Cultura
«La Pachamama», el punto de encuentro de los argentinos en Auckland
La Pachamama es lugar de encuentro en tierra mundialista. Se venden yerbas de todo tipo, mates, yerberas, alfajores, dulce de leche, churros, empanadas, facturas, pastafrola, fernet y más productos latinos.
Gabriela Tezanos Pinto lleva puesta la camiseta argentina y recibe a todos sus clientes con una sonrisa de oreja a oreja, ofrece mate, chipás rellenos de queso y de salame, café, té. Su negocio, «La Pachamama», ubicado en la zona de Northshore en Auckland, está decorado con banderas, banderines, globos celestes y blancos. ¿Qué se celebra? Que Argentina debutará el lunes en la Copa del Mundo femenina de la FIFA contra Italia y, como dice la canción, «hay que alentar a la Selección».
Para la comunidad latinoamericana, y en especial argentina, La Pachamama es lugar de encuentro. Se venden yerbas de todo tipo, mates, yerberas, alfajores de marcas variadas, dulce de leche, golosinas, churros, empanadas, facturas, galletitas, pastafrola, fernet y más productos latinos.

Gabriela es bióloga marina y hace 21 años que vive en Nueva Zelanda. Llegó con una beca para estudiar a los delfines y nunca más se fue, se casó con un «kiwi» -como les dicen a los neozelandeses- y tuvo dos hijos. Primero vendía productos argentinos online hasta que abrió el local, el «mayor importador, mayorista y minorista, de yerba mate, alfajores y comidas latinas desde 2006».
Además de ser bióloga, Tezanos Pintos es sommelier de mate. Hace unos tres meses, a partir de un podcast del científico Andrew Huberman -profesor de Neurociencia de Stanford- en el que habló de los beneficios de la yerba mate, sus ventas en La Pachamama aumentaron considerablemente con nuevos clientes locales y de China.
De fondo suena una playlist con temas de Soda Stéreo, Los Redondos, Los Fabulosos Cadillacs, Los Decadentes, Fito Páez, el Potro Rodrigo, «Muchachos» y otras canciones de cancha. La gente va cayendo con sus termos y mates en mano, para compartir un encuentro de compatriotas.
Hay pósters de la Copa del Mundo femenino de la FIFA, no solamente de las «Muchachas» que dirige Germán Portanova sino también de Colombia, Costa Rica, España, Brasil…
«Nunca me voy a cansar de resaltar el rol que la comunidad argentina tiene en Nueva Zelanda. Son nuestros mejores embajadores. Donde voy hay un argentino ocupando un lugar, integrado a la sociedad y siendo valioso, en universidades, en escuelas, negocios, bandas musicales, trayendo un poco de nuestro color», asegura María Belén Bogado, la embajadora argentina en Nueva Zelanda, presente en el evento que organizó Gabriela.
«Es un privilegio ser la representante ante nuestro equipo, nuestras jugadoras, nuestras campeonas. Ha sido un largo camino el del fútbol femenino en la Argentina y empezamos a ver los frutos. En el Mundial pasado lograron cosas importantes. Ahora vienen con objetivos muy realistas pero no por eso menos soñados. Vamos a hacerles llegar nuestro aliento para que sientan el calor de la gente y en la cancha seguramente haremos mucho ruido», agrega Bogado.
En una esquina luce un cuadro hermoso del artista y muralista jujeño Nico Anun. En la pared de al lado, en un televisor se muestran imágenes de las distintas ciudades y paisajes de la Argentina. En esa misma TV del local se juntaron cerca de 400 personas a ver la final del Mundial de Qatar 2022 entre la Scaloneta y Francia, en la madrugada en Nueva Zelanda.
Hoy, mientras Lionel Messi debuta en el Inter de Miami con un gol, decenas de argentinos se encuentran en el mismo lugar donde gritaron los goles de Messi y sufrieron los de Mbappé para disfrutar de comida rica, mates, charla, los bailes folklóricos del grupo «El Fogón» y para grabar un video de aliento que les llegará en las próximas horas a las «Muchachas» del seleccionado femenino.
Cultura
Murió Rubén Rada, el creador del candombe beat que enamoró al rock argentino
El músico uruguayo, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles a los 83 años tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.
Murió el músico uruguayo Rubén Rada a los 83 años, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.
La familia de Rubén Rada confirmó su muerte este miércoles 26 de agosto a través de las redes sociales con un mensaje que conmovió a Uruguay, Argentina y toda América Latina: «Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15.30 se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra la neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más», decía el comunicado. Con esa noticia, la música popular rioplatense perdió a una de sus figuras más originales, irrepetibles y queridas.
El Negro Rada: de las comparsas de Montevideo al mundo
Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rubén Rada comenzó su camino musical desde niño, en las comparsas de negros y lubolos. A los diez años ya integraba la comparsa Morenada y en la adolescencia pasó por la murga La Nueva Milonga y por la orquesta Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien señaló toda su vida como una de sus influencias centrales. En la década del 60, con el grupo El Kinto, protagonizó uno de los momentos fundacionales de la música uruguaya: la fusión del candombe tradicional con el rock y los instrumentos eléctricos, cantada en español, un movimiento que él mismo bautizó candombe beat.
El camino continuó con Tótem y luego con Opa, donde junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso llevó la combinación de candombe y jazz-rock hasta los Estados Unidos, trabajando junto a músicos internacionales de primer nivel. Esa capacidad para moverse entre géneros sin perder identidad definió toda su carrera: Rada nunca fue solo un músico de nicho, sino un artista que expandió constantemente los límites de lo que el candombe podía hacer.
Su vínculo profundo con Argentina
La relación de Rada con Argentina fue mucho más que la de un artista extranjero con su público vecino. Vivió en Buenos Aires durante doce años, desde 1979, período en el que construyó vínculos artísticos y personales que marcaron su obra y su vida. En esa etapa participó como parte del elenco original de Hair en Argentina, uno de los musicales más emblemáticos de la historia del espectáculo local. «Argentina me gustó siempre, tanto es así que me traje una mujer y tres hijos argentinos», decía el propio músico en entrevistas. Sus hijos Lucila y Matías, ambos músicos, nacieron en Buenos Aires.
Su influencia sobre el rock nacional fue ampliamente reconocida por sus propios protagonistas. Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar compartieron escenarios y grabaciones con él, y lo reconocieron como una referencia ineludible. La admiración de Páez por Rada era, en palabras del propio rosarino, superlativa: en 2024 participó del disco de Julieta Rada, hija del músico, versionando un clásico de su padre. En los últimos meses antes de su hospitalización, tanto Páez como Jorge Drexler y Daniela Mercury lo habían convocado a sus propios shows para compartir el escenario.
Un legado que abarca seis décadas y múltiples formatos
La obra de Rada trascendió la música. Participó en telenovelas argentinas como Gasoleros, en ficciones uruguayas, condujo programas de televisión y radio, integró el jurado de La Voz Uruguay y La Voz Kids, y protagonizó espectáculos unipersonales que recorrieron América Latina. También desarrolló un trabajo para el público infantil, con el personaje Rubenrá, que acercó el candombe y la música popular a nuevas generaciones.
Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran «Cha cha, muchacha», «Muriendo de plena», «Ayer te vi» y «Adiós a la rama». Su discografía supera los treinta álbumes de estudio, incluyendo trabajos instrumentales, discos de jazz, de candombe puro y de fusión con samba y bossa nova. En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical, el mayor reconocimiento de la industria a una trayectoria que la Academia consideró excepcional. En 2014 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay le otorgó la Medalla Delmira Agustini, y en 2024 la Junta Departamental de Montevideo instaló una baldosa con su nombre en la peatonal Sarandí, en Ciudad Vieja.
Activo hasta el final, con proyectos abiertos
Rada estaba en plena actividad cuando la neumonía bilateral lo obligó a internarse. El 16 de julio, en su cumpleaños 83, había lanzado ¿Quién va a cantar?, un ciclo de encuentros musicales que reúne a artistas de distintos géneros y se transmite por YouTube. Su última aparición pública registrada fue el 25 de julio, cuando asistió a un festival para ver a la cantante argentina Abril Olivera y acompañar la presentación de su hijo Matías. Además estaba preparando un ciclo de homenajes a Tótem junto a Daniel Lagarde y Santiago Ameijenda, con fechas previstas para octubre. Ninguno de esos planes pudo concretarse.
La despedida del mundo de la cultura
Las reacciones ante la muerte de Rada llegaron de todos los ámbitos. Dante Spinetta, hijo de Luis Alberto, publicó en las redes sociales de la familia Rada: «Gracias por tanto Negro querido». Nito Mestre, histórico compañero de Charly García en Sui Generis, expresó «Un enorme abrazo para toda la familia». Leandro Lopatín, guitarrista de Turf, lo despidió con un simple y contundente «VIVA RADA». Los mensajes de colegas, fans y figuras de la política, el deporte y la cultura convirtieron el posteo de la familia en un mural colectivo de afecto que desbordó las redes sociales de Uruguay y Argentina.
Puntos clave del adiós a Rada
- Rubén Rada murió el 26 de agosto de 2026 a los 83 años, en Montevideo, tras una neumonía bilateral de un mes de evolución.
- Fue el creador del candombe beat, fusión del ritmo afro-uruguayo con el rock, el jazz y el funk, que marcó la música rioplatense desde los años 60.
- Vivió doce años en Buenos Aires y fue una influencia decisiva para Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar, entre otros.
- En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical y fue nombrado Ciudadano Ilustre de Montevideo.
- Estaba activo hasta el momento de su internación: había lanzado un nuevo ciclo musical en julio y preparaba un homenaje a Tótem para octubre.
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