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CABA

Sarampión en CABA: emiten alerta epidemiológico

El Ministerio de Salud de la Nación advirtió que habría un posible caso en CABA, contraído por una mujer que estuvo de viaje en varias partes del planeta.

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El Ministerio de Salud de la Nación informó hoy que se registró un «posible caso» de sarampión en la Ciudad de Buenos Aires, una mujer embarazada con antecedente de viaje al exterior que no se encuentra vacunada contra esta enfermedad, y emitió un alerta epidemiológico con el objetivo de «sensibilizar ante la posible importación de casos».

Se trata de una mujer de 25 años, gestante de 9 semanas, que fue atendida en un centro de salud privado con sospecha de Covid-19 y «presentó serología (IgM) positiva para sarampión». La mujer no tiene antecedentes de vacunación contra el sarampión ni la rubéola.

La joven «habría contraído la enfermedad en ocasión de un viaje a Maldivas cuyo itinerario tuvo escalas en Jordania, Qatar, Dubai y San Pablo», agregó la cartera sanitaria en un comunicado.

Regresó al país el 4 de marzo y once días después de su llegada presentó fiebre, catarro nasal, tos y conjuntivitis, a lo que se sumó exantema (erupción de la piel) dos días después.

El 21 de marzo concurrió a consultar por su cuadro y fue internada por sospecha de Covid-19.

El resultado del test fue negativo para coronavirus, por lo que luego se comenzó su evaluación como probable caso de sarampión.

«Actualmente la paciente se encuentra asintomática y en su domicilio», se agregó.

A raíz de la notificación se iniciaron la investigación y acciones de control y seguimiento de los contactos del caso, agregó el Ministerio.

Las muestras se derivaron al Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán para los estudios moleculares y confirmación, mientras «la Ciudad de Buenos Aires continúa realizando las acciones de control de foco correspondiente».

El 23 de noviembre pasado el Ministerio de Salud había emitido emitió un alerta por el «riesgo de reintroducción» del virus de sarampión en Argentina.

«No existe tratamiento específico para el sarampión, sin embargo, para la prevención se dispone de una vacuna segura y eficaz en el Calendario Nacional de Vacunación de Argentina», se recordó entonces.

Ante la notificación del posible caso, el Ministerio emitió hoy un «alerta epidemiológica» con el objetivo de «informar y sensibilizar ante la posible importación de casos».

Al mismo tiempo, instó «a los equipos de salud a intensificar la vigilancia epidemiológica de la enfermedad febril exantemática (EFE), la notificación inmediata y la implementación de acciones de control ante la detección de casos sospechosos para evitar la reintroducción del virus al país».

Al personal de salud se recordó que la definición de caso es de «Enfermedad Febril Exantemática (EFE)», es decir paciente con fiebre (temperatura axilar mayor a 38ºC) y exantema, o cualquier caso en que el profesional de la salud sospeche sarampión o rubéola. Todo caso sospechoso de EFE deberá notificarse al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud dentro de las 24 horas de detectado sin esperar los resultados de laboratorio.

En Argentina el último caso endémico se registró en el 2000, pero desde la eliminación de la enfermedad hasta el 2018 se registraron un total de 43 casos importados y «relacionados con la importación».

Se precisó que en 2019 y 2020 se confirmaron un total de 199 casos de sarampión, de los cuales 18 fueron importados, 2 relacionados a la importación y 179 de origen desconocido, estos últimos correspondieron al mayor brote desde la eliminación.

En cuanto a la situación epidemiológica mundial y regional, «en el período 2000–2016 se registró una disminución en la incidencia de sarampión del 84% (de 853.479 a 132.490 y del 88% en la mortalidad asociada (de 145 a 18 casos por millón), seguida de un resurgimiento global durante 2017-2019 (aumento del 567%) y luego una aparente disminución en el año 2020 durante la pandemia de COVID-19».

Las autoridades sanitarias enfatizaron que «las coberturas de vacunación disminuyeron globalmente: 22,3 millones de niños no recibieron la primera dosis de vacuna contra el sarampión y se deterioraron los sistemas de vigilancia. En este escenario, el incremento de la susceptibilidad de la población y la vigilancia subóptima hacen que resurja un riesgo elevado de transmisión y brotes, amenazando el progreso hacia la eliminación del virus».

En el 2020, a consecuencia de la pandemia, se sostuvo una caída en el apego a los esquemas de vacunación, los que ya habían descendido 10 puntos en promedio entre 2009 y 2019, detalló el Ministerio.

Dado que el virus del sarampión continúa circulando en otros países de la región y que se registra circulación endémica en Brasil y Venezuela, y ante la disminución de las coberturas de vacunación, el Ministerio de Salud instó a la población «a sostener altas las coberturas de vacunación con dos dosis de vacuna contra el sarampión (doble o triple viral)» y solicitó al sistema de salud «articular los protocolos para detección precoz de la enfermedad a través de un sistema de vigilancia sensible que evite la diseminación de casos».

También recordó que la vacuna con componente contra el sarampión en ocasión de un viaje debe ser aplicada por lo menos 15 días antes de la salida y recomendó que todas las personas, «viajeros o no, verifiquen esquemas de vacunación».

CABA

Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza

El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.
El ingreso laboral promedio en CABA casi no alcanza para superar la línea de pobreza.

En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.

Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.

La trampa de los números: trabajar no alcanza

La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.

El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.

Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28

El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.

La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.

Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras

La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.

El vaciamiento como política

Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.

El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.

Lo que tenés que saber:

  • El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
  • Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
  • El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
  • La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
  • La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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