Trabajo
En el último año y medio se crearon 300 mil puestos de trabajo formales
Por su parte, el nivel actual de ocupación formal de las mujeres en empresas del sector privado se encuentra cercano a los máximos históricos.
El empleo asalariado registrado privado creció en mayo 0,4% mensual, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), porcentaje que se replica en junio, de acuerdo a la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), consignó este viernes el Ministerio de Trabajo en su Panorama mensual del Trabajo Registrado.
Este proceso de inclusión laboral que se extiende durante 17 meses consecutivos de crecimiento del empleo permitió la incorporación de 300.000 trabajadoras y trabajadores que se encontraban en situación de desempleo, informalidad o inactividad, destacó el informe.
Asimismo, agregó, el poder adquisitivo del salario medio del trabajo registrado en relación de dependencia del sector privado crece en todos los meses de 2022 y, en mayo, último mes con información disponible, se verifica el mayor crecimiento interanual del año (3,6%).
Por otra parte, la variación interanual del salario promedio del trabajo registrado en empresas privadas creció por arriba de la inflación: entre mayo de 2021 y mayo de 2022, el crecimiento del salario medio alcanza a 66,4%, mientras que el alza del Índice de Precios al Consumidor (IPC) llega a 60,7%.
Por su parte, el nivel actual de ocupación formal de las mujeres en empresas del sector privado se encuentra cercano a los máximos históricos.

De acuerdo a la EIL, en junio de 2022 el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de 10 personas ocupadas del total de los aglomerados relevados tuvo un incremento de 0,4% en relación con el mes anterior y de 2,6% en términos interanuales.
Todos los sectores de actividad presentaron un saldo positivo, pero la cartera laboral destacó la recuperación del empleo en el sector de transporte y servicios financieros (0,4%). Asimismo, tanto en la construcción, como en el comercio y la industria manufacturera se sostiene la recuperación del empleo de los meses pasados.
En la construcción el crecimiento mensual fue de 1,0%, en el comercio de 0,5% y en la industria se observaron valores similares al mes anterior (0,3%), añadió. Según el Ministerio de Trabajo, el crecimiento del empleo de este mes se explica fundamentalmente por una retracción de las desvinculaciones de personal.
En mayo de 2022 unas 25.000 personas se incorporaron al empleo asalariado registrado durante el último mes; con esta expansión, desde enero 2021 hasta mayo de 2022, 300.000 personas accedieron a un puesto de trabajo formal en empresas privadas.
«El proceso de creación del empleo formal privado observado durante los últimos meses permitió recuperar la totalidad del trabajo registrado perdido durante la pandemia y gran parte del trabajo formal desvinculado a lo largo de 2019», resaltó el informe.
En mayo de 2022, el número de trabajadoras y trabajadores con empleo asalariado registrado del sector privado resultó 2,3% superior (136.000 puestos más) al nivel observado en febrero de 2020, previo a la irrupción de la pandemia de Covid-19 en el país.
Con respecto a la evolución del empleo sectorial, se destaca el sector de Hoteles y Restaurantes que, a pesar de resultar muy afectado por la pandemia, muestra un notable crecimiento mensual de 2,2%.
Por su parte, la Construcción presenta veintidós meses consecutivos con variaciones mensuales positivas: con el crecimiento de 1,1% de mayo el sector alcanzó un nivel de empleo casi 10% por encima del registrado al inicio de la pandemia.
En la comparación regional se observa que 19 de las 24 jurisdicciones mostraron variaciones positivas: Entre las que más crecieron están Tierra del Fuego (2%), Chaco (1,5%), Catamarca (1,4%), Formosa (1,2%) y Salta (1%).
El número de personas con trabajo registrado en el sistema de seguridad social (incluyendo empleo asalariado público y privado, el trabajo autónomo y el monotributista) alcanzó en mayo a 12,6 millones, 0,5% más que en abril y 4,7% mayor al verificado en febrero de 2020; y el valor más alto desde el inicio de la serie estadística en 2012.
CABA
Deliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
Mientras vecinos de Villa Urquiza y Once reclaman por los ruidos de un centro de acopio, el fondo del problema es otro: miles de repartidores trabajan sin convenio colectivo, sin un espacio físico donde estacionar, reposar, sin obra social, sin ART y sin sindicato que los represente, en un modelo de ‘flexibilidad’ que el Gobierno de Milei celebra y profundiza.
Motos que arrancan a las seis de la mañana, camiones con motores encendidos durante veinte minutos, bicicletas que cruzan las veredas a cualquier hora. El conflicto entre vecinos de Villa Urquiza y un centro de distribución de delivery instalado en Quesada al 5900 llegó a los medios con el relato del malestar barrial. Pero detrás del ruido y los reclamos de convivencia hay una pregunta más incómoda, que nadie en el Gobierno libertario parece dispuesto a responder: ¿quiénes son esos trabajadores que circulan sin descanso, y qué derechos tienen?
Fernanda, vecina del edificio frente al centro de acopio, lo graficó con precisión: «Ya no hay siesta. Empezamos a las seis de la mañana con las descargas de camiones y a las ocho ya abren la persiana. Se cierra a las dos de la mañana». Ariel, otro afectado que vive en el mismo bloque junto a sus tres hijos, señaló que los ruidos son constantes y que padece acúfenos, una condición que el ambiente del depósito agrava de manera directa. Ambos vecinos aclararon algo significativo: no se quejan de los repartidores, sino de las empresas. «Acá nadie les exige a las empresas que les den garantía a los trabajadores. Uno no se quiere poner en contra de los trabajadores que ganan dos mangos y están todo el día en la calle», dijeron en el lugar.
El modelo que celebra Milei: sin patrón, sin sindicato, sin derechos
Los repartidores de plataformas como Rappi, PedidosYa o Mercado Envíos no son empleados en el sentido jurídico clásico: son «colaboradores independientes», una figura que las empresas tecnológicas instalaron en todo el mundo para eludir las obligaciones que establece la Ley de Contrato de Trabajo. En la Argentina, esta situación implica que la amplia mayoría de los repartidores carece de aportes jubilatorios regulares, cobertura de obra social, acceso a ART en caso de accidente de tránsito y, fundamentalmente, de representación sindical con poder de negociación real.
El Gobierno de Javier Milei no solo no cuestiona este modelo: lo reivindica como un ejemplo de libertad y flexibilidad laboral. La desregulación del mercado de trabajo, uno de los pilares del proyecto libertario, encuentra en el sector de delivery su laboratorio más visible: trabajadores que cobran por pedido, sin salario mínimo garantizado, sin vacaciones, sin aguinaldo y sin posibilidad real de acceder a un crédito hipotecario o a una jubilación digna al cabo de décadas de actividad.
La pelea que las empresas no tienen
La situación descripta en Villa Urquiza no es un caso aislado. Conflictos similares se registraron en los barrios de Las Cañitas y Villa Ortúzar, donde centros de distribución de entrega rápida generaron idénticas quejas vecinales. En todos los casos, el patrón se repite: las plataformas instalan depósitos en zonas residenciales, operan durante casi veinticuatro horas, no proveen sanitarios adecuados para los repartidores, no garantizan espacios de estacionamiento interno para las motos y no ofrecen ningún tipo de cobertura cuando un trabajador sufre un siniestro vial en la vía pública.
Los propios vecinos afectados lo señalaron sin ambigüedades: los reclamos apuntan a que las empresas garanticen espacios de carga cerrados, zonas de estacionamiento interno y baños para los repartidores. Lo que en cualquier actividad económica regulada serían obligaciones básicas del empleador, en el sector de plataformas digitales son reclamos que nadie obliga a cumplir.
Sin convenio, sin gremio, sin voz
A diferencia de los trabajadores de transporte, gastronomía o comercio, los repartidores de aplicaciones no cuentan con un convenio colectivo de trabajo que fije pisos salariales, condiciones de seguridad o mecanismos de negociación colectiva. Las organizaciones de repartidores que surgieron en los últimos años lograron instalar el debate público sobre la necesidad de una ley específica, pero no obtuvieron aún un marco legal que los proteja de manera efectiva a escala nacional.
Proyectos de ley para regular el trabajo en plataformas digitales fueron presentados en el Congreso en diferentes oportunidades, pero ninguno prosperó bajo la gestión libertaria, cuyo norte ideológico es, precisamente, el contrario: reducir las cargas que el Estado impone a las empresas. El resultado concreto es que miles de personas trabajan jornadas de diez o doce horas sobre una moto, expuestas a accidentes, a la intemperie y a la arbitrariedad de los algoritmos que distribuyen los pedidos, sin ninguna red de contención.
El ruido que tapa el problema real
El conflicto de Villa Urquiza expone una tensión real entre el derecho al descanso de los vecinos y el derecho al trabajo de los repartidores. Pero enmarcarlo como una disputa entre unos y otros es funcional a las empresas que se benefician del modelo: mientras vecinos y trabajadores discuten en la vereda, las plataformas siguen facturando millones sin asumir ninguna responsabilidad laboral, ambiental ni urbanística.
La pregunta que la gestión Milei evita con deliberada comodidad es cómo se regula una actividad que moviliza a decenas de miles de trabajadores en las principales ciudades del país, sin que ninguno de ellos tenga un empleador formal al que reclamarle. La flexibilidad que el Gobierno celebra tiene un costo que pagan, en partes iguales, los repartidores que no llegan a fin de mes y los vecinos que no pueden dormir.
Lo que tenés que saber sobre la precariedad de los deliveries
- Vecinos de Villa Urquiza denuncian ruidos y riesgo vial por un centro de distribución de delivery en Quesada al 5900, con actividad desde las 6 hasta las 2 de la madrugada.
- Los propios vecinos aclararon que el reclamo va dirigido a las empresas y no a los trabajadores, a quienes reconocen como víctimas del mismo modelo.
- Los repartidores de plataformas carecen de convenio colectivo, obra social, ART, aportes jubilatorios y representación sindical efectiva.
- Conflictos similares se registraron en Las Cañitas, Once y Villa Ortúzar, con el mismo patrón de empresas que operan sin asumir obligaciones laborales ni urbanísticas.
- El Gobierno de Milei promueve la desregulación laboral como política de Estado, sin presentar ningún marco legal que proteja a los trabajadores de plataformas digitales.
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