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Denuncia

Citan a indagatoria al policía acusado de gasear a una niña en represión contra jubilados

El juez federal Sebastián Ramos convocó al oficial Cristian Rivaldi para el 6 de mayo, tras ser acusado de usar gas lacrimógeno de manera desmedida contra una niña de 10 años y su madre durante una protesta pacífica en el Congreso.

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El Argentino Diario-Niña gaseada por la policía en represión en el Congreso.

Un acto de represión que conmocionó al país

El 11 de septiembre del año pasado, una marcha de jubilados frente al Congreso Nacional terminó en un episodio que generó indignación y repudio generalizado. En medio de la protesta, el oficial de la Policía Federal Cristian Rivaldi fue señalado por rociar gas lacrimógeno a corta distancia contra Carla Pegoraro y su hija Fabrizia, de tan solo 10 años, quienes se encontraban sentadas en la vía pública sin representar amenaza alguna.

El fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación, calificó el accionar de Rivaldi como «desmedido e injustificado», y detalló que el uso del Disuasivo Presurizado Orgánico provocó en la niña una conjuntivitis química que le causó dolor y malestar durante varios días. La madre y la hija tuvieron que ser asistidas en el lugar por las dolencias en los ojos, un hecho que quedó registrado en imágenes que rápidamente se viralizaron en redes sociales, generando una ola de críticas hacia las fuerzas de seguridad.

La citación judicial y el contexto del caso

El juez Sebastián Ramos accedió al pedido del fiscal y citó a Rivaldi a declarar el próximo 6 de mayo. Según fuentes judiciales, el oficial podrá designar un abogado de confianza o recurrir a un defensor oficial. La causa busca determinar si el accionar del policía constituye un abuso de autoridad y una violación a los derechos humanos, en un contexto donde el uso de la fuerza policial en manifestaciones ha sido objeto de múltiples cuestionamientos.

Este caso no es un hecho aislado. En los últimos años, organizaciones de derechos humanos han denunciado un incremento en el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad en protestas sociales. Según un informe de Amnistía Internacional, en Argentina se registraron al menos 15 casos de represión violenta en manifestaciones durante 2022, con un saldo de heridos y detenciones arbitrarias.

El impacto social y político del caso

El episodio de Fabrizia Pegoraro no solo expone la vulnerabilidad de los manifestantes frente a la represión policial, sino que también pone en evidencia la falta de protocolos claros para el uso de armamento no letal. «Es inadmisible que un agente de seguridad utilice gas lacrimógeno contra una niña. Esto no es un error, es una muestra de la impunidad con la que actúan algunos sectores de las fuerzas», expresó Estela Díaz, ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires.

Por su parte, la madre de Fabrizia declaró en su momento que «no había ninguna razón para que nos atacaran. Estábamos sentadas, pacíficamente, y de repente sentí el ardor en los ojos de mi hija». Estas palabras reflejan el dolor y la impotencia de quienes, lejos de buscar confrontación, se ven afectados por un sistema que muchas veces prioriza la represión por sobre el diálogo.

Un debate urgente sobre el uso de la fuerza

El caso Pegoraro reabre el debate sobre la necesidad de reformar las políticas de seguridad en la Argentina. Mientras, el Gobierno nacional asegura que trabaja en la “capacitación” de las fuerzas para evitar excesos, sin embargo, los hechos demuestran lo contrario, porque, además, la represión es fogoneada por el propio Javier Milei y su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la falta de sanciones ejemplares en casos similares alimenta la percepción de impunidad y erosiona la confianza de la ciudadanía en las instituciones.

La citación a indagatoria de Cristian Rivaldi es un paso importante, pero insuficiente si no se acompaña de una revisión integral de los inconstitucionales “protocolos antipiquetes”. En un país donde las manifestaciones son una herramienta clave para la expresión social, garantizar el respeto por los derechos humanos debe ser una prioridad ineludible.

DDHH

A 32 años del atentado, la AMIA reclamó que la causa está “cajoneada”

En el acto conmemorativo del ataque terrorista del 18 de julio de 1994, el presidente de la mutual judía, Osvaldo Armoza, cuestionó con dureza a la Justicia federal por el estancamiento de la investigación, exigió avanzar con el juicio en ausencia y reclamó al Gobierno reforzar la seguridad en la Triple Frontera ante la amenaza iraní.

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La AMIA señala a jueces, fiscales y al Gobierno en un reclamo sin respuesta.

A 32 años del peor ataque terrorista de la historia argentina, el país volvió a detenerse ante Pasteur 633 para recordar a las 85 personas asesinadas y más de 300 heridas en la voladura de la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrada el 18 de julio de 1994. La conmemoración, adelantada este año al viernes 17 en respeto al Shabat, reunió frente al edificio reconstruido del barrio porteño de Once a familiares de las víctimas, sobrevivientes, dirigentes comunitarios y funcionarios nacionales, entre ellos el presidente Javier Milei, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

El acto, conducido por el reconocido actor Martín Seefeld, quien perdió a su amigo Fabián Schalit en el atentado, se inició con el sonido de la sirena a las 09:53, la hora exacta en que la explosión destruyó el edificio tres décadas atrás. Bajo el lema «Hoy no podemos perder la memoria», los nombres de las 85 víctimas fueron leídos en voz alta por familiares directos, como ha sido tradición en cada aniversario.

32 años de impunidad: una herida que no cicatriza

El discurso central estuvo a cargo de Osvaldo Armoza, presidente de la AMIA, quien abrió su intervención afirmando que «luego de 32 años, el terrorismo asesino» no logró «vencernos». Sin embargo, la emotividad del reconocimiento a la resiliencia comunitaria cedió rápidamente ante un diagnóstico contundente sobre el estado de la causa judicial. «Nos dejó una herida profunda, y la impunidad no permite que esa herida cicatrice», afirmó Armoza ante un Milei que lo seguía desde la primera fila, visiblemente emocionado.

La frase más lapidaria llegó cuando el titular de la mutual evaluó el desempeño del sistema judicial en el último año: «Durante este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa. Es como si estuviese detenida, adormecida o cajoneada«, afirmó. El reclamo de Armoza se inscribe en una historia que acumula décadas de promesas incumplidas, testigos sospechosos, encubrimientos documentados y una arquitectura institucional que parece más funcional a la dilación que a la verdad.

Juicio en ausencia: el laberinto burocrático que no termina

Armoza dirigió su reclamo con nombre y apellido hacia la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Diego Barroetaveña, Javier Carbajo y Ángela Ledesma, quienes deben resolver la validez constitucional del juicio en ausencia contra los 10 acusados iraníes. «Exigimos que resuelvan de manera urgente y definitiva. No podemos seguir atrapados en laberintos burocráticos ni en debates estériles», reclamó el titular de la AMIA.

La situación tiene ribetes kafkianos: en mayo pasado, la propia Cámara Federal había destrabado el avance del proceso, pero la Cámara de Casación mantiene pendiente el pronunciamiento sobre la constitucionalidad de esa instancia. Uno de los señalados por Armoza, el juez Barroetaveña, se encontraba entre el público durante el discurso. Según consignaron varios medios, al escuchar su nombre mantuvo la mirada baja y apenas intercambió palabras con un colega.

También recayeron cuestionamientos directos sobre el juez federal Daniel Rafecas, titular de la instrucción: «Debe concertar de inmediato los pasos previos al juicio oral. Es incomprensible esta lentitud en permitir que el proceso sobre el juicio en ausencia siga avanzando», señaló Armoza, quien además advirtió que el Juzgado Federal N° 6 lleva seis años sin un magistrado titular y exigió al Poder Ejecutivo cubrir esa vacante.

Basso aplaudido, Miranda cuestionado: la disputa en el Ministerio Público

El presidente de la AMIA marcó una diferencia explícita entre los fiscales intervinientes. Destacó la labor del fiscal Sebastián Basso, aunque le reclamó profundizar la investigación para esclarecer preguntas que permanecen abiertas después de tres décadas: el origen del explosivo utilizado, el lugar donde se ensamblaron los materiales del atentado y la identidad de quienes brindaron apoyo local a la célula terrorista.

En contraste, Armoza calificó como «absolutamente nulo» el accionar del fiscal Gonzalo Miranda y solicitó al procurador general, Eduardo Casal, que revise su designación. El pedido de remoción de un fiscal desde el escenario del acto más visible del año en materia de derechos humanos constituye, por sí solo, una señal de la profunda desconfianza que la entidad judía mantiene hacia sectores del Ministerio Público.

Triple Frontera, pasos internacionales e Interpol: el mensaje a Milei

Sobre el final de su discurso, Armoza giró hacia la dimensión de la seguridad exterior y dirigió un mensaje directo al presidente Milei, quien lo escuchaba de pie en primera fila. «La vulnerabilidad de nuestros límites geográficos es un riesgo que ya no nos podemos permitir», afirmó, con foco en la Triple Frontera y en los pasos limítrofes con Bolivia y Chile como zonas de riesgo ante la presencia de redes vinculadas al terrorismo de origen iraní.

Armoza también reclamó que Interpol mantenga vigentes las alertas rojas contra los acusados y que Brasil declare a Hezbollah como organización terrorista, en tanto la colaboración regional, sostuvo, «no es una opción, es un deber de supervivencia». La mención a una información que relacionaría a Carlos Telleldín, figura clave del encubrimiento, con allegados a diplomáticos iraníes que habría estado en poder de la SIDE por décadas sin ser informada, sumó un nuevo elemento de tensión al panorama judicial.

Puntos clave

  • El presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, afirmó que la causa lleva un año sin novedades relevantes y la calificó como «detenida, adormecida o cajoneada».
  • Exigió a la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal que resuelva «de manera urgente y definitiva» la validez del juicio en ausencia contra los 10 acusados iraníes.
  • Cuestionó al juez Daniel Rafecas por la lentitud en los pasos previos al juicio oral y denunció que el Juzgado Federal N° 6 lleva seis años sin titular.
  • Calificó como «absolutamente nulo» el desempeño del fiscal Gonzalo Miranda y pidió al procurador Eduardo Casal revisar su designación.
  • Reclamó al Gobierno reforzar controles en la Triple Frontera y en pasos con Bolivia y Chile, y solicitó que Interpol mantenga las alertas rojas contra los acusados.
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