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Entrevista

“Diego estuvo en los pies de cada uno de estos jugadores”: entrevista exclusiva a Coppola

El histórico represente de Diego Maradona analizó al equipo local en el camino recorrido hasta la gloriosa final.

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Por Noelia Santone

Exclusivo. Palabra autorizada si las hay, Guillermo Coppola comparte sus emociones más importantes tras la final del mundial, en Qatar. Con una clara visión de todo lo que sucedió durante el recorrido de la selección en el último mes, explicó la ayuda “especial” que tuvo la “Mano de Dios” para llegar hasta el último partido que se disputó frente a Francia y que consiguió el triunfo a más de tres décadas de la última coronación mundial.

”Indudablemente después de este recorrido con treinta y pico de partidos invictos, de ganar la Copa América en Brasil, uno se podía imaginar esta llegada a la final… El traspié contra Arabia Saudita (en el primer partido de la Copa del mundo) fue positivo. Fue positivo porque fue el primer partido, porque nos hizo vibrar y poner las cosas en el mundial. El mundial es esto… Partido a partido, paso a paso. Y la realidad del crecimiento de la selección se notó partido a partido. Fue una combinación de juego, unión, responsabilidad, seriedad y entrega”, analizó el ex representante, amigo y mano derecha de Diego Maradona, como de tantos otros talentos deportistas.

¿Cómo festejó el recorrido de la selección por llegar a este momento tan importante?
-Un país vibra con esta selección, un país está feliz por el desempeño de este grupo de muchachos que integra, por supuesto, a todos aquellos que trabajan alrededor de este grupo llámese cuerpo técnico, utileros, profesionales médicos, administrativos, el presidente de la Asociación del Fútbol que está atento a cada detalle de las entradas y de las ubicaciones, es todo lo que veo cuando concurro al predio. Veo la preocupación y la dedicación de cada uno. Es un trabajo de grupo y es para festejarlo en grupo. Es una felicidad el saber que nuestro fútbol siempre está en lo más alto.

¿Qué sintió cada vez que un jugador mencionaba, por algún motivo, a Maradona, del cual usted fue una parte importantísima de su meritoria carrera?
-Sentí una felicidad enorme por el reconocimiento permanente. No sólo lo sentí de los jugadores sino del público, de aquellos que acompañan y que alientan en todo momento. Yo lo vivo día a día en cualquier lugar del mundo donde estoy y, sobre todo, en la Argentina, cuando viajo al interior por la Copa Argentina, valga la redundancia. Noto el cariño, noto el respeto, el recuerdo, la admiración que existe por Diego. Y como todo, el actor quiere ser como el actor y llegar a ser como el mejor. Y el futbolista no deja de ser un artista y quiere ser como el mejor. Por eso Diego siempre está en el reconocimiento, en el recuerdo y en los pies de cada uno de estos jugadores. Y, sobre todo, del más grande: Lio Messi.

¿Ayudó en cada uno de los partidos la “mano de Dios” para llegar a la final?
-Es la picardía del fútbol… Aquellos que dicen ‘no, trampa’. ¿Qué es trampa? Es un juego. Existen algunas posibilidades como el empujón en el área o el agarre que uno lo hace, por ahí, de manera escondida o que no llame la atención para que no la vea el arbitro. ¿Qué sería, una trampa? El fútbol es picardía, es de vivos y Diego lo era. O sea que siempre, siempre Diego va a ayudar desde cualquier lugar y en cualquier situación y circunstancia. La “mano de Dios” nos acompañó siempre.


-Con su clara visión de mánager y representante, ¿a qué jugador de la Selección representaría?


-Yo representaría, como en un momento lo hice, a todo el fútbol. En un momento logré eso. Lo saben los representantes, lo saben los viejos dirigentes… Dentro de muy poquito voy a cumplir 50 años en el recorrido de este deporte con buenas y malas, con altos y bajos, pero, fundamentalmente, con respeto, siempre con respeto. Fui pro-jugador, pero no dejé de reconocer nunca las instituciones que le dan al jugador la posibilidad de trascender. Por eso siempre tuve las puertas abiertas de todos los clubes, siempre, y todavía hoy, y también de la Asociación del Fútbol Argentino en cabeza de su presidente. Por eso, a veces, la posibilidad de visitar el predio… No lo hago desde el cholulismo. Lo hago desde el hecho del hincha que quiere estar cerca de sus ídolos, como yo. Repito, son casi 50 años transitando vestuarios, concentraciones, viajes y haciendo, desde mi lugar, un hito que, ojalá, no se termine nunca: el respeto y el reconocimiento de jugadores para conmigo. E insisto, representaría a todos. Pero en un momento dije “basta”. Y después que se fue el Diez, dejé de representar. Gracias totales.

Celebridades

Diego Ramos y el regreso de La Noche es Nuestra: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa»

Con invitados, música en vivo, juegos y gastronomía, el conductor estrenó la segunda temporada del ciclo de la TV Pública. En diálogo con El Argentino, habló sobre la televisión en vivo, el valor de la escucha y la importancia de generar un espacio donde los invitados puedan relajarse.

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Con una sonrisa tranquila, el aplomo que dan los años de experiencia frente a las cámaras y la calidez de quien recibe amigos en casa, Diego Ramos estrenó la segunda temporada de La Noche es Nuestra, el ciclo de la TV Pública que se emite de lunes a jueves, de 20.30 a 22 horas, y que apuesta por algo cada vez más difícil de encontrar en la televisión: conversaciones relajadas, encuentros genuinos y un espacio donde los invitados puedan bajar la guardia.

El programa regresó con su formato característico de after office televisivo. Entre buena comida, tragos, música en vivo, juegos y anécdotas, el estudio vuelve a transformarse en un bar donde las figuras del espectáculo, la cultura y distintos ámbitos comparten historias lejos de la tensión habitual de otros formatos. La propuesta incluye además chef, bartender, DJ, humor y desafíos que buscan mostrar facetas poco conocidas de cada invitado.

Diego Ramos y una forma distinta de conducir en La Noche es Nuestra

«En la comunicación y, particularmente, en la conducción, me gusta ser como un nexo entre los que están hablando y lo que uno preguntaría o le interesaría saber», explicó Diego en referencia al rol que ocupa frente a cámara.

En este sentido, lejos de ubicarse como la figura del conductor que busca imponer su protagonismo, el actor sostiene una filosofía basada en la escucha. «Hace años que vengo buscando dónde es que yo me muevo mejor. No me gusta el que se las sabe todas«, aseguró.

Al respecto, durante la charla resumió su estilo con una definición simple: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa». Esa sensación atraviesa todo el programa. No hay interrogatorios ni momentos incómodos. Hay charla, cercanía y espacio para que las historias aparezcan naturalmente.

Consultado por El Argentino sobre cómo vivió este nuevo estreno, Ramos se mostró sereno. «Me encuentra bien, de verdad que muy tranquilo, porque yo creo mucho en el trabajo previo, y la producción hizo un trabajo previo muy grande», destacó.

La experiencia acumulada también se nota. «Yo creo que me agarró más tranquilo. Más horas de vuelo, si se quiere. Más tiempo, más experiencia. La verdad es tranquilidad», reflexionó sobre las diferencias entre la primera y la segunda temporada.

Esa calma también aparece cuando habla de los imprevistos propios de la televisión en vivo. «Yo no le tengo tanto miedo al error, sino a no poder solucionar el error. Errores puede haber siempre», señaló.

Entre la actuación y la conducción

Aunque su carrera continúa estrechamente ligada a la actuación y al teatro, Ramos reconoce que la conducción ocupa hoy un lugar cada vez más importante en su recorrido profesional. «Hace rato ya que vengo conduciendo o como panelista», comentó.

Al respecto, si bien asegura que la actuación le sigue ofreciendo una conexión única con el público, encuentra en la conducción otra satisfacción: «Me gusta ser un vehículo, un puente entre la gente que le puede interesar y la gente que sabe o hace algo en lo que se destaca y lo quiere mostrar».

En este sentido, en tiempos donde muchas entrevistas parecen construirse desde la confrontación, Ramos elige otro camino. «A mí me gusta crear un programa donde no tengas que venir a dar explicaciones, sino que puedas venir a dar notas», explicó a El Argentino.

Asimismo, en un contexto donde predominan los cruces y las declaraciones explosivas, el conductor apuesta por recuperar algo más simple: el encuentro, la escucha y la conversación. Tal vez la frase que mejor sintetiza el espíritu de La Noche es Nuestra llegó cuando afirmó: «A mí me gusta que la gente venga con la guardia baja porque sabe que no va a pasar absolutamente nada malo».

Con esa premisa, el actor volvió a abrir las puertas de su particular bar televisivo. Un lugar donde la noche transcurre entre risas, música, comida y conversaciones sin apuro; un espacio que busca recuperar algo simple, pero cada vez más valioso: el placer de compartir una buena charla.

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