio «parecería no tener una justificación racional a la luz de los datos aportados, lo que permitiría presumir que esos accesos no estarían justificados, por lo que podría calificárselos de ilegales».

En 2019, se incorporó en CABA el Sistema de Reconocimiento Facial de Prófugos (SRFP) que se contrastaría con la base de datos de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (Conarc), pero «salvo orden judicial, se encontraba prohibido incorporar imágenes y registros de otras personas que no se encuentren registradas», advirtió Rodríguez.

A partir del análisis de los datos, Rodríguez llegó a la conclusión que «existió una migración en cantidades exorbitantes de datos biométricos desde el Renaper al Ministerio de Justicia y Seguridad de CABA y/o la Policía de la CABA con motivo de las prevenciones efectuadas o para la carga y alimentación del SRFP».

«Tanto el peritaje como la propia información brindada por el Renaper dan cuenta de más de 18 millones de consultas de registros existentes en los archivos remitidos», agregó.

Lo llamativo para Rodríguez es que hasta 2020 el Conarc tenía 40.000 registros de personas buscadas por el Poder Judicial, mientras que de los datos del Renaper se desprende que el número de consultas anuales del Ministerio de Justicia porteño fue 2.563.190 en 2019; 5.420.590 en 2020; 6.969.878 2021 y 3.367.330 en 2022.

Por lo tanto, el fiscal resolvió iniciar «un sumario administrativo» para las autoridades del Renaper por la información brindada y por no velar por el cumplimiento de la ley 25.326 de Protección de Datos Personales; y efectuar la denuncia penal contra los funcionarios del Gobierno de la Ciudad.

Entre las personas por las que el Gobierno porteño solicitó datos se encuentran la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; la fallecida titular de Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini; el dirigente del Polo Obrero Eduardo Belliboni; el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni; la diputada nacional del Frente de Izquiera Myriam Bregman; el dirigente social Juan Grabois.

El fiscal Rodríguez relevó que la mayor cantidad de solicitudes recayeron sobre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (226 consultas), el desaparecido policía proteño Arshak Karhanyan (92 veces) y el presidente Alberto Fernández (76 consultas).

Pero también hay dirigentes de Juntos por el Cambio (JxC) y personas afines al principal partido de la oposición: la presidenta del PRO en uso de licencia, Patricia Bullrich; la referente de la Coalición Cívica Elisa Carrió; el precandidato a jefe de Gobierno porteño Ricardo López Murphy; el diputado de Avanza la Libertad José Luis Espert; el gobernador jujeño y precandidato a presidente del radicalismo, Gerardo Morales; el diputado radical Facundo Manes y el precandidato a presidente por la Libertad Avanza, Javier Milei.

CABA

Del estadio al barrio: cómo el gesto de la Scaloneta se convirtió en un acto de identidad popular

Un taller de serigrafía del barrio porteño de Boedo se volvió viral al ofrecer estampados gratuitos de la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas», la misma imagen que los jugadores de la Scaloneta desplegaron tras vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Este sábado abre sus puertas de 13.30 a 16.30 en Castro 934.

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El gesto de los jugadores de la Selección argentina al desplegar la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas» tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 dejó una huella que va mucho más allá del fútbol. Ahora, en el corazón del barrio de Boedo, un taller de impresión y serigrafía decidió hacer suya esa imagen y ofrecerla de manera gratuita a quien quiera llevarla en su ropa, su bandera o cualquier pedazo de tela.

La propuesta de @imprentacumbre, ubicada en Castro 934, se viralizó rápidamente en las redes sociales y transformó el local en un punto de encuentro para hinchas que quieren mantener vivo el símbolo patrio que la Scaloneta le mostró al mundo. El diseño replica la imagen que se vio en el estadio en Estados Unidos: el mapa de las Islas Malvinas con la leyenda histórica y las tres estrellas que representan las dos Copas del Mundo y la Copa América conquistadas por el seleccionado en el último ciclo.

«Nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende»

Los responsables del taller fueron contundentes al explicar el espíritu de la iniciativa. «Pasás con un pedazo de trapo y te llevás una bandera histórica», sintetizaron. Y completaron: «De acá no se baja nadie y esto sigue. A defender lo que es nuestro: nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende». La convocatoria no surgió de una campaña publicitaria sino de la respuesta espontánea de la comunidad, que los instó a repetir la jornada luego de una primera apertura que también desbordó de concurrentes.

La iniciativa cobró aún más significado en el contexto político que rodeó a la bandera desde el momento en que los jugadores la desplegaron en el campo de juego. La exhibición generó la apertura de un expediente disciplinario por parte de la FIFA, que prohíbe manifestaciones políticas en sus competencias, y desató un cruce inesperado: el presidente Javier Milei, declarado admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, cuestionó el gesto de los futbolistas en redes sociales, calificando el reclamo como «berrinches de adolescente termo mononeuronal». La contradicción entre un presidente que ideológicamente reivindicó a quien condujo a Gran Bretaña en la guerra de 1982 y el reclamo de soberanía de los propios jugadores nacionales generó repercusiones en todo el espectro político.

Una cita popular este sábado en Boedo

La nueva jornada de estampado gratuito está confirmada para este sábado, de 13.30 a 16.30 horas, en Castro 934, Boedo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La dinámica es simple: quien lleve cualquier prenda o tela podrá estampar de manera gratuita el diseño de las Islas Malvinas con la inscripción histórica y las tres estrellas. No se requiere ningún requisito previo.

Más allá de la anécdota futbolera, la propuesta de la imprenta de Boedo refleja un estado de ánimo colectivo: el de una sociedad que, incluso en la derrota deportiva de la final ante España, eligió aferrarse a los símbolos que la Selección supo encarnar durante el torneo. La soberanía sobre las Islas Malvinas no es una causa que dependa de los resultados en una cancha, pero el gesto de los jugadores logró instalarla nuevamente en el centro del debate público.

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