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Mujeres

Círculos de Mujeres: historias de ayer y de hoy

Desde el principio de los tiempos, en pequeñas aldeas o comunidades indígenas las mujeres se reunían para compartir saberes o para contarse lo que era importante para cada una.

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Por Lic. María Isabel » Mary» Cassino (Facilitadora de Círculos de Mujeres)

Si bien están muy en boga en nuestra cultura desde hace relativamente poco tiempo, los Círculos de Mujeres no son algo novedoso ya que desde el principio de los tiempos, en pequeñas aldeas o comunidades indígenas las mujeres se reunían para compartir saberes o para contarse lo que era importante para cada una. De hecho en la mayoría de las comunidades originarias estas prácticas se siguen sosteniendo y mucho se aprende cuando se tiene la posibilidad de participar de ellas.

Existen muchos ejemplos de Mujeres que nos brindan aportes desde distintos espacios. Uno de ellos son los antiguos círculos de las abuelas sabias y una de las pioneras en sumarse al movimiento moderno y de retomar estas experiencias fue la psiquiatra y analista junguiana Jean Shinoda Bolen, quien a través de su historia y sus libros (desde 1998 hasta la fecha) nos hizo saber acerca de círculos reunidos alrededor del fuego, las enseñanzas en el lenguaje de la metáfora, los sonidos de los tambores, los cantos de agradecimiento, su urgente llamado al Sagrado Femenino, al poder de las mujeres unidas para cambiar el mundo.

En la misma línea, en su libro Mujeres que corren con los lobos (1992) Clarissa Pinkola Estés, doctora en psicología clínica, analista junguiana y escritora, nos convoca a través de mitos interculturales, cuentos de hadas e historias a recuperar fuerza, la esencia instintiva y la creatividad.

Por otro lado, también Gioconda Belli con dos grandes obras como El País de las Mujeres (2010) y La Mujer Habitada (1988) nos invitan a trabajar por un régimen de igualdad y a la lucha por la libertad. Temáticas que son muy importantes a la hora de pensar un Círculo de Mujeres.

Estas propuestas para pensarnos se han ido nutriendo con los aportes de Chamanas como Marcela Lobos que en 2014 ofreció al mundo el 13° Rito del Útero– Sanación de Linaje Materno, los aportes de Nuna Saya con el Rito del Corazón-  Sanación de Linaje Paterno, Miranda Gray que con su despertar de la Energía Femenina nos trajo la Bendición Mundial del Útero (2012), por citar algunas mujeres que vienen haciendo grandes contribuciones en el rescate de historias y saberes ancestrales.

Con todo este cúmulo de experiencias, saberes, aportes y expresiones se van construyendo estos espacios en nuestro país. Reivindicando a nuestras ancestras y a quienes nos precedieron, retomando lecturas, iniciándonos en ritos, nutriéndonos entre todas.

Los Círculos de Mujeres nos invitan a reflexionar, nos permiten ser escuchadas, expresar todos los pensamientos que vienen a la mente sin censura, buscar significados (con otras), poner palabras y poner en palabras, contextualizar lo que nos pasó o nos pasa, siempre aseguradas dentro de los límites del círculo.

Así, todas las propuestas que se realizan en este marco co-ayudan a transitar los procesos de conocer-nos para entender-nos y brindan herramientas para poder elegir los distintos caminos que nos propone la vida en comunión y solidaridad con todos los seres.

En épocas donde todo es tan vertiginoso participar de espacios donde lo grupal contenga y la circularidad nos dé posibilidad de encontrarnos a nosotras mismas y encontrarnos con otras con los mismos dolores, con historias similares, con puntos que nos hermanan; los Círculos de Mujeres nos posibilitan una vida más armoniosa, más auténtica y más amorosa.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Espectáculos 🎭

Femicida en pantalla: la película «Barreda» no escapa del relato del asesino

El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Tres décadas después, Prime Video estrena una película protagonizada por Luis Machín que reconstruye el caso, el juicio y la figura de las víctimas, aunque no todo lo que muestra tiene respaldo documental.

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La pantalla volvió a poner en el centro de la escena uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina. «Barreda», la película de Prime Video dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), llegó a la plataforma este viernes y reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda en su casa de La Plata.

Luis Machín encarna al femicida; Carla Peterson interpreta a su esposa Gladys McDonald; Mercedes Morán da vida a la suegra Elena Arreche; y Maite Lanata y Margarita Páez encarnan a las hijas Cecilia y Adriana. La producción recorre el crimen, el juicio oral de 1995 y algunas dimensiones más íntimas de la vida familiar del femicida, combinando hechos verificados con escenas de elaboración ficcional.

El arma que regaló la suegra: un dato confirmado

Uno de los elementos más fuertes del relato tiene sustento documental. La película muestra que la suegra de Barreda, Elena Arreche, le obsequió la escopeta con la que el odontólogo posteriormente mató a las cuatro mujeres de su familia. Se trata de una Víctor Sarasqueta calibre 16, un arma de origen español que el femicida utilizaba para la caza.

Durante el juicio oral, el propio Barreda declaró que el arma había sido un regalo de su suegra. El dato también aparece registrado en distintas reconstrucciones periodísticas del caso. Según la declaración del acusado, después de los asesinatos se deshizo del arma arrojándola en la zona de Punta Lara, en Ensenada, episodio que la película también recrea.

Pirucha, la vidente: personaje real con un rol todavía discutido

El personaje interpretado por Paola Barrientos es uno de los que más puede generar dudas entre quienes no conocen el caso en detalle, pero tiene existencia real. María de las Mercedes Guastavino, conocida como «Pirucha», fue una vidente que mantuvo un vínculo cercano con Barreda y que declaró en el juicio de 1995.

Según distintas reconstrucciones del caso, la mujer lo habría persuadido de que las mujeres de su familia practicaban magia negra contra él y querían matarlo. La película fiel a ese relato muestra a Pirucha alimentando los miedos del odontólogo. También se retrata que, luego de cometidos los crímenes, Barreda pasó por su casa en busca de ayuda. De acuerdo al relato del psiquiatra forense que lo peritó, Miguel Maldonado, el asesino le dijo al llegar: «Me mandé una macana». La influencia real de Pirucha sobre las decisiones de Barreda fue debatida durante el proceso judicial, sin que se llegara a una conclusión definitiva sobre su responsabilidad.

Las hijas: vidas que la historia oficial silenció

La película reconstruye a Cecilia y Adriana Barreda como dos mujeres jóvenes con proyectos concretos: Cecilia planeaba mudarse con su pareja e instalar un consultorio odontológico en la casa familiar, mientras que Adriana estaba próxima a casarse. En la vida real, la historia de las víctimas quedó durante décadas relegada frente al relato construido alrededor de su asesino. Hay registros que confirman que el novio de Cecilia declaró como testigo en el juicio en contra de Barreda. Amigas de las jóvenes le dijeron al periodista Enrique Russo, en 1992, que evitaban ir a la casa porque Barreda «era mano larga». Las escenas que recrean vínculos y conversaciones cotidianas de las hijas pueden partir de datos fragmentarios, pero en buena medida se completan con elaboración ficcional.

La venta de la casa y el divorcio: sin respaldo documental

Uno de los elementos que la película presenta como detonante de la violencia es la intención de Gladys McDonald y su madre de vender la propiedad, junto con el deseo de Gladys de separarse definitivamente de Barreda. Sin embargo, no hay registros documentales que confirmen que la familia estuviera planeando vender la casa en los términos que plantea el film. Distintas reconstrucciones del caso sí señalan que Barreda y su esposa habían atravesado una separación previa al crimen, aunque continuaban conviviendo bajo el mismo techo. La decisión de incorporar ese elemento como disparador dramático responde a una licencia narrativa de la dirección.

«Conchita»: el apodo que tal vez nunca existió

Durante el juicio, Barreda sostuvo que las mujeres de su familia lo apodaban «Conchita» como forma de humillación y que esa degradación constante había sido el motor de los crímenes. Con el tiempo, ese apodo se convirtió en uno de los elementos más recordados del caso.

La película va un paso más lejos: muestra que el propio Barreda construyó la idea de que lo llamaban así como parte de una estrategia de defensa, algo que no tiene una prueba definitiva. En 2011, el periodista Rodolfo Palacios publicó Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres, donde puso en duda la veracidad del apodo y planteó que Barreda pudo haberlo inventado para justificar la masacre familiar y evitar la condena. La película toma esa hipótesis y la presenta como un hecho, cuando en rigor sigue siendo una versión periodística sin confirmación judicial.

Una historia que siempre corrió el riesgo de reproducir el relato del asesino

El caso Barreda fue durante años un ejemplo de cómo el sistema mediático y judicial argentino tendió a construir el relato desde la mirada del perpetrador, relegando a las víctimas a meros datos del expediente. La película de Goggi hace un esfuerzo visible por devolverle humanidad a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, mostrando sus vínculos, sus proyectos y sus voces antes de los disparos.

Ese gesto no es menor en términos simbólicos. Al mismo tiempo, la producción no escapa del todo a la lógica del true crime que fascina con la figura del criminal, algo inherente al género y que el espectador tendrá que procesar con perspectiva crítica. «Barreda» llega a Prime Video en un momento en que el femicidio en Argentina sigue siendo una crisis estructural sin respuesta institucional suficiente, lo que hace que la pregunta sobre qué historia se cuenta y desde qué lugar no sea un detalle menor.

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