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Padres en el deseo, ausentes en la crianza: la brecha que explica por qué nacen menos chicos

Una encuesta del Fondo de Población de las Naciones Unidas revela que el 54% de los varones de 18 a 45 años no alcanzó la cantidad de hijos que desea, pero la gestión diaria de la crianza sigue en manos de las mujeres. El 18% de ellas atribuye a esa falta de corresponsabilidad no haber tenido más hijos.

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El Argentino Diario-Bebé tomando leche mamadera
El 54% de los varones quiere más hijos, pero solo el 21% se involucra activamente en la crianza.

Jugar con los hijos, sí; bañarlos, llevarlos al pediatra o resolver la vianda del colegio, bastante menos. Esa es la radiografía que deja la primera encuesta nacional de intenciones reproductivas sobre los varones argentinos: la paternidad sigue siendo un deseo fuerte, pero el trabajo de criar continúa cayendo sobre las espaldas de las mujeres. Solo el 21% de los hombres asume un rol activo en el juego con sus hijos, la tarea más visible y placentera, mientras que la salud, la higiene y las necesidades básicas quedan mayoritariamente a cargo de ellas.

El estudio se titula «Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad» y fue elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina junto con la consultora Voices!. Se realizó entre enero y febrero de 2026 mediante cuestionarios online autoadministrados a 1.515 personas de 18 a 70 años de todas las regiones del país, y fue presentado en agosto con la participación de Paula Narváez, directora regional de UNFPA para América Latina y el Caribe. El nuevo capítulo del informe pone la lupa sobre los varones: el 54% de los hombres de 18 a 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener.

El deseo de paternidad resiste entre los más jóvenes

Según el relevamiento, el 68% de los varones considera importante la paternidad para alcanzar una vida plena. El dato se vuelve más llamativo en la franja de 18 a 24 años: el 56% de los varones jóvenes considera importante o indispensable tener hijos, frente a apenas un 34% de las mujeres de su misma edad. En esa generación, dos de cada diez mujeres manifestaron directamente que no desean ser madres.

El informe interpreta esa diferencia como un quiebre más marcado de las mujeres jóvenes con el mandato tradicional de la maternidad, mientras que entre los varones la paternidad se mantiene como un horizonte deseado y valorado. Sin embargo, el estudio detecta una paradoja: entre los hombres jóvenes predomina una mayor indefinición, y la paternidad aparece menos integrada en la construcción concreta de sus proyectos de vida. Quieren ser padres, pero no terminan de imaginar cómo ni cuándo.

«Comprender cómo los varones imaginan la paternidad, qué expectativas tienen y qué lugar ocupan los cuidados en sus decisiones es fundamental para analizar el escenario demográfico del país. La autonomía reproductiva y la corresponsabilidad en el hogar necesitan involucrar tanto a las mujeres como a los varones para que los proyectos familiares de las parejas puedan concretarse con equidad», sostuvo Mariana Isasi, jefa de Oficina de UNFPA en Argentina.

El juego para ellos, la carga para ellas

La brecha entre el deseo y la práctica tiene consecuencias medibles. El 18% de las mujeres que tuvo menos hijos de los que hubiera querido señaló que el bajo involucramiento de su pareja en las tareas de cuidado y del hogar influyó en esa decisión. La desigualdad en la crianza no es solo una injusticia doméstica: también funciona como un freno concreto a los proyectos familiares.

Las motivaciones tampoco son las mismas. El 73% de los varones cree que un hijo fortalece el vínculo de pareja, una percepción que baja al 51% entre las mujeres. Aun así, uno de cada tres hombres (33%) teme que la llegada de un hijo perjudique la relación, frente al 22% de las mujeres: es la única preocupación relevada en la que ellos superan a ellas, con una diferencia de 11 puntos. Además, los varones valoran en mayor medida tener un hijo de un sexo determinado, preservar el apellido o el patrimonio, confirmar su fertilidad y obtener el reconocimiento social asociado a la paternidad.

La lista de motivaciones masculinas dice mucho sobre el lugar simbólico que todavía ocupa la paternidad: el apellido, el patrimonio y el reconocimiento social pesan más en ellos que en ellas, mientras el trabajo cotidiano de criar sigue sin repartirse.

Un país que deja de nacer

Los resultados se inscriben en una transformación demográfica profunda. Según UNFPA, la tasa global de fecundidad descendió a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1. Como informó este medio, las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación registraron 413.135 nacimientos en 2024, frente a 777.012 en 2014: una caída cercana al 47% en apenas una década.

La encuesta general de UNFPA ya había desmontado la idea de que los argentinos simplemente dejaron de querer hijos: el 57% de las personas de 18 a 45 años no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones, y las condiciones económicas y de cuidado explican el 62% de los casos en los que las personas terminaron teniendo menos hijos de los deseados. La caída de la natalidad no es solo una elección cultural; es también la expresión de proyectos familiares que no encuentran condiciones para concretarse.

Cuidados sin Estado

El reclamo de corresponsabilidad que plantea el organismo internacional choca con un marco legal que no acompaña. La Ley de Contrato de Trabajo otorga a los padres asalariados apenas dos días de licencia por nacimiento, una cifra que consolida por ley la idea de que el cuidado de un recién nacido es asunto de la madre. El proyecto Cuidar en Igualdad, que proponía crear un sistema integral de cuidados y ampliar las licencias para personas no gestantes, nunca fue sancionado.

Con el gobierno de Javier Milei, el escenario empeoró: el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad fue eliminado y las políticas de cuidado quedaron fuera de la agenda oficial. De acuerdo con el Foro Economía y Trabajo, los programas sociales acumulan un recorte real del 61% desde 2023. Mientras el organismo de Naciones Unidas pide involucrar a los varones en la crianza, el Estado nacional se retira justo del terreno donde esa corresponsabilidad debería construirse.

El estudio concluye que la paternidad ocupa un lugar relevante en las aspiraciones de muchos varones, pero atravesada por diferencias sobre la pareja, dificultades para definir ese proyecto durante la juventud y barreras para concretarlo en edades posteriores. Incorporar esa mirada, advierte el informe, permite comprender una dimensión poco explorada de la caída de la natalidad en la Argentina.

Lo que tenés que saber

  • El 54% de los varones de 18 a 45 años no alcanzó la cantidad de hijos que desea, según la primera encuesta nacional de intenciones reproductivas de UNFPA.
  • Entre los 18 y 24 años, el 56% de los varones considera importante o indispensable tener hijos, frente al 34% de las mujeres.
  • Solo el 21% de los varones asume un rol activo, y lo hace en el juego; la salud, la higiene y las necesidades básicas recaen mayoritariamente en las mujeres.
  • El 18% de las mujeres que tuvo menos hijos de los deseados atribuyó esa decisión al bajo involucramiento de su pareja en los cuidados.
  • La tasa de fecundidad cayó a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1.

Judiciales ⚖️

Caso D’Agostino: la violación denunciada sigue sin imputación tras cinco meses

El exsubsecretario de Justicia de Alfredo Cornejo fue denunciado por abuso sexual con acceso carnal, pero solo está imputado por coacciones y tenencia de un arma de guerra. La Justicia rechazó nueve planteos de la querella y él fue visto en el aeropuerto de Mendoza.

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El Argentino Diario-D'Agostino-Mendoza-Ex subsecretario de Justicia.
El operador judicial de Cornejo pidió cárcel para otros; denunciado por violación, él sigue libre y sin cargos por abuso.

Cinco meses después de que su expareja lo denunciara por abuso sexual con acceso carnal, el hombre que durante una década fue el operador de Alfredo Cornejo en los tribunales mendocinos sigue sin ser imputado por el delito más grave que se le atribuye. Solo carga con dos acusaciones de penas bajas, coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, que le permiten transitar el proceso en libertad y sin restricciones para moverse.

Se trata de Marcelo D’Agostino, subsecretario de Justicia de Mendoza desde la primera gestión de Cornejo en 2015, cargo que conservó durante el gobierno de Rodolfo Suarez y que retomó con el regreso del radical a la gobernación. La causa, identificada como expediente P-38.345/26, está en manos de la fiscal de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Valeria Bottini, bajo la supervisión del fiscal jefe Alejandro Iturbide.

Una denuncia de 40 carillas y una renuncia en el mismo día

La presentación judicial llegó el 10 de abril de 2026. En un escrito de 40 carillas, la denunciante acusó a D’Agostino por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y lesiones graves reiteradas, amenazas coactivas reiteradas, coacción reiterada y violencia de género en todas sus modalidades. Los hechos se enmarcan en una relación que se extendió entre 2021 y 2024, con un hostigamiento que, según la denuncia, se prolongó hasta fines de 2025.

El relato describe un patrón sostenido de control, gritos, destrucción de objetos y humillaciones, y sostiene que el funcionario utilizaba su cargo para generar temor. En cuanto al abuso sexual, la denuncia ubica uno de los hechos entre septiembre y octubre de 2023: según su testimonio, la mujer le pidió que se detuviera y él continuó. La denunciante también solicitó protección para ella y para su abogada, por el poder que el acusado ostentaba en ese momento.

Ese mismo día, D’Agostino le presentó su dimisión al gobernador. «Mi renuncia es indeclinable y voluntaria», escribió, y aseguró que su salida buscaba «garantizar la transparencia y la plena colaboración con la justicia». También anticipó su línea de defensa: «Quedará demostrada la absoluta falsedad de las acusaciones en mi contra». En su lugar asumió el dirigente radical Juan Carlos Jaliff.

El brazo judicial del cornejismo

D’Agostino no era un funcionario más. Fue el gran impulsor de las reformas judiciales de la gestión radical, el nexo con jueces y fiscales y una pieza clave en el Consejo de la Magistratura, el organismo que interviene en la selección de magistrados. Muchos de quienes hoy deben investigarlo accedieron o ascendieron en un sistema que él mismo ayudó a diseñar.

La propia estructura del Ministerio Público Fiscal lo reconoció: el procurador general, Alejandro Gullé, se inhibió de intervenir por su vínculo de larga data con el acusado, y lo mismo hizo la fiscal jefa de Violencia de Género, Laura Rouselle. En agosto, el fiscal adjunto Gustavo Pirrello rechazó el pedido de la querella para apartar a Iturbide y a Bottini, al considerar que no se había acreditado falta de objetividad.

Una imputación a la medida

El 23 de abril, tras una ratificación de la denuncia que se extendió durante horas, Bottini imputó a D’Agostino por coacciones en contexto de violencia de género y por tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra. El arma, una pistola Bersa calibre 9 milímetros con proyectiles de punta hueca, fue entregada días antes por el propio exfuncionario. Son delitos con penas de entre 2 y 4 años de prisión, que admiten una eventual condena de ejecución condicional.

D’Agostino negó todas las acusaciones y no respondió preguntas. La fiscalía descartó por el momento las lesiones leves y otros hechos por una posible prescripción, y dejó el abuso sexual en suspenso a la espera de pericias. Desde el Poder Judicial lo definieron como «una primera imputación, que podría ampliarse o variar». Desde entonces pasaron más de cinco meses y la imputación no se amplió.

En mayo, la abogada querellante, María Elena Quintero, pidió formalmente que se lo impute por abuso sexual con acceso carnal reiterado y lesiones graves dolosas agravadas, y que se dicte su prisión preventiva. Sostuvo que el testimonio de la víctima presenta coherencia, persistencia y corroboración periférica, y que condicionar el avance del proceso a pericias psicológicas previas reinstala el estereotipo de la mujer fabuladora. «Fue tratado como un delito común», cuestionó.

Nueve planteos rechazados y un aeropuerto

El 18 de septiembre, la conjueza María Jimena Pina González, del Juzgado Penal Colegiado N°1, rechazó nueve planteos de la querella. Entre ellos, el pedido de que las pericias sobre la denunciante las realicen organismos externos y no los equipos técnicos que dependen del mismo Ministerio Público cuyo titular se inhibió por amistad con el acusado. También mantuvo la incorporación, a pedido de la defensa, del historial de incidencias vecinales de la denunciante durante diecisiete años, trece de ellos anteriores a la relación investigada.

Sobre el reclamo para ampliar la imputación y detener al exfuncionario, el Juzgado consideró que la investigación no está paralizada y que ordenarle al fiscal cuándo imputar excedería el control jurisdiccional. La magistrada sí admitió que era técnicamente impreciso que un decreto fiscal encomendara a los peritos evaluar la «veracidad» del relato, y fijó un límite: los antecedentes psicológicos previos de la denunciante no pueden usarse para desacreditar su testimonio. La querella anticipó que apelará.

En paralelo, Quintero volvió a pedir la prohibición de salida del país y la retención del pasaporte, luego de que D’Agostino fuera visto el 17 de septiembre en la sala de preembarque del aeropuerto internacional El Plumerillo. El acta judicial del 23 de abril nunca fijó restricciones a su movilidad, aunque la querella las había solicitado desde el comienzo.

La vara que se aplica a otros

La paradoja no pasó inadvertida en Mendoza. Según publicó la prensa local, D’Agostino cuestionó la prisión preventiva en su propia causa, una herramienta que él mismo había impulsado endurecer desde la función pública. El funcionario que diseñó un sistema penal más duro para el resto de los mendocinos hoy transita su proceso con las garantías más amplias.

El exsubsecretario goza de la presunción de inocencia y la Justicia deberá determinar si los hechos denunciados ocurrieron. Pero la pregunta que atraviesa el expediente es otra: si una denuncia por violación contra el hombre que manejó la relación del Ejecutivo con los tribunales puede investigarse con la misma velocidad y rigor que cualquier otra. Hasta ahora, los tiempos del caso no ofrecen una respuesta tranquilizadora.

Lo que tenés que saber:

  • Marcelo D’Agostino fue subsecretario de Justicia de Mendoza desde 2015 y renunció el 10 de abril de 2026, el mismo día en que su expareja lo denunció.
  • La denuncia incluye abuso sexual con acceso carnal, lesiones, amenazas coactivas, coacción y violencia de género.
  • Desde el 23 de abril está imputado solo por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, y sigue en libertad.
  • El abuso sexual continúa sin imputación, a la espera de pericias; la querella pidió ampliar los cargos y su detención.
  • El 18 de septiembre una conjueza rechazó nueve planteos de la querella, que ahora pide prohibirle salir del país tras verlo en el aeropuerto.
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