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Opinión

«No somos ángeles ni especiales, somos personas con discapacidad»

¿Qué digo cuando digo discapacitado?.

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Por Cecilia Sigler Regis

-¿Cómo nombrar la diversidad? ¿Qué digo cuando digo discapacitado?

Discapacidad: De dis-1 y capacidad, por calco del inglés disability:  f. Situación de la persona que, por sus condiciones físicas, sensoriales, intelectuales o mentales duraderas, encuentra dificultades para su participación e inclusión social.

Constanza Orbaiz nació con parálisis cerebral y hoy es psicopedagoga y da charlas TED. Ella nos habla de “valorar la diversidad como parte de lo cotidiano, la persona siempre es mucho más que un diagnóstico… la discapacidad es un espejo en el cual nadie se quiere ver… curarme fue aprender a convivir con lo que me pasa, generar contextos más flexibles, construir una rampa (y no taparla) y crear entornos en donde la persona con discapacidad puede hacer y parecer a su modo sin tener que parecerse a nadie para recibir el premio de ser incluido. No somos pobrecitos, ni angelitos, no somos especiales, no tenemos capacidades diferentes, somos personas con discapacidad, personas”.

Siento que es necesario hablar en primera persona de esta palabra, porque me toca de cerca y porque hace falta.  Cuando comencé en la corrección, uno de mis primeros jefes de Redacción me corregía y me volvía a corregir sobre que no se dice “discapacitado” sino “persona con discapacidad”: “Es fundamental resaltar la ausencia de una comunicación para la cual las personas con discapacidad no sean sólo objetos de una ficción o de alguna información, sino esencialmente sujetos en capacidad de transformar la realidad que los rodea. Esto es medular, es hacer visible lo invisible. Articular, elaborar, materializar una comunicación que no sólo muestre la existencia de seres que tienen determinado problema, sino que están en condiciones de aportar inteligencia, creatividad, esfuerzos y organización para revertir una situación adversa y más aún, ser partícipes en la construcción de una sociedad mucho más justa y solidaria”. Junto con más recomendaciones, esta afirmación puede leerse en las “Pautas de estilo periodístico sobre discapacidad” que el Comité Federal de Radiodifusión publicó a través de la Secretaría de Medios de la Nación.

Los eufemismos para nombrar hacen más ruido que la realidad de la situación. Si una persona sorda o ciega está involucrada en un accidente de tránsito de dimensiones graves como para que se convierta en una noticia, ¿cómo pueden titular los diarios?: Murió un ciego en un choque en Palermo / Un muerto por grave accidente en CABA / Un discapacitado murió y su acompañante está grave al chocar dos autos en Corrientes y Medrano / Murió una persona con discapacidad en trágico accidente automovilístico. Hay opciones, claro, siempre hay opciones para nombrar, para decir. El problema es qué queremos informar y cómo hacemos llegar la noticia.

En definitiva, el dato duro es que hubo un muerto en un choque, ¿qué importa la condición? Pero sí  importa y mucho y se especifica porque el morbo de los lectores va a posar la mirada justo ahí, y va a comentar… Entonces ¿cómo se dice?… “Decir ‘persona con discapacidad’. No sólo es importante tener una actitud positiva ante una persona con discapacidad sino usar una terminología adecuada, neutra, sin sesgos peyorativos. La clave es no sustantivar los adjetivos: no es conveniente etiquetar a los individuos como ‘el sordo’, ‘el discapacitado’, ‘el retardado’, etc. sino que en su lugar se debe decir ‘persona sorda’, ‘persona discapacitada’, ‘persona con retraso mental’”.

Igual creo que lo más importante es qué hacemos con la discapacidad cada uno de nosotros, cómo tratamos a quienes tenemos cerca con discapacidad, cómo nos acercamos y ayudamos o entorpecemos… Se trata de acompañar en lo que se puede y en lo que no comprender, desde el lugar que nos toque como hermanos, madres, padres o compañeros de trabajo o de escuela. Porque la discapacidad existe y es necesario que se hable de ella. De las relaciones que establecemos con las personas a las que les cuesta un poco a veces establecerlas. De los afectos, de los amigos, de los que siempre están, pero también hay que hablar de los que lastiman, de los que ignoran, de los que prefieren no comprender y agreden, en todas partes, en la calle, en tu casa, en un negocio, en el club. Siento que falta mucho por hacer y siento que no se acaba con nombrar la discapacidad. Hay que ir muy adentro, muy pero muy adentro para entender y poder actuar en consecuencia.

No alcanza con saber usar en términos periodísticos las palabras. Porque creo que se trata de qué hacemos cada uno de nosotros con la discapacidad. En nuestro entorno. Puede ser tu hijo, tu marido, tu hermano, tu compañero de laburo o tu maestra. Incluso pueden ser tus padres. Y lo central es comprender, intentar ponerse en el lugar del otro y acompañar desde donde se pueda sin lastimar, sin agredir y respetando a la otra persona, haciéndola sentir persona con derechos y deberes, haciéndola crecer con autonomía pero sin ignorar que las dificultades están en las relaciones. Qué complejo es relacionarse, cuánto toca de nosotros, cuánto nos cala hondo cada palabra que nos dicen y cada situación que atravesamos con el afuera, con nuestro entorno de cada día.

También en cuanto a imágenes es central la cuestión, porque no hace falta enfocar una silla de ruedas para ilustrar una clase de computación para personas con discapacidad, por ejemplo. Se pueden tomar planos generales que no enfoquen el recurso para la movilidad y sí a la persona a quien alude la noticia. Se trata siempre de humanizar aquello que se quiere contar. ¿Cómo dejar de escribir sobre este tema?, cómo frenar la reflexión, se trata de entender y dejar planteadas las dudas… se trata simplemente de ser y dejar ser feliz al otro. Se trata ni más ni menos que de intentar ser más humanos.

Que la discapacidad no limite la escritura
Existen en la literatura universal innumerables ejemplos de escritores que tenían alguna discapacidad, lo cual no impidió que fueran reconocidos y se convirtieran en grandes clásicos. Aquí la mención de algunos de ellos:

*Miguel de Cervantes. España (1547-1616). Discapacidad física. Su obra Don Quijote es la más vendida y la más traducida de la lengua castellana y se considera una de las más relevantes de la literatura universal. Se calcula que ha vendido más de 400 millones de ejemplares.

*Virginia Wolf. Gran Bretaña (1882-1941). Trastorno bipolar. Se la considera una de las figuras más destacadas del vanguardismo literario anglosajón del siglo XX y del feminismo internacional y una de las autoras más influyentes del pasado siglo. Antes de suicidarse, a consecuencia de su trastorno, sentó las bases del moderno feminismo con un certero análisis de su tiempo con obras como “Orlando” o “Una habitación propia”.

*Jorge Luis Borges. Argentina-Suiza (1899-1986). Discapacidad visual, ceguera. Con seis años escribió su primer relato (sabía leer y escribir desde los cuatro) titulado “La visera fatal”, siguiendo los pasos del Quijote, y ya no dejaría de hacerlo hasta su muerte: cuentos, poemas, ensayos…

*Sylvia Plath. Estados Unidos (1932-1963). Trastorno bipolar. La poetisa, novelista, profesora universitaria y feminista afirmaba: “Mi gran tragedia es haber nacido mujer”. Fue la primera persona en ganar un Premio Pulitzer póstumo en 1982.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

Litio: el mundo nos necesita atentos

La energía del ion litio está presente en todas partes, por lo que este elemento dejó de ser un simple insumo químico para pasar a ser un recurso que disputan las grandes potencias. Hoy en día, este mismo se encuentra en el centro de una de las principales confrontaciones geopolíticas a nivel global.

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Por Lucía Buzzalino

Según la U.S. Geological Survey (2026), Argentina dispone alrededor de 4,4 millones de toneladas de reservas y cerca de 28 millones de toneladas de recursos identificados, una de las dotaciones más grandes del planeta. Además, nuestro país es el quinto productor mundial de lito detrás de Australia, Chile, China y Zimbabue.

Aproximadamente el 20% de los recursos mundiales se concentra en la región de La Puna (provincia de Jujuy, norte de San Juan, Salta y Catamarca). El litio se extrae principalmente de los salares, los más importantes que son Olaroz y Cauchari, Centenario-Ratones y Hombre Muerto, los cuales se encuentran en nuestro suelo.

Los mayores inversores argentinos son canadienses, norteamericanos, chinos y australianos. En el país, según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, se cuenta con 64 proyectos de litio en distintas etapas de avance, 61 de ellos se ubica en el noroeste, mientras que los 3 restantes se reparten entre San Juan, Neuquén y Río Negro (donde la exploración del recurso es todavía incipiente).

Cinco se encuentran en construcción y solo siete están en producción. Los demás permanecen en distintas etapas de exploración y evaluación, es decir, todavía no generan producción comercial. Cuando se observa quiénes son esas pocas mineras, los nombres se repiten.

De los doce que producen o construyen, casi todos responden a dos tipos de capital: Por un lado, el gigante anglo-australiano Río Tinto, que después de comprar Arcadium pasó a controlar Fénix, Olaroz, Sal de Vida y el Salar del Rincón.

Por otro, los grupos chinos, que entre Ganfeng, Zijin, Tsingshan y Revotech están presentes en cinco de los emprendimientos más avanzados del país. Argentina, que en el conteo general figuraba con nueve proyectos y parecía jugar de igual a igual, desaparece de este recorte, porque ninguno de esos nueve llegó siquiera a la construcción y todos siguen en exploración, repartidos por la periferia del mapa.

Con esto podemos observar claramente que los proyectos más avanzados están mayoritariamente bajo control de grandes grupos extranjeros y que la actividad local sigue concentrada en la extracción y el procesamiento inicial del mineral. Esto ayuda a explicar por qué el crecimiento de la producción no se traduce necesariamente en una mejora equivalente de la posición Argentina dentro de la cadena global.

Lucía Buzzalino cursa la carrera de Comunicación Social en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales y es colaboradora del Proyecto Sur que está asociado al movimiento Soberanos. Fue seleccionada para formar parte del equipo de creación de contenidos del think tank que estudia las problemáticas soberanas en la nueva geopolítica emergente del siglo XXI.

Para comprender esto último, es necesario entender la diferencia entre recurso, reserva y producción: el recurso es la cantidad de litio identificada mediante estudios geológicos, perforaciones y análisis técnicos. Este indica potencial, no la viabilidad. La reserva es la porción del recurso, que ha demostrado ser económica, técnica y ambientalmente viable de extraer. Requiere estudios de prefactibilidad o factibilidad, análisis de costos, precios, metalurgia e infraestructura.

La producción es el volumen de litio efectivamente extraído y procesado en un período (generalmente anual), depende de que existan proyectos operativos, plantas de procesamiento y condiciones económicas favorables.

En resumen, los recursos indican la escala del litio identificado; las reservas señalan qué parte cuenta con respaldo técnico y económico suficiente; y la producción muestra cuánto llegó a obtenerse en un período. Las reservas se convierten en recursos cuando los factores modificadores (precio del litio, costos operativos, recuperación metalúrgica, permisos, infraestructura, factores ambientales y sociales) no producen pérdida sino ganancia.

Por lo cual el país puede tener muchos recursos y reservas, pero poca producción si no tiene capacidad industrial instalada. Entender los tres conceptos por separado ayuda a comprender mejor el lugar que ocupa el país y el recorrido pendiente de sus proyectos.

Según el Reporte de Recursos y Reservas Minerales en Argentina publicado por la Secretaría de Minería en febrero de 2026, el país cuenta con 216,32 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en recursos. De ese total, 165,56 millones corresponden a recursos medidos e indicados y 50,76 millones a inferidos. 22,99 millones de toneladas de LCE se deducen en reservas.

Es decir, la diferencia respecto del volumen de recursos muestra que buena parte del litio identificado todavía depende del avance de los estudios y de la aplicación de los factores técnicos y económicos. La forma más clara de verlo es evaluando un proyecto local con la lectura del informe NI 43-101 o JORC. Este permite distinguir recursos de reserva, revisar los presupuestos de precio y verificar quién firma como persona calificada. Esa lectura es la que separa una oportunidad sólida de una expectativa sin sustento.

Argentina toma un lugar estratégico en el mercado geopolítico por sus recursos. Y allí es donde entra en juego el interés de China y Estados Unidos. Se genera una disputa por el acceso a este mineral porque se entiende como necesario para una industria crucial: la de la tecnología. Particularmente el presidente de turno, Javier Milei, impulsa un acercamiento con Donald Trump.

El Gobierno Argentino considera a Estados Unidos como un socio estratégico y busca profundizar los vínculos económicos, financieros y políticos. Por esta razón en 2024 se firma un pacto denominado Pacto de Mayo. Su décimo artículo decreta “La apertura al comercio internacional, de manera tal que Argentina vuelva a ser protagonista del mercado global”.

Esta apertura con EEUU implicaría una serie de cambios significativos en la política comercial, que tiempo después, veríamos reflejado en la reducción o eliminación de aranceles, la consolidación de condiciones preferenciales y la creación de cupos específicos. Una vez más, Argentina buscando complacer pedidos externos, y no ante un demandante casual.

El interés estadounidense, además, tiene una dimensión geopolítica implícita: reducir vulnerabilidades frente a China en cadenas de suministro consideradas estratégicas. Argentina busca relacionarse simultáneamente con las dos potencias que compiten entre sí y ahí es cuando aparece una gran disyuntiva.

Veamos el rol de cada potencia para comprender.

Por un lado, nuestro país accedió a ratificar el Acuerdo de Reconversión y Transformación Industrial (ARTI) copara aprobar regulaciones robustas en materia tecnológica. Esto define las listas de productos que pierden sus barreras fronterizas. Argentina define un arancel cero para una lista de 1.675 posiciones arancelarias (descritas en el Anexo 2ª del acuerdo), con beneficios para productos manufacturados y agroindustriales en el mercado estadounidense. A su vez, se otorga arancel cero para 221 productos de EEUU (Anexo 1), principalmente maquinaria, bienes de capital y autopartes. Esto comenzaría a generar una presión competitiva directa sobre la industria local en los sectores liberados.

Por otro lado, se decide firmar un memorando de entendimiento (MoU) con Corea del Sur que pondría de manifiesto una estrategia internacional contra China. La competencia entre Seúl y Pekín, en el escenario argentino, se visualizará en el proyecto Sal de Oro.

Pero Julio Theaux alerta también acerca de la presencia de los conglomerados chinos: Ganfeng, Zijin y Tsingshan, que poseen un control vertical sobre múltiples salares activos en el país. Por ende, el Memorando de Entendimiento (MoU) para la Cooperación en Minerales Críticos firmado por Argentina y Corea del Sur, presenta desafíos no sólo para el potencial propio, sino para la soberanía de los recursos y la necesidad de desarrollar capacidad tecnológica y productiva.

En cuanto a China, concentra cerca del 80% de la capacidad mundial de fabricación de baterías. Sus empresas CATL y BYD son líderes del sector. En 2025 poseían conjuntamente el 55,6% del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos. Al ser el litio la materia prima de estas, Argentina pasa a ser un foco importante. Entonces, su táctica sería procesar el mineral ajeno, explotar el propio, comprar proyectos en el triángulo vía Ganfeng y Tianqi y cerrar la canilla al resto. Restringiendo así la exportación de su tecnología de refinado para, inevitable y deliberadamente, monopolizar el mercado.

Este documento tiene como fin poder comprender índices y bases para generar una opinión crítica. Todo esto basado en evidencia para poder afrontar un tema tan relevante como lo es la disputa por el poder global. Porque de esto se trata este informe, de una disputa geopolítica de escala planetaria. La información plasmada es simplemente una ínfima parte de la enorme realidad que representa hoy el litio en el mundo. No solo es la necesidad de un recurso para favorecer el ingreso económico y desarrollo laboral, sino que constituye una la lucha por llegar a liderar el mercado y las decisiones de los demás territorios Y como si eso no fuera suficiente, aparece la posición y el discurso implícito (pero evidente) de las demás potencias, para reducir nuestro grado de autonomía.

Es vital ser responsables y estar atentos. Prestar atención. Cuestionarnos. Intentar entender si vienen por un acuerdo sobre la industrialización del litio o si vienen por nuestras tierras, por nosotros. La negociación y el intercambio jamás será condenado, pero sí lo será el abuso del poder y la puesta en venta de la patria. La importancia de diferenciar el progreso, de ser sometidos o de ser dependientes. Estando en un ranking de recursos, que la producción solo quede en manos extranjeras, dejando cualquier tipo de cuidado de nuestro país en manos de autoridades externas, debería ser considerado como un hecho punible. Y mucho más si esa autoridad externa no tiene interés en preservar nuestra tierra, sino solamente la necesidad de explotarla. La necesidad de generar ganancia y tener un único control sobre la economía y el poder político.

Por esto, es importante el incentivo del interés colectivo. Comprender qué está pasando fuera de las fronteras, para así, disipar la rivalidad constante que hay dentro de los límites del país. Borrar las fronteras que se siembran dentro, para preguntarnos qué está pasando fuera. Amigarnos con el hecho de querer ver que nos están haciendo, y quienes son los que realmente vienen a apropiarse de nuestro lugar. Preguntarnos un poco más qué le pasará a quien vive cerca de un salar que está siendo explotado y no a las máquinas ostentosas y prometedoras de las potencias que juran favorecernos.

Una Argentina que tiene todo para progresar, necesita también de una argentina liderada por alguien que quiera llevar a cabo ese proceso, y donde sea posible quedarse.

Bibliografía

● Litio, cobre y geopolítica: cómo la Argentina se convirtió en una pieza clave para Estados Unidos en su disputa con China – Infobae

● El friendshoring es una práctica comercial que implica trasladar las cadenas de suministro a países considerados aliados políticos y económicos. Este enfoque busca reducir riesgos geopolíticos y asegurar el abastecimiento

● El acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) con Estados Unidos y sus efectos en las regiones argentinas – Novedades Económicas

● El acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) con Estados Unidos y sus efectos en las regiones argentinas – Novedades Económicas

● Minerales estratégicos: por qué el litio y las tierras raras están en el centro de la disputa global – Noticias de Mendoza – Memo

● Corea del Sur vs. China: La tensa disputa por el litio en Argentina

● Recurso, reserva y producción: las tres cifras del litio que suelen confundirse – Litio Argentina

● Recursos, reservas y NI 43-101: cómo se mide el litio bajo tierra · LitioHoy

● Agua muerta: el litio en la Argentina

● Soberanos.org

● Litio Argentina – Desarrollo Económico, Medio Ambiente y Comunidades

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