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Falla en Artemis II: el inodoro de la nave Orion dejó de funcionar en pleno vuelo
A dos horas del lanzamiento, la nave Orion registró una falla en su sistema de residuos. El inodoro, diseñado para procesar líquidos y sólidos, fue restablecido seis horas después tras un trabajo conjunto entre la tripulación y el centro de control en Houston.
Lo que tenés que saber
- 2 horas después del despegue se detectó la falla
- 6 horas tardó la NASA en resolver el problema
- 1 sistema (UWMS) procesa orina y desechos sólidos
- 10 días dura la misión Artemis II
- 90% de líquidos se reciclan en sistemas similares en la ISS
Falla técnica en pleno inicio de la misión
La misión Artemis II registró un inconveniente técnico a pocas horas de su inicio. El sistema de gestión de residuos de la nave Orion presentó una falla durante una revisión de rutina realizada por la tripulación.
El problema fue detectado a partir de una señal de alerta en el sistema, lo que obligó a activar protocolos de verificación y comunicación con el centro de control.
Qué falló en el sistema de residuos
El inconveniente afectó el funcionamiento del inodoro espacial, específicamente en la gestión de líquidos. Según reportes iniciales, el sistema permitía el tratamiento de residuos sólidos, pero presentaba limitaciones para procesar la orina.
El dispositivo forma parte del Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), diseñado para operar en condiciones de microgravedad y facilitar la vida a bordo.
Respuesta de la tripulación y solución
La astronauta Christina Koch, integrante de la misión, notificó la falla tras identificar una luz indicadora en el sistema. A partir de ese momento, se inició un trabajo coordinado con el equipo técnico en Houston.
Luego de aproximadamente seis horas, la NASA confirmó que el sistema había sido restablecido y volvió a operar con normalidad.
Tecnología desarrollada durante décadas
El inodoro de Artemis II es el resultado de décadas de desarrollo tecnológico. Su diseño busca superar las limitaciones de misiones anteriores, como las Apolo, donde los astronautas utilizaban bolsas para desechar residuos.
El sistema actual incluye almacenamiento temporal, succión por vacío y adaptación a entornos de baja gravedad, además de ofrecer mayor privacidad para la tripulación.
Clave para futuras misiones espaciales
El UWMS ya había sido probado en la Estación Espacial Internacional desde 2020, donde permite reciclar hasta el 90% de los líquidos. En Artemis II, su función principal es almacenar residuos durante los 10 días de misión.
Estos avances son considerados fundamentales para futuras misiones de larga duración, incluyendo posibles viajes a Marte.
Conclusión
La misión Artemis II registró una falla en el sistema de residuos a las 2 horas del despegue, que fue resuelta en 6 horas. El inodoro espacial, capaz de procesar líquidos y sólidos, volvió a operar con normalidad y forma parte de la tecnología clave para la exploración futura.
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No es plana, pero tampoco redonda: la NASA mostró la sorprendente forma real de la Tierra
Una visualización 3D elaborada con más de mil millones de observaciones satelitales durante 15 años permite ver, por primera vez con claridad, las irregularidades del campo gravitatorio terrestre. El modelo, basado en datos de misiones GRACE y GOCE, muestra que el planeta no es esférico ni achatado: es un geoide con variaciones de hasta 191 metros entre sus puntos más altos y más bajos.
La NASA difundió una visualización tridimensional inédita que permite ver con precisión la forma real de la Tierra. El modelo representa cómo sería la superficie del planeta si los océanos estuvieran completamente en reposo y respondieran únicamente a la fuerza de gravedad, sin vientos, mareas ni corrientes. Lo que emerge no es una esfera, ni siquiera un elipsoide achatado en los polos: es una figura irregular, asimétrica y llena de protuberancias y depresiones invisibles a simple vista.
Qué es el geoide y por qué importa
El término técnico para esa figura es geoide, y su existencia es conocida desde hace décadas en el ámbito científico. Lo que la nueva visualización aporta es una representación tridimensional de acceso público que hace tangible algo que hasta ahora solo podía comprenderse con ecuaciones. El geoide no responde a la geografía visible, es decir que sus bultos y hundimientos no coinciden con montañas ni océanos, sino con la distribución desigual de la masa en el interior del planeta. Donde hay mayor concentración de masa, la atracción gravitatoria es más intensa; donde la densidad disminuye, la gravedad cede.
La visualización muestra diferencias que van desde 85 metros por encima del nivel medio en zonas como Islandia hasta 106 metros por debajo en el sur de la India. Para que esas variaciones sean apreciables a simple vista, la NASA las exageró 10.000 veces en el modelo: sin esa amplificación, el ojo humano no podría distinguirlas de una superficie perfectamente lisa.
Quince años de datos satelitales para reconstruir la gravedad
La base de datos detrás del modelo es imponente: más de mil millones de observaciones recopiladas durante 15 años por 19 satélites. Entre las misiones clave se encuentran el Experimento de Recuperación de la Gravedad y el Clima (GRACE), de la NASA, y el Explorador de Campos Gravitatorios y Circulación Oceánica en Estado Estacionario (GOCE), de la Agencia Espacial Europea (ESA). Ambos programas fueron diseñados específicamente para mapear las variaciones mínimas del campo gravitatorio con una precisión sin precedentes.
El resultado es el mapa gravitatorio más detallado que la humanidad haya construido hasta el momento, y su utilidad excede ampliamente el terreno de la divulgación científica.
Aplicaciones científicas concretas
El geoide tiene implicancias directas en disciplinas que van desde la oceanografía hasta la climatología. El modelo permite estudiar el comportamiento de los océanos con mayor precisión, seguir las variaciones del nivel del mar en diferentes puntos del planeta, analizar el movimiento de las corrientes marinas y monitorear el derretimiento de los glaciares. También facilita comprender cómo se redistribuye el agua sobre los continentes y detectar cambios en la estructura interna del planeta que con otros métodos pasarían inadvertidos.
En un contexto de crisis climática global, contar con un instrumento tan preciso para medir las transformaciones del sistema terrestre tiene un valor estratégico que va mucho más allá del conocimiento académico. La Tierra sigue cambiando, y entender cómo cambia requiere primero saber con exactitud qué forma tiene.
Puntos clave
- La NASA publicó una visualización 3D basada en más de mil millones de observaciones satelitales de 15 años.
- El modelo representa el geoide terrestre, la forma real del planeta determinada por su campo gravitatorio.
- Las variaciones del geoide van de 85 metros sobre el nivel medio (Islandia) a 106 metros por debajo (sur de la India).
- Las misiones GRACE (NASA) y GOCE (ESA) aportaron los datos fundamentales para la reconstrucción.
- El modelo tiene aplicaciones directas en el monitoreo del nivel del mar, los glaciares y el cambio climático.
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