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Análisis

El dólar ahorro se “comió” el superávit: crece la fuga y el turismo vuelve a drenar divisas

El balance cambiario del BCRA volvió a mostrar cuentas en rojo mientras la formación de activos externos tocó niveles récord.

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El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre el Balance Cambiario del Banco Central confirmó una tendencia que ya preocupa a economistas e industriales: la economía genera dólares, pero esos dólares no se quedan en el país.

Entre la caída de la liquidación de exportaciones, el déficit turístico y la renovada salida de divisas por ahorro y fuga, noviembre cerró con un saldo negativo en la cuenta corriente cambiaria de USD 1.163 millones. 

Exportaciones flojas y soja en baja

Según el documento, las exportaciones sumaron USD 4.888 millones, un 14% menos interanual, mientras las importaciones también bajaron (-13%), totalizando USD 4.353 millones. El saldo comercial fue positivo, pero muy ajustado: USD 535 millones.

La caída estuvo explicada por el complejo sojero-cerealero, que liquidó apenas USD 541 millones, un derrumbe del 70% interanual. 

Aun así, en el acumulado del año, el sector aportó USD 30.184 millones, un 58% más que en 2024. El dato irritante: la demanda de personas humanas ya absorbió USD 36.013 millones, es decir, más que todo lo que entró por el agro. 

Turismo al exterior: el segundo déficit más alto desde 2017

El informe señala que la llamada balanza turística volvió a mostrar un rojo importante:

💸 USD 560 millones solo en noviembre

💸 USD 9.340 millones en todo 2025

Es el segundo nivel de déficit más alto desde 2017. Con un tipo de cambio que alienta el turismo emisivo, los dólares vuelven a irse por consumo en el exterior. 

La fuga en niveles récord

Uno de los puntos más preocupantes es la Formación de Activos Externos (FAE), es decir, la compra de dólares para ahorro y fuga:

💵 USD 1.119 millones en noviembre

💵 USD 30.517 millones en 2025

👥 1,1 millones de personas compraron USD 1.597 millones en billetes

Desde la unificación cambiaria, la demanda privada de dólares ya suma USD 31.049 millones, cifra que duplica los desembolsos del FMI en el mismo período. 

Intereses y turismo: se llevan el 90% del superávit comercial

Entre diciembre 2023 y noviembre 2025:

✔ La balanza comercial de bienes acumuló

➡️ USD 40.890 millones

Pero al descontar:

❌ turismo

❌ pago de intereses de deuda

el saldo efectivo cae a:

➡️ USD 3.940 millones

En criollo: casi todo el esfuerzo exportador termina financiando deuda y consumo en dólares en el exterior. 

La Inversión extranjera sigue sin aparecer

La Inversión Extranjera Directa mostró un ingreso marginal de USD 79 millones en noviembre, pero el saldo acumulado desde diciembre 2023 sigue en terreno negativo: USD -1.242 millones. 

Organismos internacionales: oxígeno externo

El saldo neto con organismos internacionales, incluido el FMI, suma USD 17.069 millones desde diciembre 2023, funcionando como sostén parcial de las reservas. 

Claves del informe

🔻 La cuenta corriente cambiaria cerró noviembre con -USD 1.163 millones

🌽 El agro cayó -70% en noviembre

🧳 El turismo ya drenó USD 9.340 millones en 2025 💸 La fuga de capitales suma USD 30.517 millones 🏦 La IED continúa en saldo negativo

📉 Los dólares comerciales no alcanzan para frenar la sangría

Un modelo que vuelve a chocar con sus límites

El documento de CEPA es claro: la economía argentina produce dólares, pero no los retiene. La fuga, el endeudamiento y el estímulo al turismo externo vuelven a reproducir una dinámica conocida: el superávit comercial no garantiza estabilidad si los dólares se van por la canaleta financiera.

Mientras tanto, sectores productivos alertan por la falta de previsibilidad cambiaria y el incremento en la carga financiera. El Banco Central, nuevamente, queda atrapado entre la necesidad de sostener reservas y una economía que sigue dolarizándose en cada resquicio posible.

Análisis

El drama de Granja Tres Arroyos: 500 familias sin trabajo y sin cobrar

La empresa avícola cerró su planta en la localidad bonaerense, adeuda sueldos y aguinaldos y pidió un concurso preventivo de acreedores. «Somos un pueblo al que le cayó una bomba», describieron los trabajadores despedidos, que reclaman respuestas que la patronal nunca dio.

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Más de 500 trabajadores y trabajadoras de Capitán Sarmiento perdieron su empleo en las últimas semanas tras el cierre de la planta avícola de Granja Tres Arroyos en esa localidad del norte bonaerense. La empresa acumula deudas salariales que incluyen meses de sueldo sin pagar y aguinaldos pendientes, y recurrió a la Justicia para pedir la apertura de un concurso preventivo de acreedores, el mecanismo legal que antecede a la quiebra y que deja a los trabajadores en una situación de extrema incertidumbre sobre el cobro de sus acreencias.

El impacto de los despidos no se limitó a Capitán Sarmiento. Según describió Andrea Ulere, ex empleada de la empresa, la crisis se extendió a municipios vecinos: alrededor de 100 despidos adicionales se registraron en Arrecifes y otros 100 en San Antonio de Areco, lo que convierte a esta debacle laboral en un golpe colectivo sobre toda la región del norte del conurbano extendido.

«Una bomba en el medio del pueblo»

Ulere describió la situación con una imagen que sintetiza el derrumbe social que vive la localidad. «Somos un pueblo que tiene la sensación hoy de caminar por la calle, que nos ha caído una bomba en el medio y andamos juntando los pedazos de la gente», señaló. «No se puede describir con palabras el dolor que tenemos», agregó.

La ex trabajadora reveló además un detalle que ilustra la dimensión humana de la crisis: «Acá venía el cartero del pueblo con el despido en mano llorando». La imagen del telegrama de despido entregado entre lágrimas en una localidad pequeña habla de un tejido comunitario que la empresa desgarró sin dar explicaciones.

Ulere fue cuidadosa al momento de atribuir responsabilidades, pero contundente: «Más allá del nivel nacional, que todos sabemos que económicamente estamos todos mal, acá hubo una mala gestión de los hijos y sobrinos de Joaquín de Grazia, que hicieron un mal negocio. Los despidos decían que eran por la gripe aviar, el Covid-19, y nosotros en esa época es cuando se trabajó más que nunca».

Veinte años de trabajo, deudas y silencio patronal

Los testimonios de los trabajadores que aún no recibieron su telegrama pero temen recibirlo en cualquier momento son igualmente demoledores. Oscar, con 20 años de antigüedad en la planta, graficó el costo que la prolongada agonía de la empresa tuvo sobre su salud y su dignidad: «La situación me tiene mal. Nos afecta la salud mental. Ya hace un año y medio que vivimos esto. Yo vivo con mis padres. No es lo justo que yo tenga que vivir de ellos».

Nadie de la empresa viene a dar la cara y dar explicaciones, denunció Oscar. «Así nos tuvieron un año y medio. Nos quitaron parte de nuestro salario, nos deben el pago de meses, nos deben vacaciones», enumeró.

Otro trabajador con más de 18 años de antigüedad contó que el deterioro fue progresivo y que los empleados cedieron ante cada exigencia patronal con la esperanza de conservar el puesto: «El conflicto comenzó con un pedido de esfuerzo a los trabajadores y una reducción salarial del 9%. Luego, los pagos comenzaron a realizarse en cuotas. Con tal de seguir trabajando lo aceptamos. Hace tres meses nos pagaban 100 mil por semana«, relató. «Nosotros hemos aportado mucho a la empresa, pero para ellos somos un número más», cuestionó.

Un tercer operario con 16 años en la empresa resumió la angustia cotidiana de quienes todavía no fueron desvinculados pero tampoco cobran: «Todos tenemos chicos, cuentas que pagar, se me vence el alquiler, no tengo plata para alquilar en otro lado. Los servicios los pago como puedo. Si hacés una changa te peleás por los precios. Tuvimos que hacer muchos recortes en salidas y alimentos. Antes alcanzaba la plata. Ahora no alcanza para nada. Tenemos un trabajo fijo pero no cobramos».

La intendenta y el pedido de los trabajadores

Durante las protestas frente a la planta y en la plaza de Capitán Sarmiento, la intendenta local Fernanda Astorino Hurtado se hizo presente para interiorizarse sobre la situación. Habló de un «mal manejo empresarial», lo que coincide con el diagnóstico de los propios trabajadores, aunque para estos últimos la presencia política no alcanza si no se traduce en acciones concretas.

Ulere fue directa al respecto: «Todo sirve, nosotros estamos desorientados y lo que queremos es que esto no se apague, que ella luche por nosotros para que no se apague. Porque donde dejen de hablar de nosotros, todo va a terminar en la nada. A los políticos para que se muevan, porque ¿quién nos va a salvar a nosotros?».

La pregunta resuena con fuerza en un contexto nacional en el que el gobierno de Javier Milei ha reducido el gasto en programas sociales en más de un 60% y donde la desregulación del mercado laboral, impulsada por la misma gestión, dejó a miles de trabajadores sin las redes de contención que el Estado podía ofrecer. El drama de Capitán Sarmiento no es una excepción: es el retrato de lo que ocurre cuando una empresa quiebra y el Estado se hace a un lado.

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