Espectáculos 🎭
Marianela Mirra confirmó su relación con José Alperovich: “Lo amo a muerte”
La ex Gran Hermano criticó a Jorge Rial por exponer su relación.
Marianela Mirra, exparticipante de Gran Hermano 2007, sorprendió este martes al confirmar su relación con el exgobernador tucumano José Alperovich, condenado en junio pasado a 16 años de prisión por abuso sexual. A través de su cuenta de Instagram, la joven compartió una imagen junto al exmandatario y escribió: “Voy a visitar a mi pareja porque lo amo. Y creo en él ayer, hoy y siempre, a muerte”.

La repercusión en Tucumán
La noticia causó un fuerte impacto en Tucumán, donde Mirra reside desde hace años y Alperovich gobernó durante tres mandatos. La ex Gran Hermano aseguró que su vínculo con el dirigente no es reciente: “Esto es de casi toda mi vida. No soy puta, no soy prostituta, no tengo asociación ilícita, no tengo familia de chorros y ñoquis”.
Cruce con Jorge Rial
Mirra también apuntó contra el periodista Jorge Rial, quien había revelado que ella visitaba a Alperovich en el penal de Ezeiza. “Nunca me hizo falta, Rial. Solo te dije que no y te obsesionaste. No me quieras arruinar más la vida. Es mi vida”, escribió en sus redes sociales. Además, denunció un presunto pedido de dinero por parte de una tercera persona: “La plata no la consiguió”.
Publicación de pruebas
Tras la polémica, Mirra hizo pública su cuenta de Instagram, donde compartió fotos, mensajes y cartas que, según ella, demuestran que mantiene una relación con Alperovich desde hace años.
La condena de Alperovich
José Alperovich, de 69 años, fue condenado en junio pasado por abuso sexual simple y agravado contra una sobrina que trabajó con él en su campaña electoral de 2019. El fallo, firmado por el juez Juan Ramos Padilla, lo halló culpable por “indicios graves, precisos, concordantes y hechos comprobados”. Actualmente, cumple su condena en la Unidad Residencial 1 del Complejo Penitenciario de Ezeiza.
Posible pedido de prisión domiciliaria
Alperovich podría solicitar la prisión domiciliaria una vez que cumpla 70 años. Sus hijos ya se ofrecieron como garantes para alojarlo en un departamento de Puerto Madero. La decisión final quedará en manos del juez Ramos Padilla.
Cultura
La última noche del reino: cómo y por qué se rompió Patricio Rey junto con el país
El 4 de agosto de 2001, 45.000 personas vivieron sin saberlo el último show de los Redondos en el Chateau Carreras de Córdoba. Tres meses después, el 2 de noviembre, la separación se anunció por internet sin conferencia de prensa, sin despedida, sin discurso. Detrás del silencio: un viaje a Nueva York donde la sociedad se resquebrajó, una guerra por el archivo audiovisual de la banda y la acusación que Skay le hizo al Indio con cuatro palabras que lo cambiaron todo: «se creyó Patricio Rey».
El dolor sincronizado: cómo se rompieron los Redondos al mismo tiempo que se rompía la Argentina de 2001
Aquella tarde del 4 de agosto de 2001, unas horas antes del último show de los Redondos, el Indio Solari habló con el diario La Voz de Córdoba. Dijo que su vida estaba «con bastante plenitud» y que «la banda hace lo que quiere y de esta manera vivimos bien.» Cuatro meses después, con el país en llamas y el corralito reciente, el comunicado que anunció la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota apareció en el sitio web de la banda. Sin conferencia de prensa. Sin abrazos para las cámaras. Sin declaración de principios. Solo un texto breve en internet que clausuraba 25 años de historia.
Esa sincronía entre el derrumbe de la banda y el derrumbe de la Argentina de la Alianza no fue casual. Fue, en todo caso, la culminación de un proceso que se venía cocinando desde al menos el año anterior, durante un viaje a Nueva York que los periodistas Mariano del Mazo y Pablo Perantuono identificaron, en su libro «Fuimos Reyes» (Planeta), como el punto de quiebre de la tríada fundacional.
Nueva York, 2000: el sonido perfecto que nadie quería esperar
En el año 2000, el Indio Solari, Skay Beilinson y la Negra Poly viajaron a Nueva York para la masterización de «Momo Sampler», el último disco de la banda. Los acompañaron el ingeniero Eduardo Herrera y el productor Mario Breuer. Según reconstruye «Fuimos Reyes» con testimonios directos de los involucrados, las tensiones gobernaron el viaje desde el inicio. El Indio buscaba alcanzar un «sonido perfecto» y no quería apresurar ninguna decisión. Skay, en cambio, deseaba finalizar cuanto antes y regresar a Argentina.
El ingeniero Herrera, en declaraciones al diario La Nación años después, fue explícito: «Las internas de ellos son relativas. Por ahí Mario tuvo su percepción y yo dije algunas cosas, pero también dije otras que no están en el libro. Creo que en Nueva York, si bien hubo alguna cuestión, ya sabíamos de antes que la mezcla iba a tener cierta complejidad.» Y cuando se le preguntó si creía que la separación ya estaba en las cabezas de ambos músicos durante ese viaje, respondió sin ambages: «Sí, yo creo que sí, que lo re tenían en la cabeza y la gran charla fue el último día de estudio. Cuando la cosa empezó a subir de tono, le dije a Edu que no teníamos que estar ahí y nos fuimos a tomar unos Martinis a la esquina.»
El análisis de «Fuimos Reyes», según el periodista Del Mazo en declaraciones a la agencia Télam, apunta a algo más profundo: Los Redondos eran una experiencia colectiva que se estaba fracturando en su dirección artística. El libro cita testimonios que muestran al Indio conduciendo el rumbo de manera cada vez más unilateral durante esa etapa, mientras Skay acusaba lo que él mismo llamó una apropiación desmedida del proyecto. La frase de Skay que quedó para la historia fue categórica: «Lamentablemente, el Indio, en algún momento, se creyó Patricio Rey.»
La guerra por el archivo: los videos que nadie entregó
La segunda gran fisura, a la vez más concreta y más dolorosa para el Indio, fue la disputa por el material audiovisual. Los recitales de los Redondos en Racing (1998), River Plate (2000) y Córdoba (2001) habían sido filmados con estándar internacional y múltiples cámaras profesionales. El Indio reclamaba ese material para hacer copias propias. Según relatos de la época, Skay y la Negra Poly recibían el pedido pero demoraban sistemáticamente la entrega.
Años después del quiebre, el Indio Solari difundió una carta abierta en la que hizo pública la disputa. Acusó a Skay de conservar todos los audios y videos de los recitales y de negarse en varias oportunidades a permitirle el acceso para realizar copias. Y fue lapidario: «Hasta el día de hoy Poli y Skay están sentados sobre ese material, cuya custodia artística he reclamado en silencio público hasta hoy.» El material, según informó la revista Gente, nunca fue cedido.
Skay respondió por su parte al diario La Nación, en una entrevista que detonó el intercambio público, con su propia versión del final: «Todo se terminó cuando nos dimos cuenta de que uno de nosotros se quería apropiar de ese proyecto tan hermoso que fue Patricio Rey, que había nacido como la comunión y el aporte de muchos artistas y no los deseos de uno solo.» No hacía falta aclarar a quién apuntaba.
La última función: «Un ángel para tu soledad»
El Chateau Carreras de Córdoba, el 4 de agosto de 2001, fue el escenario de un concierto que nadie en la sala sabía que era el último. La Argentina estaba en el borde del precipicio: la convertibilidad se sostenía a duras penas y el estallido de diciembre estaba a cuatro meses. El contexto social y económico convertía cada recital de los Redondos, ya desde 1999, en una operación de logística compleja, señaló en ese sentido Mariano del Mazo en sus declaraciones sobre el libro: «Cada concierto de los Redondos tenía un nivel de peligrosidad muy alto y eso sumado al contexto social y económico volvía cada show en un movimiento de ajedrez.»
Durante casi dos horas, el Indio, Skay, el baterista Walter Sidotti, el saxofonista Sergio Dawi, el bajista Semilla Bucciarelli y Hernán Aramberri hicieron un repaso de su historia: clásicos, temas del último disco y canciones de las primeras épocas que hacía años no tocaban en vivo. A las nueve y media, los últimos acordes de «Ji ji ji» anunciaban el cierre. Pero el público insistió con el ritual: «Una más y no jodemos más.» Y vino «Un ángel para tu soledad.» Esa fue la última canción que los Redondos tocaron juntos.
Tres meses después, el 30 de octubre de 2001, los periodistas Humphrey Inzillo, Martín Correa y Pablo Marchetti entrevistaron al triunvirato en el Bar Onduras de Palermo. Fue la última vez que el Indio, Skay y Poli dieron una entrevista juntos a un medio gráfico. Esa conversación, publicada años después bajo el título «La última noche de Patricio Rey» (Gourmet Musical), revela que minutos después de que terminó la charla los viejos reclamos afloraron y desembocaron en la pelea definitiva. El 2 de noviembre se anunció la separación por internet.
«Fuimos Reyes» y el relato del derrumbe
La reconstrucción más exhaustiva de este proceso fue producida por Mariano Del Mazo y Pablo Perantuono, que en 2015 publicaron «Fuimos Reyes» (Planeta), una biografía con casi cien entrevistados que se reeditó en 2021 con nuevos testimonios y un prólogo de la escritora Mariana Enríquez. La edición ampliada fue catalogada por La Nación como «la definitiva» sobre la historia del grupo.
Enríquez sintetizó en su prólogo la experiencia ricotera con una frase que atraviesa el duelo colectivo que hoy recorre al país: «Uno no iba a divertirse a un show de Los Redondos. Iba a encontrarse con el peligro y con una especie intensa de fiesta, con euforia pero sin sonrisas, porque la dicha no es una cosa alegre.» Del Mazo, por su parte, aportó una clave de lectura política y cultural del proyecto: «Los Redondos estaban contando la historia del país y viceversa. Ellos también fueron una suerte de instrumentos de la realidad.» La Argentina que estallaba en diciembre de 2001 era la misma Argentina que los Redondos venían describiendo desde «Oktubre»: el capitalismo como infierno, los excluidos como protagonistas, el Estado como maquinaria de represión. Que la banda se rompiera ese año no fue una coincidencia. Fue casi una consecuencia narrativa.
Con la muerte del Indio Solari, la posibilidad de una reunión, que durante años los ricoteros cantaron como una plegaria en cada show de ambos solistas, se clausura definitivamente. «Solo te pido que se vuelvan a juntar» fue el canto que acompañó a dos décadas de conciertos por separado. El reino terminó. No hubo regreso.
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