Análisis
Tras 20 años el peronismo recuperó San Miguel de Tucumán
El último domingo Tucumán celebró las Elecciones Provinciales Generales.
Por Ana Sofía Villa
El último domingo Tucumán celebró las Elecciones Provinciales Generales y según los resultados del escrutinio provisorio la fórmula oficialista Osvaldo Jaldo -Miguel Acevedo (Frente de Todos por Tucumán) se impuso por un 56.31% contra el 34.06% que cosechó Juntos por el Cambio con el binomio Roberto Sánchez – Germán Alfaro.

Con esta amplia diferencia, la mirada estaba puesta en lo que sucedía en la capital provincial, donde había una disputa muy reñida entre las candidatas Beatriz Ávila (JxC) y Rossana Chahla (FdT).
De acuerdo a lo computado en el escrutinio provisorio, con un 84.83% de mesas procesadas, Chahla llevaba una ventaja de 1999 votos por sobre la candidata del oficialismo municipal.
Debido a problemas en el sistema informático de carga de resultados, la Junta Electoral Provincial resolvió que las 203 urnas que faltaban escrutar en el conteo provisorio fueran las primeras en procesarse en el comienzo del escrutinio definitivo.
Pasado del mediodía de ayer, la Junta Electoral brindó un comunicado de prensa en donde difundió el resultado definitivo de esas 203 mesas de votación en donde la candidata del Frente de Todos obtuvo una ventana de 3282 votos por sobre la esposa del intendente capitalino e integrante de la fórmula de JxC, Germán Alfaro.
De mantenerse estos resultados, la intendencia de San Miguel de Tucumán volvería a manos del oficialismo provincial luego de años de gobiernos opositores y podría tratarse del último triunfo del extinto Frente de Todos.
Además, la derrota de Juntos por el Cambio en Capital sería un duro golpe porque perdería uno de los distritos más importantes con 459.207 electores habilitados, dentro de las 4 jurisdicciones de la provincia que gobernaba el frente opositor.
Los resultados de las recientes elecciones en Israel marcan un hito en la geopolítica de Oriente Medio. El crecimiento electoral alcanzado por la Lista Conjunta, coalición impulsada por el bloque de izquierda con participación decisiva del Hadash y del Partido Comunista de Israel, supone un impacto de gran calado en el corazón del sistema político israelí.
La consolidación de esta alianza representa la irrupción de una alternativa basada en la cooperación y unidad entre árabes y judíos, la defensa incansable de los derechos del pueblo palestino y el freno frontal al expansionismo ultranacionalista. Que una plataforma antiimperialista y con hegemonía árabe alcance una posición con capacidad real de veto y articulación parlamentaria es una gran victoria democrática que respaldamos plenamente desde la izquierda internacionalista.
Sin embargo, el panorama político que se abre es extremadamente complejo. Tal como advirtió recientemente el diputado del Partido Comunista de Israel, Ofer Cassif, a pesar del éxito electoral obtenido por la propuesta de izquierda, las contradicciones del escenario parlamentario y la hostilidad del régimen dominante imponen enormes dificultades estructurales. El entramado hegemonizado por el establecimiento sionista y las corrientes de extrema derecha continúa conservando un poder considerable dentro de la Knesset.
La tarea estratégica de desplazar a Benjamín Netanyahu e impedir el avance del fascismo regional no es una simple suma de aritmética parlamentaria; es una exigencia histórica para detener la ocupación en Palestina y frenar los intereses del gran capital en la región. Como bien señala Cassif desde las filas comunistas, las victorias en las urnas son herramientas indispensable para la lucha, pero el aparato del Estado y el bloque dominante opondrán toda su resistencia frente a un verdadero cambio estructural.
El momento actual exige organización, movilización masiva y una estricta unidad de acción. No bastará con los componendas de pasillo de la oposición sionista tradicional; se requiere la articulación de un amplio Frente Popular que abrace los derechos laborales, la igualdad plena de la minoría árabe-israelí y el fin de las políticas de opresión.
Desde el Sovintern (Red Socialista Internacional), saludamos esta importante victoria de las fuerzas populares y progresistas en las urnas. La posición conquistada por la Lista Conjunta y la resistencia combativa de militantes como Ofer Cassif demuestran que, aun en los escenarios más adversos, la confluencia anticapitalista, árabe y de la izquierda secular puede abrir fisuras irreversibles en el bloque dominante.
La misión sigue en pie: desplazar a la extrema derecha del gobierno, desmantelar las estructuras de opresión y consolidar la solidaridad internacionalista de clase.
¡Por la unidad antiimperialista y la paz justa en Palestina e Israel!
* Lois Pérez Leira es coordinador Regional del Sovintern (Red Socialista Internacional).
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