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Consumo

Las ventas en shoppings subieron 57,9% en noviembre y en supermercados 4,3%

El crecimiento económico de la Argentina se vio reflejado durante el décimo primer mes de 2021 en ambos rubros. Aunque en los grandes centros de compras el salto de debe al aislamiento impuesto por la pandemia.

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En los shoppings el crecimiento fue de 57,9% en similar período, debido a que en noviembre de 2020 estos centros de compras recién comenzaron consolidar la reapertura tras el aislamiento decretado en la primera ola de coronavirus.

Por su parte, las ventas en supermercados aumentaron durante noviembre 4,3% en relación a igual mes del 2020, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En los supermercados, en base al informe del Indec, los precios de referencia marcaron durante el décimo primer mes de 2021 una suba de 2,3%, dos décimas inferior al 2,5% del índice de precios al consumidor (IPC).

En tanto, en los centros mayoristas y autoservicios las ventas aumentaron 5,8% en términos interanuales y 7% en relación a octubre.

En los supermercados, durante noviembre, las ventas totales a precios corrientes realizadas en efectivo ascendieron a $ 43.773 millones, lo que representó el 30,9% del total y un aumento del 51,8% respecto a igual mes del 2020.

Por su parte, las operaciones concretadas con tarjetas de débito sumaron $ 39.957 millones, equivalentes al 28,2% del total y con una suba del 69,7% respecto al mismo mes del año anterior.

Las ventas totales a precios corrientes abonadas con tarjeta de crédito sumaron $ 50.605 millones, 35,7% del total y un alza de 51,2% respecto al 2020.

En cuanto a las ventas en los grandes centros de compra o shopping, en noviembre aumentaron 57,9% interanual.

Por regiones, en base al monto total transado, en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense las ventas crecieron 63,6% frente a noviembre de 2020; mientras que en el resto del país la mejora fue del 50%.

Por regiones, el Indec dio cuenta que las ventas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano explicaron el 60,8% de la facturación total registrada en noviembre por los grandes centros de compra.

Luego le siguió la región Pampeana; con el 22,2%; Cuyo, con el 7,6%; la región Norte; 5,7%; y la Patagonia, con el 3,7%.

En los shoppings, las ventas totales a precios corrientes en noviembre de 2021, en comparación con el mismo mes del año anterior, reflejaron que los rubros con mayor incremento fueron: “Diversión y esparcimiento”, 16.834,7%; “Patio de comidas, alimentos y kioscos”, 241,6%; “Indumentaria, calzado y marroquinería”, 169,7%; y “Librería y papelería”, 151,7%.

Consumo

El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.

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El-Argentino-Precios de cortés de la carne

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.

La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.

Un récord negativo que arranca en 2006

El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.

En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.

Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola

Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.

Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.

La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.

El precio que aleja la carne de la mesa popular

El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.

El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.

El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado

El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.

La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.

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