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Análisis

El valor terapéutico de La Templanza, una carta sanadora

Esta carta nos habla de transitar procesos orgánicos y necesarios para evolucionar.

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Por María Fernanda Garibi

Simboliza la inteligencia humana en su etapa más evolucionada, la misión del ángel de la templanza es equilibrar para mantener la conexión con la vida de manera fluida y auténtica, la energía no se crea ni se pierde, se transforma. Esta carta nos habla de transitar procesos orgánicos y necesarios para evolucionar.

Un manto de piedad, una pausa entre el ruido, el oasis de la naturaleza al salir de la ciudad, la paz que llega después de la muerte, una bocanada de aire antes de sumergirnos en el agua clara y templada para que el cuerpo descanse y el tercer ojo despierte con el fin de estabilizar, integrar y neutralizar las energías bajo la protección sobrenatural del ángel guardián.

La transformación anterior dejó huellas y el rol de este ángel del Tarot es ayudarnos a sanar. Templar es comprender que los extremos se tocan, que no hay grieta si nos entregamos al todo.

El secreto está en el equilibrio, la virtud se halla en el medio, su amuleto es el agua que se vierte de vasija en vasija. Nadie tiene razón porque lo valioso es el intercambio.

Reinará la paciencia y la sobriedad durante el momento de regeneración y oxigenación. El trabajo será tolerar y mantenernos perceptivos, atentos al ritmo de lo que trae dicha vibración. Curar heridas, reunir los elementos dispersos en una armonía común.

La piedra que nos ayudará durante este proceso de templanza será “Angelita”, mineral que representa la paz y la hermandad, es la piedra de la conciencia, en su composición tiene también “Celestina” comprimida durante miles de años y comparte sus propiedades, ha sido utilizada para potenciar la comprensión de situaciones difíciles, profundizando la percepción. Es una piedra llena de compasión. Transmuta el dolor y el desorden en plenitud y sanación abriendo el camino de la inspiración espiritual. Crea un profundo sentimiento de paz y tranquilidad. Es una piedra ideal para la meditación.

Que sea una semana para reconciliarnos, para integrar nuestras contradicciones y expandir esta sabiduría interna en cada reunión, llevemos templanza allí por donde estemos y reinará la paz.

Déjate guiar por la magia del Tarot.

Arte y Tarot. Lecturas terapéuticas

mariafgaribi@gmail.com

Análisis

El Che escribió como Rubén Darío: Marcha Triunfal

Los cuadernos escritos a mano del Che.

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Por Jesús Rivero

Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal. 

Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.

En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.

Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma,  en su cuaderno  en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.

* escritor y activista político

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