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Opinión

INNEGOCIABLE

Desde el Foro Economía y Trabajo expresan «enorme preocupación la degradación de la política exterior», impulsada por un gobierno catalogado como libertario que sostiene su gestión aumentando una deuda «impagable, en gran parte ilegal y fraudulenta».

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El Argentino Diario-Javier Milei bandera de EEUU.

Vemos con enorme preocupación la degradación de la política exterior, conducida con criterios de cortísimo plazo por un gobierno libertario fracasado en su experimento económico rentístico-financiero, que se sostiene acrecentando una deuda impagable, en gran parte ilegal y fraudulenta.

Javier Milei, y sus secuaces, han decidido mantenerse a flote recurriendo a cualquier medio para evitar que el pueblo tome consciencia del grave desastre que ha sido provocado por la actual gestión, que se continúa profundizando, tanto en la economía real, como en el tema fiscal, financiero y cambiario.

En las últimas semanas hemos presenciado una escalada en la sumisión de este gobierno a la actual administración norteamericana, encarando un conjunto de oscuras negociaciones sobre diversos ítems que involucran importantísimas áreas vinculadas a la soberanía económica y política de nuestro país. En el encuentro que mantuvieron en Washington el martes 14 de octubre se ha hecho patente que, la injerencia extorsiva del Sr. Trump, es a favor del Sr. Milei y su plan de negocios, no a favor del pueblo argentino, su trabajo y su producción. Injerencia12 reiterada también con el objetivo de influir en los resultados electorales.

Estas negociaciones se realizan en un marco de total secreto, a espaldas de nuestro pueblo y de sus instituciones representativas y legales.

El aventurerismo que ha caracterizado desde un comienzo la gestión del presidente Milei, en este momento de desesperación, puede llevarlo a involucrar a nuestro país en un conjunto de decisiones para las cuales el Poder Ejecutivo no está facultado.

Este gobierno no tiene ni legitimidad ni legalidad para firmar ningún compromiso con ninguna potencia, que no pase por el minucioso escrutinio de la ciudadanía, pues puede lesionar severamente la capacidad de auto gobierno de nuestro país.

Es imprescindible una convocatoria a todas las fuerzas políticas democráticas, a las del trabajo y de la producción, comprometidas con la idea de un país digno y soberano, a salir al cruce -y evitar- los compromisos desesperados, ilegales y contrarios al interés nacional que está tomando el gobierno.

Se debe impedir que se tomen decisiones lesivas a la soberanía nacional en temas estratégicos sean económicos, mineros, energéticos, tecnológicos, judiciales, de política exterior o militares. Incluso acudiendo al juicio político previsto por la Constitución Nacional.

Y urge construir consensos básicos para una salida ordenada3de este desastre. No debe pagarlo el Pueblo Argentino, sino los grandes grupos empresarios y fondos de inversión beneficiados por la gestión de Milei, y el Fondo Monetario Internacional que, a sabiendas, y contrariando su propio estatuto constitutivo, es corresponsable de los acuerdos fraudulentos sobre préstamos suscriptos con este gobierno y el de Mauricio Macri.

LA NACIÓN ARGENTINA NO ESTA EN VENTA

Esto debe quedar claro tanto a las dirigencias locales, que parecen no estar a la altura de la gravedad de las disyuntivas planteadas, como a las potencias que pueden alentar la expectativa errónea de que es posible apropiarse de los recursos de nuestro país para sus propios intereses.

La Nación Argentina es mucho más importante que la suerte de un gobierno circunstancial y requiere para su defensa del protagonismo de todos sus integrantes.

LA SOBERANÍA ES INNEGOCIABLE

15 de Octubre de 2025

Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Juan Pablo Costa,Norberto Crovetto, Raúl Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin,Roberto Feletti,José M. Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Bernardo Lichinsky, Nicolás Malinovsky, Pablo Manzanelli, Jorge Marchini,Felisa Miceli, Alejandro Rofman, Horacio Rovelli, Alejandro Sangiorgio, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva, Juan Carlos Teso,Rodolfo Pablo Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)

FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que tienen nuestro agradecimiento, que se extiende a quienes consideran la propuesta de participar en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com

1 Impulsando préstamos del FMI a Macri (2018), o a Milei, o con la sanción a Cristina Fernández de Kirchner decisión intolerable del gobierno de Trump en 2025 para impulsar su injusta condena y proscripción. Ver nota al final

2 Sobre las injerencias del Sr. Trump https://labancaria.org/foro-economia-y-trabajo-la-guerra-economica-alcanza-a-argentina/

3 Sobre la necesidad de una salida ordenada https://iade.org.ar/noticias/no-podemos-seguir-asi

Elecciones

¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

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El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

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