Entrevista
Delfina Rossi: “Todo lo que Milei destruye en términos institucionales, sigue vivo en el pueblo”
La economista popular y docente dijo que el discurso de Milei en la presentación del presupuesto 2025 fue “un acto político”. Pero además, sostuvo que es necesario construir una alternativa política porque la gente “está cansada y cada vez peor”.
Por Andrea Reyes
Este domingo por la noche, el presidente Javier Milei presentó en el Congreso de la Nación el Presupuesto para el año 2025 en cadena nacional. Sin embargo, a pesar de ocupar el prime time, los números se desplomaron, alcanzando apenas 4 puntos. La audiencia televisiva no quiso ver ni escuchar el discurso del mandatario.
En el marco de un evento inusual donde el discurso del presidente de ultraderecha no logró captar la atención de las familias argentinas, cobra importancia analizar el impacto de un presupuesto para 2025 con “déficit cero”, donde se plantea un escenario de crecimiento del 5% del PIB y una inflación del 18,3%.
Ante este panorama, Delfina Rossi, economista popular, en diálogo con El Argentino analizó el discurso de Milei, los ejes de su política, las repercusiones en la sociedad y la necesidad de una alternativa de fuerza política.
-¿Qué lectura política dejó el discurso de Milei en la presentación del presupuesto 2025?
-Me parece que fue un acto político de Javier Milei. Pero quiso hacer una cadena nacional para obligar a los ciudadanos a verla, y ni así consiguió retener el interés de la población argentina.
Dicho esto, el presidente dijo lo que esperábamos, que va a ser un presupuesto de ajuste con esta nueva regla fiscal que reduce los gastos a los ingresos tributarios. Al respecto, me gustaría preguntarle por qué no gasta ahora los ingresos que está generando, recordemos que él dice tener 17 billones de pesos estacionados en el banco central. Entonces, para ajustar sí le sirve la regla, pero ahora que juntó la plata, no la gasta y propone un plan de ajuste y motosierra.
Entonces, la contradicción de Milei es total y constante, por eso creo que dio un discurso ideológico, basado en el marco conceptual de “la teoría racional de la elección”.
-¿Sentís que Milei es un presidente de mucho escritorio y poco territorio?
-El presidente está cada vez más metido en sus libros y no está aprovechando su rol para conocer absolutamente nada de nuestro país. Milei es un presidente que viajó más al exterior que a nuestras provincias; no conoce las necesidades que tiene nuestra población.
Cuando Federico Sturzenegger dice “obra pública nunca más”, está hablando de cloacas, está hablando de que nuestros pibes de barrios populares no se mueran intoxicados… De eso se habla en Argentina cuando nos referimos a infraestructura, un inversionista te hace un edificio en Puerto Madero, pero quién te hace la conexión de cloacas de Aysa, eso lo hace el Estado, y frenaron esa obra pública.
Entonces, veo que hay un nivel de crueldad total. Estamos hablando de la vida de la gente. Parece todo muy fácil cuando se ponen números de Excel, pero atrás hay personas.
-Hablando de números, hoy tenemos una caída de consumo brutal y se esperan más ajustes, sin embargo, el gobierno prevé un crecimiento del 5% del PBI, ¿qué opinas?
-Es que en su discurso Milei dijo que la inflación le robó a la gente, pero no señaló cómo lo va a solucionar. Lo que veo es que, efectivamente, no hay acceso al crédito ni está revirtiendo el proceso de exportaciones.
Asimismo, otro punto quedejó en claro el presidente es que no va a renegociar la deuda, habló de seguir pagándole al FMI con la sangre, sudor y lágrimas del pueblo argentino. Va a pagar, cueste lo que cueste, el acuerdo de Mauricio Macri con el FMI.
-¿Crees que es parte del acuerdo entre Milei y Macri?
-Sí. Creo que es el pacto más fuerte que tiene con el PRO, y si en el mientras tanto no hay plata para las provincias, para la salud, para nada, la propuesta es que aguante la gente.
Recordemos que el préstamo del FMI no se fue en una escuela, en un hospital, se fue para financiar lo que se fugó en los años de Macri. Entonces, es de un nivel de tristeza total que sigamos comprando este verso.
-¿Qué opinas de los diputados que se dieron vuelta y cambiaron su voto favorable a la suba de jubilaciones?
-Es una nueva “Ley Banelco”, en algún momento saldrá a la luz lo que consiguieron y los podremos juzgar o no. Lo que está claro es que la política es obscena, necesitamos volver a una política más honesta, más coherente, donde haya negociaciones entre las fuerzas políticas para llegar a acuerdos, pero no de esta manera, no con los recursos públicos.
-Esto también es corrupción
-Por supuesto, es un nivel de corrupción enorme. Pero a pesar de eso se votó una ley de financiamiento universitario, que ya Milei anunció su veto total y, de este modo, volverá a encontrar al pueblo argentino resistiendo las calles. No creo que resulte indiferente.
-Al respecto, ¿cómo ves el clima social?
-La gente está cansada. En estos climas gana la anti-política, gana el “para qué lo voy a escuchar, me pongo a ver Netflix”. Gana el “qué hago yo”, y bueno ahí está la clave de transformar esa apatía y cansancio en una fuerza para cambiar la realidad. Depende de quiénes militamos, depende de la política.
Creo que todo lo que Milei destruye en términos institucionales, sigue vivo en el pueblo. Por ejemplo, puede cerrar el ministerio de mujeres, pero las pibas siguen siendo feministas y llevan el pañuelo verde. Hay una memoria que está en el pueblo y nosotros tenemos que proponerles un camino para no soportar este padecimiento. Es un camino de sufrimiento y saqueo de las mayorías populares, para que unos pocos la pasen mejor.
-Por último, ¿hasta cuándo crees que la gente va a aguantar el ajuste?
-Me parece que “el hasta cuándo” depende de la alternativa. No hay voluntad de ninguna parte del arco político de que esto termine como en el 2001. Entonces, hay que construir una alternativa, porque la gente está cada vez peor. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires hay cada vez menos personas transitando, la gente no sale ni siquiera en colectivo o a tomar un café; está recluida en su casa, en su barrio, porque no se puede hacer nada. La plata no alcanza para nada y hay quiénes no tienen laburo.
Entonces, mientras decimos “qué bueno, no hay marchas”, la realidad es que la pobreza sigue creciendo y es un semillero que se va a caldear, y todavía estamos respondiendo con las ollas populares, con organizaciones que hemos construido durante el kirchnerismo, pero esas redes de solidaridad también se acaban.
Hoy, todavía estamos conteniendo un poco la situación porque tenemos al gobernador de la provincia, Axel Kicillof, que no es insensible. Entonces, la situación está contenida pero insisto, creo como dice Milei “el pueblo no es tonto”. Los argentinos fueron engañados por su propuesta electoral, y nosotros tenemos que explicar el rol de un Estado activo, así que tenemos un deber por delante.
Cultura
Nancy “La Pantera” González: “Yo fui parte del pogo más grande del mundo”
La música, docente y titular de UDEMUS (Unión de Músicos y Músicas), miembro de la CTA de los Trabajadores, Nancy «La Pantera» González, conmemoró en exclusiva para El Argentino sus comienzos musicales y el folclore de la época del Indio y el rock under en Argentina. Bajista de Mata Violeta primero y de La Fragua después, vecina del barrio donde vivió y murió el Indio, su testimonio es el de una sobreviviente del underground que nunca dejó de tocar ni de pelear por los derechos de los músicos.
Desde el under de los ’80 al sindicato: la lectura política y cultural de La Pantera sobre el legado del Indio Solari
La música y docente Nancy González, titular de UDEMUS (Unión de Músicos y Músicas), miembro de la CTA de los Trabajadores, rememoró en exclusiva para El Argentino sus comienzos musicales y el folclore de la época del Indio, los Redondos y el rock under en nuestro país.
Vivís cerca de Parque Leloir, a pocos kilómetros de donde murió el Indio el viernes por la mañana. ¿Cómo te llegó la noticia?
«No solamente vivo cerca de Parque Leloir, sino que el barrio de mi infancia, crianza y adolescencia es ahí donde está la casa del Indio. Cuando él compró la casa fue toda una revolución en el barrio, iba gente siempre a tratar de verlo. Mi hermana sigue viviendo ahí. Udaondo tiene mucha historia musical, está Cielito Lindo Records, y el Indio de hecho fue a vivir a Udaondo porque Parque Leloir está bien, pero es Udaondo. Renegamos un poco porque la casa de él es el casco de la rotonda Miryam, del Harás Miryam, que fue propiedad de los Leloir. Spinetta vivía ahí a ocho cuadras, también Lebón, Miguel Cantilo; Udaondo tiene esa historia. Al enterarme, desperté con esa noticia y estuve muy mal todo el día de ayer, no paré de llorar. Sinceramente tampoco puedo entender la parte política, la decisión de no velarlo a un ídolo de tamaña magnitud en un lugar accesible para la gente. Merecía el Congreso. El Indio merece todo. Tremendo.»
En los ’80 compartiste el circuito underground con los Redondos. ¿Cómo era ese ecosistema, y qué lugar ocupaba una mujer bajista en ese ambiente?
«Los conocí ni bien empezaron, porque yo escuchaba un programa de radio que se llamaba ‘El Loco de la Colina’, el locutor creo que era Ruga, y él pasaba siempre ‘Ñan fi fruli fali fru’ y yo decía: ‘¡Qué buen rock and roll, quiénes son!’ y nunca los mencionaba. Acá en Morón, que ahora la zona del Indio es Ituzaingó pero antes era el Gran Morón porque no estaban divididos todavía, en el centro comercial había un lugar que vendía cassettes piratas. Un día pasé y vi ‘Los Redonditos de Ricota’. Era del ’85. Me lo compré. El que me lo vendió me dijo: ‘Este tiene el tema que vos me decís siempre que escuchás’. Pasaba a Los Redondos y a Memphis la Blusera. Eso nunca me lo voy a olvidar: estaba hasta la una de la mañana escuchando radio y ahí conocí a los Redondos por primera vez.

Yo empecé a tocar en el ’89, y bueno, ellos ya estaban con todo el mito y la leyenda. Un guitarrista que conocí era muy amigo del ‘Piojo’ Ávalos, que fue el primer baterista de Los Redondos; todavía sigo en contacto con ese músico. Él me contaba que la primera vez repartían masitas de ricota, que eran redonditas. Por eso también decían que se llamaban Los Redonditos de Ricota.
El circuito underground era muy rico porque había muchos lugares para tocar. Había mucha ‘guerra’ también: el que iba a ver a los Redondos no iba a ver a Soda ni a SUMO, y cada tribu iba a ver a sus bandas favoritas. Era bastante lindo.
Como mujer bajista era dificilísimo. No había muchas mujeres músicas; las que había eran todas coristas, y las bandas de mujeres eran muy pocas. Estaban Las Brujas, también La Torre con Patricia Sosa, pero una banda de mujeres propiamente dicha era rarísima. Era complicado ser música y mujer en esa época.»
Mata Violeta y Patricio Rey, ¿eran parte del mismo circuito? ¿Hubo contacto, alguna anécdota concreta con ellos o con su gente?
«Mata Violeta no era del mismo circuito, era de otro palo. Además Los Redondos siempre tocaban en lugares un poquito más grandes que los nuestros. Nosotras no llegamos a Cemento; el Indio sí. Hicimos Arpegios, y ellos también tocaron ahí, pero ellos se dedicaban más a lugares un poquito más grandes. No hubo cruces directos porque ellos estaban en La Plata y nosotras éramos más del Oeste y de Capital. Lo que sí: compartimos escenario con El Soldado, que tenía como cantante al sobrino del Indio. Entonces mucho del público que seguía a Los Redondos también iba a ver a El Soldado, y cuando hicimos el Teatro Arpegios juntos, ese público nos vio a nosotras también.»

El Indio construyó un modelo de autogestión que hoy se estudia en las universidades. Desde tu experiencia como música y como dirigente sindical, ¿ese modelo es una referencia real para los trabajadores de la música o fue algo irrepetible?
«El modelo que construyeron el Indio junto a la Negra Poli y todos los músicos de ese momento era una manera de trabajar en cooperativa, de forma autogestiva. Me gusta más la palabra autogestión que independencia, porque al final, independencia ¿de quién? Gracias a esa autogestión el Indio pudo tener la casa que tiene, por los derechos de autor, que me parece una cosa fantástica. Muchos ahora critican que viajó a Nueva York, pero el tipo labró un montón y la plata que ganó la ganó en buena ley. Me parece fantástico.
Aparte, es una cosa difícil de replicar porque hay que dejar un montón de cosas de lado y exige un esfuerzo cooperativo enorme. A mí también me cuesta. Vengo hace años luchando, no solamente por tocar, sino también por los derechos de los músicos y músicas. Todo nació ahí, con el neoliberalismo de los ’90, cuando empezó a funcionar mal el tema de la música en vivo. El Indio es una referencia para los trabajadores de la música, aunque ahora es muy difícil, sobre todo con toda la tecnología, las plataformas y todo lo que está pasando.»
¿Qué es hoy La Fragua y cómo conviven en vos la bajista y la Secretaria General del sindicato? ¿Se retroalimentan o a veces se contradicen?
«La Fragua es mi banda, que arrancó directamente después de Mata Violeta. Vengo trabajando con mucha gente por años, pero no dejo nunca mi sueño. Una vez una figura con la que trabajé me dijo: ‘Vos tenés tu sueño, no lo abandones. Fracasás, no fracasás, no importa, seguí.’ Bueno, acá sigo, no me importa.
Y a veces se contradicen, sí. Me da mucha bronca tener que ir a tocar a la gorra cuando estamos pidiendo que se cumpla un convenio colectivo de trabajo. Me duele ver que un montón de músicos y músicas tienen que trabajar de otra cosa que no sea lo que realmente son. Ver a chicos y chicas que salen a tocar gratis o por nada, que no valoran su instrumento. Estamos haciendo la Ley Santiago, tratando de que se sancione en la Legislatura bonaerense, para que se haga la trazabilidad y se puedan asegurar los instrumentos. Lo estoy llevando también hacia otros países porque el tráfico de instrumentos es mucho. Lo pude comprobar pasando por las fronteras de Brasil, Paraguay y Uruguay, donde no te controlan nada. Los Secretarios de Cultura de todos los países que visité están interesados en la trazabilidad. Así que mis roles se chocan, se retroalimentan, pero chocan.»

El sindicato que conducís forma parte de la CTA. ¿Cuál es la situación concreta de los músicos en la Argentina de Milei? ¿Qué se está perdiendo que no se ve en los titulares?
«Estamos en la Central de Trabajadores de la Argentina de Yasky y venimos trabajando en lo que va a ser la futura Federación Bonaerense de Músicos, que se llamará Regional Sindical. Estamos tratando de sacar una ley que les dé facilidades a los locales que tengan músicos en vivo, que les desgraven impuestos para poder pagar el cachet correspondiente. La situación actual es que no hay laburo, está terrible. Se está perdiendo el laburo, se está perdiendo la visibilización del músico del barrio, de la región, que no puede tocar cerca de su casa porque no hay lugares. La crisis económica hace que cierren, o directamente que los dueños te cobren para tocar o te hagan tocar gratis. Los músicos y músicas somos el orejón de abajo del tarro.»
El Indio dijo en 2023 que Milei era «un disparate fascista» y que apoyaba al kirchnerismo porque «del otro lado había un peligro muy grande.» ¿Compartís esa lectura desde tu lugar sindical?
«Sí. En 2023 el Indio dijo eso y nosotros lo veníamos diciendo también. Es un fascista, es un sionista, es un peligro muy grande porque está entregando todo: no solamente la soberanía económica, sino que la soberanía cultural también está siendo dañada. A él no le interesa que los creadores de música tengan un desarrollo real, menos los que pensamos distinto. A nosotros nos está pasando en plataformas que nos bajan seguidores, que nos baja la audiencia. El fascismo que ejerce Milei en la Argentina está pasando aunque no lo quieran creer. Sí, comparto lo que dijo el Indio totalmente. Y sigue más vigente que nunca.»
La comunidad ricotera siempre fue de clase trabajadora y popular, la misma base social que debería nutrir al movimiento sindical. ¿Por qué esos mundos no terminaron de encontrarse políticamente?
«Yo creo que la comunidad ricotera sí nutre al movimiento sindical. Ayer me sorprendió que un montón de sindicatos sacaron condolencias hacia la familia, con flyers con el logotipo sindical. Y ahí te das cuenta de lo que el Indio produjo en la gente. Escuchaba entrevistas en vivo por la tele, gente que estuvo en la cárcel y que decía ‘hoy soy abogado por las letras del Indio’. Cosas así.
Creo que políticamente se están encontrando ahora. Se están reconociendo. Y creo que este fue el clic: cuando vi los flyers de los sindicatos con la foto del Indio, dije ‘¡Mirá, fulano que es tan serio es ricotero!’ Creo que esta es la bisagra. Lástima que tuvo que ser la bisagra con su muerte, que no lo haya visto. Porque calculo que era un sueño que él también tenía.»

¿Qué significa para el oeste del conurbano, para Ituzaingó y la zona, que el Indio haya elegido vivir y crear acá en silencio durante décadas?
«En el oeste siempre estuvo el agite, como dijo otra banda. En el ’82, pos Malvinas, todos los que tocamos un instrumento tratamos de juntarnos y componer algo. Udaondo, Leloir, esa zona siempre fue una isla: río Reconquista, quintas, sin acceso oeste todavía en mi adolescencia. Un triángulo donde si no tenías auto, el colectivo dejaba de entrar a las ocho. Y todos los que tocábamos tratamos de juntarnos y hacer canciones. Después fue cayendo gente que tenía que ver con la música, y uno de ellos fue el Indio. Fue tremendo para el barrio.
El Indio no salía mucho, pero mucha gente iba a dejarle cosas en la puerta; así como ayer vi al muchacho que le dejó una rosa. En el kiosco de mi mamá, que está a unas cuatro cuadras de la casa del Indio, en una de las pocas cuadras asfaltadas de la época, iban a buscar cigarrillos y cervezas para dejar en su puerta. Iba el Flaco Spinetta a comprar ahí, Charly García, todo el mundo. Udaondo es la cuna musical; de hecho la han nombrado así. Que el Indio haya elegido vivir ahí es un honor, es una medalla para toda la región.»
¿Qué le decís hoy a una piba de 17 años de la zona oeste que quiere ser bajista, que quiere tocar, y que siente que ese mundo no es para ella?
«Les digo: seguí tu sueño, seguí tocando. Si sos mujer, más todavía, porque siempre hacen falta mujeres en el escenario. Igual un montón de cosas fueron cambiando: sigue el machismo, lamentablemente, son tremendos, cero deconstrucción. Pero hay cada vez más mujeres que no son solo cantantes. Está Lula Bertoldi y hay muchas más. El under lamentablemente está cada vez peor, pero no importa, hay que seguir. Seguir el sueño, tocar, no abandonar. Porque si no, lo que muere es el rock nacional. La música pura, compuesta, basta de covers. Música compuesta por gente del Oeste, y de todo el país. Hay que empezar a exigir que haya canciones nuevas.»
Una última noche en Olavarría…
«Nunca pude ver a Los Redondos en vivo, y por insistencia de compañeros que querían ir a Olavarría a ver al Indio, agarré el auto de mi mamá y nos fuimos. Me impactó porque desde Cañuelas íbamos a paso de hombre. Tardamos un montón, había una cantidad de gente… Y de verdad no me arrepiento. Fue una experiencia que estuvo buenísima, ese recital. Yo viví el pogo más grande del mundo. Yo creo que fue ese, y el que seguramente se va a producir cuando lo despidan. Yo fui parte del pogo más grande del mundo. Una experiencia única, tristemente, porque no se va a repetir. Por suerte la pude vivir».
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