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Opinión

Fidel Castro, Donald Trump y el Canal de Panamá

La entrega pacifica mediante el acuerdo Torrijos-Carter evitó un conflicto armado, por la firme decisión del general Torrijos de tomar del Canal mediante “una acción militar que habría sido funesta para un país tan pequeño como Panamá…Entonces yo le sugerí que tuviera paciencia”

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Por Rafael Méndez

“Cuando me di cuenta de que Carter iba a ganar las elecciones, comprendí que con él se podría llegar a algún arreglo con relación al Canal de Panamá. Se lo dije a Torrijos más de una vez: ‘Tengo la convicción de que Carter va a ganar, y es un hombre que sería capaz de comprender el problema. Pero te sugiero que tengas paciencia’”.

Estas palabras de Fidel Castro, recogidas en el libro Fidel Castro. Biografía a dos voces, del periodista Ignacio Ramonet, ofrecen una ventana privilegiada a un momento crítico de la historia de América Latina.

Fidel, líder de la Revolución Cubana, entendió que la situación política de Panamá en ese entonces era extremadamente delicada. Omar Torrijos, decidido y patriota, había declarado en reiteradas ocasiones que si no se devolvía el Canal, lo tomaría por la fuerza.

“Comprendía perfectamente las consecuencias que podía tener una acción de esa naturaleza”, recordó Fidel, destacando el riesgo de un conflicto armado para un país tan pequeño como Panamá.

La paciencia como estrategia para evitar el conflicto

Fidel Castro no solo era un líder revolucionario; también era un estratega político que veía más allá de las coyunturas inmediatas.

Al sugerir paciencia a Torrijos, evitó que un acto desesperado condujera a una confrontación bélica con Estados Unidos.

Este consejo, basado en el análisis de la política interna estadounidense, fue clave para que Torrijos considerara una salida diplomática.

“Le dije a Torrijos: ‘Si Carter gana, él podrá comprender la justicia del reclamo panameño’. Torrijos entendió, aunque estaba bajo mucha presión, porque la lucha por el Canal era una causa profundamente nacionalista en Panamá”, relató Fidel en el libro de Ramonet.

Estas palabras no solo subrayan la visión de Fidel, sino también su capacidad para influir en decisiones históricas.

El desenlace de esta historia llegó en 1977, con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, un acuerdo que devolvió gradualmente el Canal de Panamá a manos panameñas y marcó un hito en la soberanía de ese país.

A partir de la firma, se inició un proceso de transición administrativa y técnica que permitió a Panamá prepararse para asumir la gestión completa del canal.

Un legado diplomático que enfrenta nuevas tensiones

La transferencia del Canal en 1999 representó el fin de más de medio siglo de control estadounidense sobre esta estratégica vía marítima. Sin embargo, en la actualidad, el Canal vuelve a estar en el centro de tensiones geopolíticas.

Declaraciones recientes del presidente Donald Trump, cuestionando la validez de los tratados y sugiriendo recuperar el control del Canal, han generado rechazo en Panamá y preocupación a nivel internacional.

Estas afirmaciones, basadas en acusaciones de una supuesta influencia china en la administración del Canal, han sido desmentidas por las autoridades panameñas, quienes destacan el éxito y la neutralidad de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

El presidente panameño, José Raúl Mulino, afirmó categóricamente: “El Canal es y seguirá siendo de Panamá”.

En su discurso inaugural del 20 de enero de 2025, Trump afirmó que la transferencia del canal a Panamá en 1999 fue un «regalo imprudente» y expresó su intención de que Estados Unidos recupere el control de esta estratégica vía marítima. Además, acusó a Panamá de incumplir los Tratados Torrijos-Carter

La paciencia y la diplomacia: medios efectivos para solucionar conflictos

El consejo de Fidel Castro a Torrijos y la negociación de Carter representan un ejemplo de cómo la paciencia y la diplomacia pueden superar las amenazas de conflicto.

Hoy, esa lección adquiere relevancia frente a las nuevas tensiones internacionales que intentan revivir viejas disputas.

El Canal de Panamá no solo es un símbolo de soberanía para los panameños, sino también un recordatorio de que, en las relaciones internacionales, la negociación estratégica puede evitar el desastre y abrir camino a la justicia histórica

El acuerdo Torrijos-Carter representa un ejemplo notable de negociación diplomática que evitó un conflicto armado y marcó un hito en la lucha por la soberanía en América Latina.

Aunque sectores conservadores en Estados Unidos se opusieron en su momento, la transferencia del canal consolidó a Panamá como un centro logístico global, beneficiando a todas las naciones que dependen de esta vía estratégica.

Fidel Castro, con su visión política y estratégica, previó la significación histórica del desenlace pacífico de esta disputa, demostrando una vez más su capacidad de anticipar acontecimientos que moldearon el destino de la región y del mundo.

La historia del canal es un recordatorio de que la paciencia y la diplomacia pueden triunfar sobre la confrontación, marcando un camino hacia la soberanía y la cooperación entre las naciones.


“Al imperialismo no se le puede creer ni tantito así, nada.»
Esta frase de Ernesto-Che- Guevara debe servir a panameños y todos los que el mundo defendemos la soberanía de los pueblos y naciones a no descuidar “ni tantito así,
nada”, porque como advertía en un artículo publicado en este medio a “Donald Trump, como figura y fenómeno político, no solo representa un desafío para la democracia estadounidense, sino también un espejo para el mundo.


La era de Trump nos deja una lección crucial: la democracia, aunque imperfecta, es un sistema que exige vigilancia constante y compromiso colectivo.

El mundo está en un punto de inflexión, y las decisiones que se tomen en los próximos años determinarán si se reafirma un orden basado en la cooperación o se profundizan las divisiones que amenazan con fragmentarlo.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

*Periodista-República Dominicana. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas. Pasado Secretario General de los Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, así como miembro de los Consejos Directivos de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y de la Organización Internacional de Periodistas (OIP). Político, ex diputado durante 14 años.

Análisis

El Che escribió como Rubén Darío: Marcha Triunfal

Los cuadernos escritos a mano del Che.

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Por Jesús Rivero

Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal. 

Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.

En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.

Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma,  en su cuaderno  en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.

* escritor y activista político

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