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Espectáculos 🎭

Federico D’Elía: “Me pone muy contento que se puedan tratar temas incómodos en ATAV 2”

El actor habló sobre el desafío de volver a hacer ficción y las mediciones de rating.

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Federico D’Elía fue entrevistado por Pablo Montagna para el programa Pasa Montagna, de Radio Rivadavia AM630 y habló sobre su regreso a la televisión con un personaje muy oscuro en la ficción de eltrece, ATAV 2. Si bien se empezó a emitir hace pocos días, las grabaciones terminaron en diciembre.

El personaje de D’Elía es Rafael Machado, un médico que trabaja en el Hospital Militar, está casado con Sara y tiene tres hijos: Segundo, Luján y Alejo. Su moral rígida lo enfrentará con la homosexualidad de Antonio y su vida aparentemente perfecta tendrá muchas decepciones.

Su hija sufre violencia de género y su hijo menor (Alejo) muere durante la Guerra de Malvinas. Rafael, además, enamorado en secreto de Silvia, la esposa de su amigo Pedro Salvat (Rafael Ferro), mostrará su lado más oscuro al ser cómplice de la desaparición de ella mientras estaba embarazada.

“Es un personaje fuerte. Lentamente se transforma en un culebrón porque sino parece que se habla solamente de la dictadura. Tenía muchas ganas de grabar una novela y Pol-ka es parte de mi historia. Volver fue un placer, estoy muy contento de haber hecho la novela. La pasé muy bien. Se tomó la primera semana como para plantarse bien en la época, en los 80, la vuelta de la democracia”, explicó el actor.

D’Elía en estos días estuvo muy atento a las críticas. “Miro las tablitas del rating. Masterchef 12 puntos y nosotros con 8 o 9. Lo único que leo es Twitter. Pero no sé cuán verdadero es Twitter. Los fanáticos de ATAV 1 estaban esperando que aparezcan los personajes. Adrián Suar dijo que la expectativa era más alta. No hay que hacer un drama de esto, puede haber un cambio de horario. A la tarde no podés poner esta novela ni loco. Lo máximo que puede llegar a ocurrir es que de ir a las 10 vaya a las 11. Se va a poner buena y el rating puede levantar. Yo confío”, se sinceró.

“Se tratan temas incomodos como el amor gay, la Dictadura. Me pone muy contento que estos temas se puedan tocar. Muchas cosas se pudieron charlar y discutir, esto me tranquiliza porque se tocan temas delicados. Se laburó con muchísima consciencia”, detalló.

Por último, el actor habló sobre el esperado regreso de Los Simuladores, a dos décadas de que salgan al aire los primeros capítulos creados por Damián Szifrón: “Va a estar en cine 2 o 3 noches y después de podrá ver por Paramount Plus. Estaríamos empezando en octubre de este año a grabar. No sabemos la historia. Damián está escribiendo el libro y los actores no sabemos nada. Calculo que en un mes nos presentará el libro para poder filmarlo en tiempo y forma, conociéndolo a Damián se debe estar rompiendo la cabeza para contar una historia que sea muy buena y mejor que todo lo que contamos en la tele, estoy seguro que va a ser un peliculón”.

“Seguimos hablando de los simuladores 21 años después de que se estrenó el primer capítulo. Se transformó en un fenómeno, algo de culto y popular, es una mezcla de todo, agarraba a todas las clases sociales, todas las edades”, analizó sobre el programa que protagonizó junto a Diego Peretti, Alejandro Fiore y Martín Seefeld.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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