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Consumo

Más dudas que certezas: ¿Pagos en dólares o pesos con tarjeta de débito?

El BCRA habilitó esta opción de pago a partir del 28 de febrero. La medida no implica operaciones cambiarias, pero genera dudas sobre su impacto en los precios y el peso.

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El Gobierno impulsa un modelo de economía bimonetaria, permitiendo el uso de dólares en comercios mediante tarjetas de débito. Sin embargo, el contexto de cepo cambiario genera interrogantes sobre los alcances y riesgos de esta medida.

Una normativa con interrogantes

El Banco Central dispuso que, desde el 28 de febrero, los pagos con tarjetas de débito en dólares estarán habilitados para comercios que elijan esta modalidad. La medida, que no obliga a los comercios a aceptarla, introduce un nuevo paso hacia una economía bimonetaria, planteando dudas sobre su impacto en el peso y los precios.

La normativa establece que las transacciones en dólares no constituirán operaciones cambiarias. El cliente deberá tener dólares disponibles en su caja de ahorro para completar el pago, mientras que los precios podrán fijarse tanto en pesos como en dólares, lo que generó controversia entre especialistas.

Precios en dos monedas: ¿un modelo sustentable?

Carlos Rodríguez, exasesor de Javier Milei, señaló: “Los precios se anunciarán en pesos y dólares. Si varía el tipo de cambio, ¿cuál precio se ajustará, en pesos o en dólares?”. Su planteo refleja una de las principales dudas: el efecto de la medida en un contexto inflacionario y con brecha cambiaria.

Por su parte, Amilcar Collante destacó que el riesgo de un impacto inflacionario es limitado mientras persista el cepo cambiario y el ajuste monetario. Sin embargo, advirtió que una caída drástica en la demanda de pesos podría generar presiones sobre los precios en el largo plazo.

Lecciones del exterior: Perú y Uruguay

El economista Guido Zack recordó que Perú y Uruguay implementaron sistemas bimonetarios exitosos, aunque bajo condiciones diferentes a las argentinas. En ambos casos, la estrategia se centró en fortalecer la moneda local mediante regulaciones específicas, como encajes bancarios más altos para depósitos en dólares y la obligatoriedad de listar precios en la moneda nacional.

Zack explicó: “No es lo mismo lanzar la competencia de monedas cuando existe cepo cambiario que cuando hay un único tipo de cambio: si el dólar se puede cambiar por pesos, pero los pesos no plenamente por dólares, ya sabemos quién va a ganar la competencia”. Además, alertó sobre problemas impositivos, ya que las transacciones en dólares podrían generar ventajas fiscales al calcularse los impuestos sobre el tipo de cambio oficial.

Un paso más hacia la dolarización endógena

Collante y otros economistas coinciden en que la normativa busca consolidar la “dolarización endógena”, permitiendo que los dólares en circulación dinamicen la economía. Sin embargo, hay dudas sobre su adopción masiva, especialmente en transacciones cotidianas. Según Collante: “Dudo sobre si será masivo el uso de dólares para las compras habituales de consumo masivo o servicios, como peluquerías o reparaciones”.

Juan Truffa, de Outlier, opinó que los argentinos probablemente mantendrán la tendencia de usar pesos para pequeñas transacciones y dólares para bienes de alto valor, como propiedades o vehículos.

La implementación de esta medida plantea más dudas que certezas. Si bien podría aprovecharse como un mecanismo para movilizar dólares en la economía, los riesgos asociados a la caída de la demanda del peso, los descalces de moneda y las ventajas fiscales requieren un análisis cuidadoso. En un contexto de alta inflación y cepo cambiario, el impacto real de esta normativa dependerá de su adopción por parte de comercios y consumidores.

Puntos clave entorno al debate por los pagos en dólares:

  • El BCRA habilitó pagos en dólares con tarjetas de débito a partir del 28 de febrero.
  • La medida no implica operaciones cambiarias, pero genera dudas sobre su impacto en precios y el peso.
  • Economistas destacan riesgos asociados al cepo y ventajas fiscales de las transacciones en dólares.
  • Los sistemas bimonetarios en Perú y Uruguay ofrecen ejemplos de regulación, pero en contextos distintos.
  • El éxito de la normativa dependerá de su implementación y del comportamiento de consumidores y comercios.

Consumo

Los remedios en nuestro país triplican los precios internacionales

Un informe oficial revela que el 90% de los medicamentos de uso frecuente son más caros en Argentina que en el exterior, con un sobreprecio mediano de 3,1 a 1. Frente a India, la brecha trepa a 6,7 veces; frente a España, a 5,3 veces. Los datos surgen de un relevamiento de 17 principios activos esenciales comparados en cinco mercados internacionales.

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En nuestro país se paga, en promedio, más del triple por medicamentos de lo que abonan los ciudadanos de otros países por los mismos principios activos. Así lo revela un informe reservado que circula entre funcionariosla que analizó una canasta de 17 medicamentos de uso frecuente y comparó sus precios de venta al público en farmacias argentinas con los de Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India. El resultado es contundente: en el 90% de las comparaciones, Argentina sale perdiendo.

Para garantizar la validez de la comparación y evitar distorsiones por diferencias en el tamaño de los envases o las concentraciones, el estudio adoptó la Dosis Diaria Definida (DDD), la unidad de medida estandarizada recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El sobreprecio mediano registrado fue de 3,1 a 1 frente al conjunto de mercados analizados.

La brecha más brutal: India y España

Las diferencias más pronunciadas se registran frente a India, donde los remedios en Argentina resultan 6,7 veces más caros. Le siguen España, con una brecha de 5,3 veces, y Francia, con 3,4 veces. Incluso frente a Estados Unidos, habitualmente identificado como un mercado de precios elevados, la brecha es de 1,8 veces, y frente a Brasil, de 1,6 veces.

Los datos ilustran con precisión el impacto sobre tres tratamientos crónicos de altísimo consumo popular, que forman parte de la canasta básica de millones de hogares argentinos.

Tres tratamientos que radiografían la crisis

La levotiroxina, utilizada para el tratamiento del hipotiroidismo, es uno de los medicamentos más prescriptos del país. En Argentina, su costo mensual asciende a US$ 19,3, frente a una mediana internacional de apenas US$ 3,1. La dosis diaria local se ubica en US$ 0,644 contra US$ 0,08 en España, US$ 0,14 en Estados Unidos y US$ 0,02 en India. La brecha frente a ese último país es de 26,2 veces.

La atorvastatina, indicada para el control del colesterol, presenta un costo mensual de US$ 43,1 en Argentina contra US$ 8 de mediana internacional. La dosis diaria local cotiza a US$ 1,437, más de cinco veces por encima de los US$ 0,267 de referencia, y más de catorce veces por encima de los US$ 0,10 que cuesta en India.

La metformina, de uso extendido para la diabetes tipo 2, tiene un costo mensual de US$ 26,1 en el país contra US$ 5,3 de mediana. La dosis diaria en farmacias argentinas se ubica en US$ 0,871, frente a US$ 0,55 en Brasil, US$ 0,28 en Estados Unidos, US$ 0,08 en España y US$ 0,07 en India.

El contexto: desregulación como respuesta oficial

Según la información oficial, el diagnóstico que surge del informe sirve de sustento a la estrategia del Gobierno nacional orientada a desregular el mercado farmacéutico, promover la importación directa por parte de las provincias e impulsar la prescripción por nombre genérico para abaratar el acceso a los tratamientos. Como experiencia concreta en ese sentido, el documento menciona la compra de medicamentos a India realizada por la provincia de Mendoza.

Sin embargo, la propuesta de desregulación genera tensiones que el informe no resuelve. La estructura de precios del mercado farmacéutico argentino combina márgenes de distribución y dispensación, patentes, poder de mercado de laboratorios concentrados y ausencia de políticas de acceso efectivas. La importación directa y la genérica son herramientas válidas, pero insuficientes si no van acompañadas de una política de medicamentos esenciales que garantice cobertura universal, advierten desde sectores del campo sanitario público.

La paradoja central que emerge del informe es que los sobreprecios más altos recaen sobre tratamientos crónicos, es decir, sobre los pacientes que más dependen del sistema y que menos pueden prescindir de su medicación. Hipotiroidismo, colesterol alto y diabetes tipo 2 son condiciones que afectan de manera desproporcionada a sectores de menores ingresos, para quienes el gasto en medicamentos representa una proporción significativa de su presupuesto mensual.

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