Cultura
Malala se despide: Stéfani habla del fin de Margarita y la polémica anti-Milei
La actriz Graciela Stéfani cerró su etapa como Malala en la tercera temporada de Margarita y se refirió a la escena viral de Isabel Macedo sobre «un presidente villano»: descartó que Cris Morena haya tenido intención política, pero admitió que la frase «coincide con la realidad».
Una frase alcanzó para encender las redes. En el primer capítulo de la tercera y última temporada de Margarita, la ficción de Cris Morena que HBO Max relanzó como reboot de Floricienta, la actriz Isabel Macedo narra que «un presidente puede ser un villano». El pasaje se viralizó de inmediato y desató una oleada de interpretaciones que vinculaban el guion con una posición política de la productora contra el gobierno de Javier Milei.
Graciela Stéfani, quien durante dos décadas interpretó a Malala, uno de los personajes más reconocibles del universo de Morena, salió a opinar sobre la polémica en diálogo con un medio local y aprovechó para hablar del cierre definitivo de su rol en la serie.
El adiós a Malala
Malala tiene los días contados en la pantalla. La tercera temporada de Margarita es el capítulo final de la villana más querida del prime time argentino de los 2000, y Stéfani lo vivió con una mezcla de nostalgia y gratitud. «Malala terminó en esta temporada y termina. Es un personaje entrañable para mí y para la gente. Ahora, de repente, se terminó, y la verdad que me da como una tristeza pensar que no va más», admitió la actriz.
Lejos del rechazo que algunos actores expresan cuando quedan asociados a un único personaje, Stéfani reivindica el vínculo con Malala como parte de su identidad profesional. Reconoció que en algún momento sí sintió el encasillamiento: «Hubo un momento que sí, porque te encasillan y por ahí no te llaman pensando que lo único que sabés hacer es eso». Sin embargo, cambió la perspectiva con el tiempo. «Hace rato que estoy súper agradecida. Y en cuanto empecé a agradecer, me empezaron a llamar para cosas totalmente diferentes», sostuvo.
La longevidad del fenómeno Floricienta, que primero fue un éxito televisivo, luego cobró vida en YouTube y ahora regresa renovado en una plataforma de streaming global, también la sorprende. «Lo que tiene de bueno y de increíble es que sigan sumándose generaciones», señaló Stéfani.
La escena viral y la lectura política
La frase de Isabel Macedo en el primer episodio de la temporada final fue el disparador de una discusión que excedió a la ficción. Usuarios en redes sociales leyeron en el parlamento una crítica directa al gobierno de Javier Milei y especularon con que Cris Morena habría usado el guion como plataforma para un mensaje político. La productora no se caracterizó históricamente por hacer declaraciones públicas sobre sus posicionamientos partidarios.
Stéfani fue tajante al descartar la hipótesis de la intención directa: «No creo, mirá, yo no creo que Cris Morena le quiera decir nada a Milei, te soy honesta. No creo que ponga en sus programas nada que tenga que ver con lo partidista, con la política. No creo».
Sin embargo, la actriz no esquivó la segunda parte de la pregunta. Lejos de cerrar el debate, abrió un flanco significativo al reconocer que la coincidencia entre la ficción y la coyuntura no es del todo casual. «Fue casual y coincide; lo que pasa es que ella es visionaria y es muy intuitiva, entonces por ahí tiró algo que tendría que ver con la realidad sin quererlo», opinó Stéfani.
La distinción que traza la actriz es delgada pero relevante: no intención política explícita, sino intuición artística que captura el clima de época. En un país donde el debate sobre el rol del Estado, la concentración de poder y el perfil del liderazgo político domina la agenda pública, la línea entre la ficción y el comentario social rara vez es nítida.
Margarita, el reboot y el legado de Morena
Margarita es la apuesta de HBO Max por revivir el universo de Floricienta con una nueva generación de protagonistas, manteniendo figuras del elenco original como la propia Stéfani. La decisión de una plataforma de streaming global de apostar por una remake de una telenovela argentina de los 2000 habla del peso cultural que tuvo el producto original y de la capacidad de Cris Morena para sostener franquicias a lo largo del tiempo.
La tercera temporada cierra ese ciclo y, con él, el personaje de Malala, que durante veinte años funcionó como uno de los grandes arquetipos de la villana televisiva argentina. Su despedida, en boca de Stéfani, tiene más de celebración que de duelo.
Puntos clave
- Graciela Stéfani cierra su personaje Malala en la tercera y última temporada de Margarita, el reboot de Floricienta producido por Cris Morena para HBO Max.
- Una frase de Isabel Macedo sobre «un presidente villano» en el primer episodio generó una ola de interpretaciones políticas en redes sociales, que vincularon el guion con una crítica al gobierno de Javier Milei.
- Stéfani descartó que Morena haya tenido intención política explícita, pero reconoció que la frase «coincide con la realidad» y que la productora es «visionaria e intuitiva».
- La actriz pasó de sentirse encasillada por Malala a valorar el personaje como parte central de su carrera y agradece el vínculo con el rol.
- Floricienta continúa sumando generaciones de seguidores desde su etapa televisiva original hasta su nueva vida en plataformas globales de streaming.
Cultura
Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta
Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.
Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.
El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.
De Cuyo a Europa: una formación entre maestros
Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.
En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.
El cuerpo como territorio político
A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.
La dictadura, el exilio y Paloma
La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.
Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.
Reconocimientos y una última exposición
Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.
Lo que tenés que saber
- Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
- Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
- Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
- En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
- Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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