Conectate con El Argentino

Géneros 🟣

Dora Barrancos y Thelma Fardin en el CCK por una reforma judicial feminista

Barrancos entrevistó a Fardín esta tarde en la sala Argentina del Centro Cultural Kirchner en la charla “testimonios que mueven el mundo”, que formó parte de la tercera edición del ciclo “Nosotras Movemos el Mundo”, organizado por el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

Publicado hace

#

La actriz Thelma Fardín, quien todavía lucha para que el actor Juan Darthés sea enjuiciado por haber abusado de ella cuando era menor de edad, y la investigadora Dora Barrancos coincidieron este sábado en considerar urgente una reforma judicial que proteja a mujeres y disidencias.

Barrancos entrevistó a Fardín esta tarde en la sala Argentina del Centro Cultural Kirchner en la charla “testimonios que mueven el mundo”, que formó parte de la tercera edición del ciclo “Nosotras Movemos el Mundo”, organizado por el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

Durante ese diálogo, la actriz sostuvo: “necesitamos una reforma judicial feminista que no sólo sea para la justicia federal, sino que remueva obstáculos y garantice derechos provincia por provincia. En el Poder Judicial hay sin dudas una casta que no se ha deconstruido; ese es el siguiente camino que hay que allanar en un momento en que la Justicia se habla a sí misma y no habla con la sociedad, hoy abusar de una criatura tiene la misma pena que librar un cheque sin fondos”.

Desde su experiencia, Fardín señaló que “es muy injusto que las víctimas tengamos que saber tanto sobre los mecanismos judiciales para sufrir un poco menos, las víctimas terminamos como espectadoras de un partido de tenis que los abogados del victimario juegan contra el Poder Judicial; frente a esos desafíos tenemos que seguir de pie y con la frente en alto”.

“Frente al abuso y la violencia son muchos los caminos posibles a transitar y tuve la suerte de tener mucha gente dispuesta a dar el salto conmigo, yo hablo desde una serie de privilegios enormes porque soy una mujer blanca heterosexual de clase media trabajadora; sin embargo, tuve la sensación muy fuerte de que si animarme a denunciar servía para que alguien del otro lado no se sienta sola frente a una experiencia similar y supiese que podía buscar ayuda era más que suficiente”, indicó.

En ese sentido, enfatizó: “No me podía hacer la boluda, yo veía un sinfín de violencia para las que denunciaban y el dolor de las causas que prescribían y cuando ellas se animaban a hablar eran víctimas de una cultura de violación que las ponía en el lugar de las locas o que difamaban, la indignación por el dolor de esas mujeres es la que me llevó a hacer lo que estaba en mis manos que era denunciar lo que me había pasado”.

“Jamás me imaginé el abrazo de toda la sociedad, me preparé para el peor escenario y recibí una catarata de empatía que pensé que no teníamos. Fue un empuje para la causa individual y para la causa colectiva; cuando empecé a pensar en hacer la denuncia lo primero que me di cuenta es que era algo que no había manera de hacerlo sola y eso me catapultó al abrazo colectivo primero privado y después en público”, añadió.

Fardín apuntó que “los medios internacionales identifican mi caso como ‘el me too argentino’, creo que hay una cuota de eso pero que la experiencia del feminismo argentino va mucho más allá».

«El ‘me too’ en Estados Unidos es algo más individual y de un feminismo de tacos altos para el que es muy cómodo instalar temas desde una alfombra roja, en Argentina el proceso es más profundo y colectivo”, consideró.

Barrancos, por su parte, destacó que “en Argentina el feminismo ha consolidado la idea de que sólo se hará justicia social con justicia de género, aún en medio de la pandemia pudimos construir la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que fue un salto extraordinario para mujeres y personas gestantes, luego la Ley de Cupo Laboral Trans, y también la decisión de desacomodar el binarismo con el nuevo DNI”.

En el contexto del encuentro los medios públicos realizan este fin de semana una transmisión especial conjunta de carácter federal desde el Centro Cultural Kirchner con entrevistas en vivo y la cobertura de lo que sucede en todas las sedes de Nosotras Movemos el Mundo.

Este fin de semana desde las 18 vía streaming se puede seguir la transmisión en vivo por la plataforma Contar, los canales de youtube y facebook de Télam, de TV Pública, de la Secretaría de Medios y Comunicación Pública, del Ministerio de las Mujeres, del Ministerio de Cultura, del Centro Cultural Kirchner, y de Tecnópolis o escuchar por radio Nacional Rock (FM 93.7).

Los canales públicos de las provincias y de las universidades se suman a esta cobertura.

Espectáculos 🎭

Femicida en pantalla: la película «Barreda» no escapa del relato del asesino

El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Tres décadas después, Prime Video estrena una película protagonizada por Luis Machín que reconstruye el caso, el juicio y la figura de las víctimas, aunque no todo lo que muestra tiene respaldo documental.

Publicado hace

#

La pantalla volvió a poner en el centro de la escena uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina. «Barreda», la película de Prime Video dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), llegó a la plataforma este viernes y reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda en su casa de La Plata.

Luis Machín encarna al femicida; Carla Peterson interpreta a su esposa Gladys McDonald; Mercedes Morán da vida a la suegra Elena Arreche; y Maite Lanata y Margarita Páez encarnan a las hijas Cecilia y Adriana. La producción recorre el crimen, el juicio oral de 1995 y algunas dimensiones más íntimas de la vida familiar del femicida, combinando hechos verificados con escenas de elaboración ficcional.

El arma que regaló la suegra: un dato confirmado

Uno de los elementos más fuertes del relato tiene sustento documental. La película muestra que la suegra de Barreda, Elena Arreche, le obsequió la escopeta con la que el odontólogo posteriormente mató a las cuatro mujeres de su familia. Se trata de una Víctor Sarasqueta calibre 16, un arma de origen español que el femicida utilizaba para la caza.

Durante el juicio oral, el propio Barreda declaró que el arma había sido un regalo de su suegra. El dato también aparece registrado en distintas reconstrucciones periodísticas del caso. Según la declaración del acusado, después de los asesinatos se deshizo del arma arrojándola en la zona de Punta Lara, en Ensenada, episodio que la película también recrea.

Pirucha, la vidente: personaje real con un rol todavía discutido

El personaje interpretado por Paola Barrientos es uno de los que más puede generar dudas entre quienes no conocen el caso en detalle, pero tiene existencia real. María de las Mercedes Guastavino, conocida como «Pirucha», fue una vidente que mantuvo un vínculo cercano con Barreda y que declaró en el juicio de 1995.

Según distintas reconstrucciones del caso, la mujer lo habría persuadido de que las mujeres de su familia practicaban magia negra contra él y querían matarlo. La película fiel a ese relato muestra a Pirucha alimentando los miedos del odontólogo. También se retrata que, luego de cometidos los crímenes, Barreda pasó por su casa en busca de ayuda. De acuerdo al relato del psiquiatra forense que lo peritó, Miguel Maldonado, el asesino le dijo al llegar: «Me mandé una macana». La influencia real de Pirucha sobre las decisiones de Barreda fue debatida durante el proceso judicial, sin que se llegara a una conclusión definitiva sobre su responsabilidad.

Las hijas: vidas que la historia oficial silenció

La película reconstruye a Cecilia y Adriana Barreda como dos mujeres jóvenes con proyectos concretos: Cecilia planeaba mudarse con su pareja e instalar un consultorio odontológico en la casa familiar, mientras que Adriana estaba próxima a casarse. En la vida real, la historia de las víctimas quedó durante décadas relegada frente al relato construido alrededor de su asesino. Hay registros que confirman que el novio de Cecilia declaró como testigo en el juicio en contra de Barreda. Amigas de las jóvenes le dijeron al periodista Enrique Russo, en 1992, que evitaban ir a la casa porque Barreda «era mano larga». Las escenas que recrean vínculos y conversaciones cotidianas de las hijas pueden partir de datos fragmentarios, pero en buena medida se completan con elaboración ficcional.

La venta de la casa y el divorcio: sin respaldo documental

Uno de los elementos que la película presenta como detonante de la violencia es la intención de Gladys McDonald y su madre de vender la propiedad, junto con el deseo de Gladys de separarse definitivamente de Barreda. Sin embargo, no hay registros documentales que confirmen que la familia estuviera planeando vender la casa en los términos que plantea el film. Distintas reconstrucciones del caso sí señalan que Barreda y su esposa habían atravesado una separación previa al crimen, aunque continuaban conviviendo bajo el mismo techo. La decisión de incorporar ese elemento como disparador dramático responde a una licencia narrativa de la dirección.

«Conchita»: el apodo que tal vez nunca existió

Durante el juicio, Barreda sostuvo que las mujeres de su familia lo apodaban «Conchita» como forma de humillación y que esa degradación constante había sido el motor de los crímenes. Con el tiempo, ese apodo se convirtió en uno de los elementos más recordados del caso.

La película va un paso más lejos: muestra que el propio Barreda construyó la idea de que lo llamaban así como parte de una estrategia de defensa, algo que no tiene una prueba definitiva. En 2011, el periodista Rodolfo Palacios publicó Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres, donde puso en duda la veracidad del apodo y planteó que Barreda pudo haberlo inventado para justificar la masacre familiar y evitar la condena. La película toma esa hipótesis y la presenta como un hecho, cuando en rigor sigue siendo una versión periodística sin confirmación judicial.

Una historia que siempre corrió el riesgo de reproducir el relato del asesino

El caso Barreda fue durante años un ejemplo de cómo el sistema mediático y judicial argentino tendió a construir el relato desde la mirada del perpetrador, relegando a las víctimas a meros datos del expediente. La película de Goggi hace un esfuerzo visible por devolverle humanidad a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, mostrando sus vínculos, sus proyectos y sus voces antes de los disparos.

Ese gesto no es menor en términos simbólicos. Al mismo tiempo, la producción no escapa del todo a la lógica del true crime que fascina con la figura del criminal, algo inherente al género y que el espectador tendrá que procesar con perspectiva crítica. «Barreda» llega a Prime Video en un momento en que el femicidio en Argentina sigue siendo una crisis estructural sin respuesta institucional suficiente, lo que hace que la pregunta sobre qué historia se cuenta y desde qué lugar no sea un detalle menor.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo