Conectate con El Argentino

Espectáculos 🎭

Declara el director de «La Razón de Vivir» tras la liberación de «Teto» Medina

Se trata de Néstor Zelaya quien la semana pasada se negó a declarar. El juez no lo excarceló por temor a que entorpeciera la investigación.

Publicado hace

#

Néstor Zelaya, el director de la comunidad terapéutica «La Razón de Vivir», donde vivían jóvenes con consumos problemáticos de drogas, declara este mediodía ante el fiscal que investiga los supuestos hechos de explotación laboral y reducción a la servidumbre ocurridos en centros del partido bonaerense de Berazategui, informaron fuentes judiciales.

El abogado defensor, Marcelo Biondi, precisó que para hoy está previsto la declaración de una testigo del fiscal que investiga la causa, Daniel Ichazo, y que en la indagatoria de su cliente va a solicitar que se presenten otros testigos mañana o el lunes..

Ayer, la justicia del Departamento Judicial de Quilmes ordenó la liberación del conductor televisivo Marcelo «Teto» Medina, luego de permanecer seis días preso, y de Rubén Ernesto Durán, Rosana Elizabeth Gómez, Tatiana Lorena Lanza, Martín Ezequiel Arias, Alfredo Martín Córdoba, Fabiana Edith Canal, Valeria Fernanda Miceli, Damián Alberto Fernández Cáceres, Federico Risso Patrón y Sonia Córdoba, quienes deberán presentarse el primer día hábil de cada mes a las 10″ en la sede del juzgado.

En tanto, el juez negó la excarcelación del director de «La Razón de Vivir», Néstor Zelaya, acusado de ser jefe de la organización, quien la semana pasada se había negado a declarar.

También rechazó la libertad de Eduardo Humberto Zelaya, quien ocupaba el rol de director de la denominada «Quinta 1»; Mariano Jorge Luis Torchia, director de la «Quinta 2», y Jorge Alberto Basílico, director de la «Quinta 3».

La excarcelación «podría entorpecer la investigación, ya que aún restan producirse medidas de prueba que permitan dilucidar la totalidad del suceso delictivo«, señaló el juez.

Cultura

La UBA distinguió a Alejandro Dolina con el Doctorado Honoris Causa

La universidad pública reconoció una trayectoria que enlazó literatura, música, radio, televisión y pensamiento crítico. Dolina recibió la distinción ante más de 700 asistentes y reivindicó el conocimiento como una forma de encuentro.

Publicado hace

#

Dolina, la universidad pública celebró una obra que convirtió el humor en pensamiento y a la voz que hizo de la melancolía una forma de cultura argentina.

La Universidad de Buenos Aires otorgó a Alejandro Dolina el título de Doctor Honoris Causa, una distinción que reconoció una trayectoria decisiva de la cultura argentina. El acto reunió a más de 700 asistentes en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales y enlazó la emoción institucional con una conversación sobre el arte, el paso del tiempo, la educación pública y la condición humana.

El rector Ricardo Gelpi y el vicedecano Diego de Charras participaron de la ceremonia junto con autoridades académicas, docentes, nodocentes, estudiantes, familiares, amigos e invitados especiales. Dolina recibió el diploma y la medalla que formalizaron el reconocimiento, y luego conversó con el escritor y psicólogo Gabriel Rolón.

Una obra que salió de los libros

La decisión fue impulsada por la Facultad de Ciencias Sociales y aprobada por el Consejo Superior de la UBA. En sus fundamentos, la universidad destacó una obra que “atravesó la literatura, la música, la composición, la radio, la televisión, la actuación y el pensamiento”. También mencionó sus estudios en Letras, Historia y Música, además de libros como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie.

En esa enumeración apareció una clave para leer la dimensión de Dolina: “Su trabajo nunca quedó encerrado en una disciplina, su escritura tuvo oído musical, su música tuvo imaginación literaria y su presencia radial convirtió la conversación en una escena cultural. En La Venganza Será Terrible, el humor, la narración, la reflexión y la memoria se mezclaron durante años hasta construir un espacio reconocible para varias generaciones”.

Dolina fue un cronista radial en un sentido amplio. No solo contó historias o comentó la vida cotidiana. Observó las costumbres, los deseos, las derrotas y las ilusiones de una sociedad que encontró en su voz una forma de pensar mientras se reía. Su humor melancólico no ofreció certezas fáciles: expuso la fragilidad de los vínculos, el ridículo de ciertas ambiciones y la persistencia del amor aun cuando parecía condenado al fracaso.

El humor como forma de pensamiento

Durante el elogio académico, la directora de la carrera de Comunicación, Larisa Kejval, subrayó que “los personajes de Dolina lograron trascender la ficción e incorporarse a la realidad cotidiana”. También destacó “la reunión de imaginación, humor, música, literatura, amor y melancolía que definió su universo creativo”.

Ese legado no se explicó solamente por la cantidad de años de presencia pública. Se sostuvo en una mirada que convirtió la ironía en una herramienta crítica y la tristeza en una forma de conocimiento. En sus relatos, la risa no borró el dolor. Lo volvió visible, lo rodeó de palabras y permitió compartirlo. Por eso sus personajes y sus frases permanecieron más allá de los medios que los difundieron.

Al recibir el título, Dolina afirmó: “Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza”. La frase condensó una de las zonas más persistentes de su obra: “la conciencia de que toda celebración también contiene una despedida, y de que la experiencia no elimina la ilusión, sino que la vuelve más compleja”.

La universidad pública como lugar de encuentro

Dolina también reivindicó el papel de la universidad pública y su capacidad para producir conocimiento e intercambio. Con ironía, dijo sentirse “un poco farsante e impostor” ante una distinción académica porque no provenía de ese ámbito. La observación, sin embargo, no funcionó como rechazo del reconocimiento, sino como una reflexión sobre las instituciones que abren sus puertas a saberes diversos.

El escritor sostuvo que la universidad permitía recibir y también dar conocimiento, además de vivir momentos de comunión con otros. Por eso llamó a privilegiar la educación y la creación de universidades y colegios por sobre otras prioridades. En una época de discursos que redujeron el conocimiento a una mercancía, esa defensa recuperó el sentido colectivo de la enseñanza pública.

La UBA reconoció en Dolina algo más que una carrera artística extensa. Reconoció una forma de “intervenir en la conversación argentina, de hacer circular literatura y música fuera de los circuitos especializados, y de demostrar que el pensamiento crítico también podía entrar por la risa, la emoción y la palabra hablada”.

El conversatorio con Gabriel Rolón cerró el homenaje con una combinación que resultó coherente con toda su trayectoria: reconocimiento institucional, humor y reflexión. La distinción confirmó que la cultura no se mide únicamente por las fronteras de una obra, sino también por su capacidad de acompañar a una comunidad y de modificar la manera en que esa comunidad se cuenta a sí misma.

Puntos clave

  • La UBA otorgó a Alejandro Dolina el título de Doctor Honoris Causa.
  • La ceremonia reunió a más de 700 asistentes en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales.
  • La universidad reconoció su trayectoria en literatura, música, radio, televisión y pensamiento.
  • Dolina reivindicó la universidad pública como espacio para recibir y dar conocimiento.
  • El homenaje incluyó un conversatorio con Gabriel Rolón y un elogio académico de Larisa Kejval.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo